El corte de la AP-7, un dardo en la economía catalana

La Cámara considera la vía la columna vertebral de la economía y el comercio de Cataluña

La AP-7 con el tráfico en dirección sur cortado.

BarcelonaEl corte de la AP-7 provocado por el accidente ferroviario de Gelida puede durar días, explican desde el Servei Català de Trànsit, y es una incidencia que no sólo afecta a la movilidad de las personas, sino que impacta de lleno en el sector del transporte y la logística, no sólo de Catalunya, sino de todo el Estado. La AP-7 es la principal vía que canaliza el tráfico de mercancías de Europa hacia la península Ibérica y de España –e incluso de gran parte del Magreb– hacia Europa. De hecho, esta vía forma parte de un corredor calificado de prioritario por la Unión Europea. Y, además, Catalunya aporta más del 25% de las exportaciones españolas, gran parte de las cuales salen por esta autopista.

Se trata de una vía que es titularidad del Estado y que, hasta el año 2021, la explotaba en régimen de concesión la compañía Abertis. Con la concesión terminada, se levantaron los peajes y pasó a una explotación directa por parte del Estado. El levantamiento de los peajes coincidió en el tiempo con la recuperación económica tras la pandemia de la cóvido y el tráfico por esta vía se disparó.

Según la Cámara de Comercio de Barcelona, ​​esta vía está "al límite" de su capacidad operativa. De hecho, la institución que preside Josep Santacreu hace apenas seis meses reclamaba al Estado una inversión de más de 1.000 millones de euros para mejorar su capacidad y funcionalidad. El estudio de la Cámara remarcaba que en el 2019, antes de la pandemia, en el tramo del Papiol en Sant Sadurní d'Anoia, pasaban cerca de 77.000 vehículos diarios. En 2024, superada la crisis sanitaria y ya sin peajes, el tráfico por este tramo era de 107.700 vehículos diarios. Es decir, en cinco años, el volumen había aumentado en 23.100 vehículos ligeros y unos 7.600 vehículos pesados.

Con este volumen de tráfico no es extraño que los transportistas urgan a las autoridades a abrir lo antes posible el tramo cortado de la vía. El sector señala que la seguridad "es prioritaria", pero pide que las actuaciones que deban realizarse se hagan "lo antes posible". El presidente de la Confederación Empresarial de Transportes por Carretera de Cataluña (CETCAT), Eduard Ayach, señalaba en declaraciones al ACN que las vías alternativas a la autopista son "insuficientes" y por eso pide que se hagan "las inversiones necesarias" para asegurar que no hay afectaciones cuando hay incidentes en la AP.

Desde la CETCAT aún no han calculado el perjuicio económico, pero señalan que las afectaciones "estarán seguro" y repercutirán en las empresas. "Estamos hablando de que los sectores económicos llevan muchos años reclamando mayor ampliación de la AP-7, el cuarto cinturón y vías alternativas. Creemos que la movilidad y las infraestructuras son insuficientes", ha lamentado Ayach.

Intermodalidad

De hecho, uno de los problemas de la AP-7 es el elevado volumen de tráfico de camiones. Una intensidad que podría rebajarse si estuviera terminado el corredor mediterráneo ferroviario y muchas mercancías que ahora se transportan a Europa en camión se pudieran llevar en tren. De hecho, la Cámara de Comercio ya destacaba que existe "un problema en nuestro modelo de transporte", porque el corredor mediterráneo –por autopista y por ferrocarril– es la "columna vertebral de nuestra actividad económica y de nuestro comercio" porque enlaza los puertos y centros productivos del arco mediterráneo.

Por la movilidad de las mercancías, por tanto, la Cámara pide un sistema multimodal, que enlace el transporte marítimo con el ferroviario y el que se hace por carretera. "Esto exige disponer de una infraestructura potente en el ámbito ferroviario y viario, con plena complementariedad de estos dos modos de transporte", indica la institución. En este sentido, y entre otras cosas porque no ha terminado el corredor mediterráneo ferroviario, la cuota del mercado de transporte de mercancías por tren no llega al 4%, cuando en Europa se sitúa en un 17%.

Juan Carlos Salmeron, director del Centro de Estudios del Transporte Terminus, indica que "las pocas mercancías que transportamos o el centenar de empresas que quieren transportar mercancías en tren, también sufren las afectaciones en la AP-7", porque el corte "está afectando a la cadena industrial y, por tanto, a la economía catalana". "Hay muchas mercancías acumulándose en las estaciones y ya empieza a ser un problema", indica.

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