¡Eureka!

Una bicicleta y un pasapurés: las dos musas del creador de Moulinex

La histórica marca de electrodomésticos francesa fue adquirida en 2001 por la multinacional SEB

Aparato de Moulinex.
21/01/2026
3 min

Es martes, 16 de febrero de 1932. Con un haz de papeles bajo el brazo, Jean Mantelet lleva rato esperando el turno en las oficinas del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, en París. De vez en cuando, toma los documentos y da un último repaso a los bocetos que contienen: revisa el croquis del disco rotativo, del tamiz y del cuenco metálico, que tiene el fondo ligeramente convexo. Ésta es, precisamente, una de las particularidades del pasapurés que quiere patentar. Cerrado en su taller, Mantelet se ha empujado un sistema para conseguir hacer purés sin ningún grumo. A diez minutos de las tres de la tarde, un funcionario ya lo ha comprobado todo y estampa un sello en el papeleo: con el número 732.100, el Moulin-Légumes acaba de quedar patentado.

Éste es el invento que puso en marcha la carrera empresarial de Jean Mantelet y que plantó la semilla de una de las marcas francesas con más renombre mundial. Hoy, Moulinex es uno de los mástiles del grupo SEB, un coloso europeo de los electrodomésticos que también tiene en su cartera los catálogos de Krups, Rowenta y Tefal, entre otros. Con 32.000 empleados en todo el mundo y presencia en 150 países, en 2024 facturó 8.260 millones de euros. Pero, ¿cómo lo hizo Mantelet para convertir a Moulinex en una de las marcas más presentes en la cocina?

En 1932, con la patente del pasapurés bajo el brazo, Jean Mantelet se lanzó a recorrer ferias industriales en Lyon y en París para demostrar, en directo, qué era capaz de hacer su flamante artefacto metálico. Ahora bien, no sólo vendía un producto: venía una solución. Utilizarlo era más rápido que el resto de métodos y, el resultado, mucho más fino. El invento tuvo un éxito inmediato. Mantelet se dio cuenta de que, si quería aprovecharlo, había que producir en serie para abaratar costes y llegar a muchos más hogares. Entre 1933 y 1935 se vendieron dos millones. Lo que había empezado como respuesta a un problema doméstico se ha convertido, en pocos años, en el núcleo de una empresa con una fuerte ambición industrial.

En 1937, el taller que tenía en la pequeña ciudad de Bagnolet le quedó pequeño y trasladó la producción a Alençon, en la región de Normandía, donde pudo escalar el negocio. En 1953, Mantelet ya tenía a su nombre 93 patentes y el catálogo se había ido ensanchando. Al pasapurés original se añadieron molinos para picar verduras crudas, aparatos para trinchar carne y molinillos de sal, pimienta o mostaza. Todas herramientas útiles, robustas y asequibles concebidas para repetir un mismo gesto con menos esfuerzo. Sin embargo, el gran salto de Moulinex fue con la incorporación de la electricidad a sus artilugios.

La electrificación de los inventos

A mediados de los cincuenta, después de años perfeccionando mecanismos manuales, Jean Mantelet quedó fascinado por el Vélosolex. Era un ciclomotor de la marca Solex que, desde 1946, se había hecho tremendamente popular en Francia. De hecho, podía conducirlo cualquier persona de más de 14 años, sin necesidad de tener carnet. Tenía un pequeño motor de gasolina montado sobre la rueda delantera que facilitaba los desplazamientos cotidianos. Le gustó el concepto: como un motor pequeño bien integrado podía transformar un invento mecánico en uno mucho más eficiente. Así, en 1956, anunció el primer molinillo de café eléctrico, llamado Moulinex.

El éxito del molinillo de café eléctrico marcó un antes y un después. A partir de ahí, Moulinex entró de lleno en la era del pequeño electrodoméstico. En los años sesenta, los hábitos de consumo cambiaron: el tiempo era cada vez un bien más escaso. Moulinex lo supo leer y lanzó robots de cocina, batidoras y picadoras eléctricas. También construyó un relato de marca basado en la utilidad, simplicidad y ahorro de tiempo.

A mediados de los setenta, en plena apertura económica, la compañía instaló las primeras fábricas en España. Primero en el País Vasco, después en Aragón. En pocos años, la filial española pasó de fabricar varios cientos de miles de aparatos a producir millones, hasta controlar cerca de un tercio del mercado estatal. A principios de los ochenta, Moulinex vendía a España tres millones de electrodomésticos al año.

A partir de los noventa, la competencia global y los costes industriales pusieron en crisis el modelo Moulinex. En 2001, tras la suspensión de pagos, la marca pasó a manos del grupo SEB y dejó de ser una empresa independiente.

Fechas clave

1932

Jean Mantelet patenta el Moulin-Légumes en París.

1935

Se venden dos millones de pasapurés y se inicia la producción en serie.

1937

Traslado de la producción de Bagnolet a Alençon, en Normandía.

1956

Lanzamiento del primer molinillo de café eléctrico: nace el nombre Moulinex.

1960

Expansión del pequeño electrodoméstico y llegada de los robots de cocina.

1970

Internacionalización y entrada de Moulinex en España.

1980

Consolidación industrial y liderazgo en pequeño electrodoméstico.

1990

Inicio de la crisis por el contexto global y el aumento de costes.

2001

Suspensión de pagos y compra de la marca por el grupo SEB.

2024

El grupo SEB, propietario de Moulinex, factura 8.260 millones de euros y está presente en 150 países.

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