Turismo

Cataluña crea 320.000 plazas en pisos turísticos desde 2015, un 123% más

Las viviendas para turistas concentran el 91% de las 350.000 plazas creadas por el sector en la última década

Una turista en un balcón de un piso del centro de Barcelona, en una imagen reciente
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BarcelonaBegur es un pueblo bucólico con calles empedradas, restauración, tiendas y playas de aguas cristalinas. Tiene más de 4.200 personas censadas y, en los últimos diez años, ha incorporado casi 4.800 plazas en pisos turísticos, prácticamente el doble de las que tenía hasta entonces. Por cada habitante hay 2,27 camas para visitantes reservadas solo en casas. Naut d'Aran lidera el ranking de municipios con más camas en pisos turísticos por habitante –la proporción escala hasta las 3,67 plazas en pisos por habitante–, seguido por Port de la Selva (3,3) y Pals (3).

Estos pueblos ilustran el crecimiento que ha vivido el país: Cataluña tiene 319.927 camas más en viviendas de uso turístico (HUT) que el año 2015, un 123% más que hace diez años. Son el 91% de las 350.892 plazas creadas desde entonces. El resto se han creado en hoteles –25.162, el 7,17%–, casas rurales –4.285, el 1,22%– y apartamentos –2.853, el 0,81%–, y los campings han perdido 1.335 plazas.

Son datos del departamento de Empresa i Treball analizadas por el ARA con los objetivos, por un lado, de radiografiar el aumento de la actividad turística y su expansión en el territorio, y por otro, contextualizarla en la grave crisis de la vivienda que asola el país.

En total, Cataluña cerró el 2025 con 1,21 millones de vacantes reservadas para visitantes, un 40,4% más que una década atrás. "Tenemos que pensar cuál es el volumen de turismo que podemos gestionar", reflexiona el profesor de economía de la UB Albert de Gregorio.

Contribuye al encarecimiento de la vivienda

Cataluña tiene 105.399 viviendas de uso turístico (HUT). Las viviendas ya concentran el 47,5% de la oferta turística, mientras que hace diez años era el 29,9%. Naut d'Aran es el caso más extremo, pero no es una excepción. Hay 25 municipios donde está previsto que los turistas ocupen más plazas en viviendas que los mismos habitantes. Están concentrados en la Costa Brava, en la Vall d'Aran y en la parte central de los Pirineos. Son, entre otros, la Vall de Boí (2,02 camas/habitantes), Llançà (1,9 camas/habitantes), Cadaqués (1,89), l'Escala (1,7), Castelló d'Empúries (1,65), Colera (1,47) y Roses (1,45).

"El turismo nunca es homogéneo en el territorio", advierte el profesor de economía de Esade Pedro Aznar. Hay "diferencias muy notables" en cómo impacta en cada comarca. En cuanto a las ciudades, y en concreto Barcelona, los pisos turísticos tienen "un impacto significativo sobre los precios de la vivienda y los alquileres", sostiene el catedrático de economía de la UAB e investigador del Instituto de Economía de Barcelona Miquel-Àngel Garcia López. La evidencia científica es clara –asegura–, "no solo para Barcelona, sino también para muchas ciudades de todo el mundo, como Berlín y Los Ángeles". "Estamos hablando de estudios académicos, no de consultoría", insiste.

Nueva York prohibió los apartamentos turísticosexpats y nómadas digitales. Los precios de la vivienda responden a un "efecto contagio": "No solo suben el precio en el edificio donde hay apartamentos turísticos, sino que también afecta al conjunto del barrio", explica.

Además, cree que la entrada de estas viviendas al mercado residencial repercutiría en los precios de Barcelona –"no puedo decir que caerían, pero sí que aumentarían a un ritmo más bajo", opina–, aunque recuerda que "nadie garantiza que entren en el mercado de alquiler a largo plazo".

Aznar coincide en que "la evidencia empírica sugiere que los pisos turísticos pueden contribuir al problema de la vivienda", pero defiende que "el debate no está cerrado". Nueva York prohibió los apartamentos turísticos y "el precio de la vivienda no bajó, solo creció en menor magnitud".

Ernest Cañada, investigador de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y fundador del centro de investigación crítica del turismo Alba Sud, subraya que los pisos turísticos "generan mucha menos ocupación que los hoteles, y más precaria", a pesar de necesitar los mismos tipos de trabajo para funcionar, como alguien que lo gestione y personal de limpieza y mantenimiento.

Los puntos calientes

Sin discriminar por alojamiento turístico y, por tanto, teniendo en cuenta también la oferta en hoteles, campings, casas rurales y apartamentos, el número de municipios con capacidad de acoger más turistas que habitantes sube a 112, 1 de cada 9. Entran al ranking municipios con muy poca población, hecho que distorsiona la proporción.

El incremento de la oferta turística de la última década se ha concentrado en las zonas donde ya hace diez años había más actividad. "No está generalizado ni extendido por el territorio", advierte Cañada. De los 947 municipios catalanes, 16 concentran el 26,7% de la población censada, pero acumulan más de la mitad de las plazas turísticas (el 51,5%).

ple debate sobre el impacto de la actividad turísticaLa Costa Dorada es el segundo territorio con más camas (21,87%), aunque, como en todos los demás casos, el protagonismo respecto al total prácticamente no ha variado –en 2015 era el 20,72%–. Le siguen la marca Barcelona con el 12,9% de las plazas –aunque, según García López, en la capital catalana "la oferta en portales triplica el número oficial de licencias en algunos meses"–, la Costa de Barcelona (13,26%), los Pirineos (7,26%), las Tierras del Ebro (3,8%), el Valle de Arán (1,78%), los Paisajes de Barcelona (1,4%) y las tierras de Lérida (0,94%).

Los mapas interactivos elaborados por el ARA van un paso más allá y hacen el análisis a escala municipal, observando el volumen de plazas por municipio y su incremento. Muestran una concentración elevada en toda la costa catalana, especialmente en el norte. De hecho, los intervalos asignados a cada color son dispares para dejar constancia de la actividad turística que hay en el país más allá de los municipios preeminentes: Barcelona (142.789 plazas), Salou (77.731), Lloret de Mar (51.929) y Roses (39.442).

Vivienda protegida frente a los pisos turísticos

La alcaldesa de Begur, Maite Selva (Junts), recuerda que el turismo es "la principal fuente de ingresos" del municipio, aunque asegura que trabaja para que los vecinos "tengan las menores molestias posibles". Sostiene que la "gran mayoría" de viviendas turísticas que hay en Begur son "casas muy grandes con jardín y piscina", ubicadas en las urbanizaciones del alrededor del casco histórico. Está convencida de que "lo que falta en el municipio es vivienda asequible y vivienda protegida, como pasa en muchos otros lugares" y que los pisos turísticos "no solucionarían el problema de la vivienda" si dejaran de serlo.

Del mismo parecer es el concejal de Promoción Económica de Roses, Fèlix Llorens (Gent del Poble). La ciudad supera los 20.000 habitantes, pero tiene casi 29.500 camas para turistas en domicilios. Llorens afirma que las HUT que hay en la ciudad son viviendas "construidas con finalidades turísticas y de segunda residencia" en los años sesenta y setenta que, en la última década, "se han legalizado". "No ha pasado nada nuevo, por lo tanto, no ha habido ninguna incidencia directa que perjudique a la ciudadanía de Roses". En cambio, sí que admite que se ha construido más en el tejido urbano y que buena parte son segundas residencias que los propietarios, cuando no están, alquilan como pisos turísticos. Está convencido de que "si dejan de ser presión turística nunca pasarán a formar parte del mercado residencial".

"La gente de L'Ametlla de Mar vive de los servicios, del mar y del turismo. Es una oportunidad y nos cuesta entender que haya gente que crea que el turismo perjudica", lamenta el alcalde de este pueblo de 7.500 habitantes, Jordi Gaseni (ERC), un argumento que, igual que el compromiso de impulsar políticas de vivienda pública –"las tenemos que hacer"–, comparte con los otros dos gobernantes municipales.

Turismo disparado postpandemia

Los representantes municipales defienden el turismo con precaución y reiteran la voluntad de velar por el bienestar de los vecinos, conscientes de que las 350.892 plazas creadas en la última década han aparecido en pleno debate sobre el impacto de la actividad turística. Cañada apunta que la intensificación del turismo es una de las salidas que encontraron Cataluña y otros territorios de todo el mundo a la gran crisis financiera de 2008, acentuada después de la pandemia.

"Parece que no hayamos aprendido nada de la Covid, hemos acentuado aún más la vulnerabilidad respecto al turismo internacional, que depende de dinámicas internacionales que no controlamos nosotros", advierte el economista, como pandemias o conflictos.

El Ómnibus del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de principios de 2025 –con unos 1.800 participantes– recoge que tres de cada cuatro encuestados consideran que el turismo tiene un impacto "positivo" o "muy positivo" para la sociedad. El 69% se mostraron partidarios de "continuar fomentando el turismo", aunque el 51% opinaron que su comarca "está llegando al límite de la capacidad de poder absorber el turismo".

LA PATRONAL DE LOS PISOS TURÍSTICOS

El presidente de la asociación de viviendas de uso turístico de Cataluña (Federatur), David Riba, atribuye el incremento de plazas en este tipo de alojamientos a "la promoción llevada a cabo por la administración pública en los mercados internacionales" de Cataluña como destino turístico. Sostiene que "gracias" a los pisos los municipios "han podido crecer turísticamente" y ha apostado por "continuar avanzando hacia un modelo regulado y equilibrado". 

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