Alimentación

Danone dice adiós al yogur con sabor a café que vuelve locos a los estadounidenses

Las redes se llenan de peticiones para que vuelva el producto, mientras los más adeptos buscan fórmulas para recrearlo

Publicación en la cuenta oficial de la filial de Danone en Norteamérica donde se anima a los consumidores a dejar opiniones sobre el producto discontinuado.
13/09/2026 - 13:00 h.
4 min

BarcelonaLa noticia cayó como una losa sobre millones de estadounidenses. El 1 de abril, Danone hizo oficial la discontinuación de su yogur con sabor a café –Dannon Coffee Yogurt, también conocido con las siglas DYC– en Estados Unidos, un producto con 85 años de historia y locamente amado por un amplio número de consumidores. En un artículo reciente, el Wall Street Journal lo había llegado a definir como "la razón principal de los americanos para levantarse de la cama". Desde entonces, la locura colectiva se ha apoderado de los adeptos más fieles, que llenan las redes de peticiones para reivindicar el regreso del producto mientras buscan fórmulas para recrearlo de la forma más precisa posible.

"Era mi yogur preferido, comía una ración al día a la hora de comer o para merendar", declara en una videollamada con el ARA Arlene Katz, una extrabajadora del sector de la publicidad –ahora jubilada– residente en Atlanta, en el estado de Georgia. Desde el otro lado del Atlántico, recuerda que su madre empezó a comprarle el mítico DYC cuando era adolescente y que, desde entonces, no había dejado de tomarlo. "Ahora estoy decepcionada, obviamente. [...] Echo de menos el producto", reconoce.

La lista de ingredientes del Dannon Coffee Yogurt estaba formada por leche fermentada baja en grasa, azúcar, aroma natural de café, pectina –una fibra vegetal que aporta textura– y algunas bacterias que se utilizan para producir derivados lácteos. Ninguno de ellos está prohibido por las regulaciones alimentarias en la UE a la hora de elaborar yogures. Así, la existencia de este artículo en los supermercados de Estados Unidos –y no en los europeos– respondía a una cuestión más bien de gustos. "[En EE. UU.] Gustan mucho más los sabores más intensos, más dulces, incluso las mezclas", dice la profesora de los estudios de economía y empresa de la UOC, Ana Isabel Jiménez, especializada en identidad de marca. La experta también observa que Europa concibe el yogur como un producto más "tradicional", sin elaboraciones artificiales.

El regreso como misión colectiva

Desde que se conocieron las fatídicas informaciones, toda la comunidad de amantes de este producto se las ha ingeniado para continuar disfrutándolo, ya sea en su formato original, o bien buscando los sustitutivos que más se le parezcan. Un consumidor entrevistado por la prensa estadounidense explicaba que, en cuanto tuvo conocimiento de la discontinuidad del famoso DYC, compró todas las unidades posibles para guardarlas en el congelador. Consiguió 75, y desde entonces solo abre una de vez en cuando para celebrar ocasiones especiales.

No es casualidad que en Facebook también haya un grupo expresamente dedicado a mitificar, añorar o compartir experiencias relacionadas con el producto. El foro, bautizado desde 2008 como Fanáticos del yogur con sabor a café de Danone (Dannon coffee yogurt fanatics) y que tiene más de 500 miembros, es altamente activo. Precisamente Arlene Katz, conocedora de todas las virtudes de este producto, compartió recientemente su fórmula para reproducirlo de la manera más fidedigna: mezclar yogur entero Danone con un sobre de estevia y otro sobre de café en polvo de la marca Bustelo, conocida en los Estados Unidos por su envase amarillo y negro y por su sabor robusto. "He experimentado con diferentes tipos de café, marcas de café instantáneo y diferentes marcas de yogur –afirma–. Tiene un sabor bastante similar [...], pero no es exactamente lo mismo. Quizás tendré que ajustar un poco mis recetas".

Como ella, cientos de usuarios discuten qué mezclas son las más adecuadas. Algunos lo intentan con yogur griego, otros ajustan el dulzor con jarabe de café. Las posibilidades son infinitas. La obsesión de algunos enamorados del producto ha llegado a tal punto que una compañía de teatro de Long Island, en la ciudad de Nueva York, organizó una congregación de fans para competir en el intento de encontrar la receta que acertara de lleno con la original. También está en marcha una petición en la plataforma Change.org que ahora mismo ya cuenta con más de 1.200 firmas y con un clamor que no acepta matices: exigir que Danone vuelva a comercializar el yogur con sabor a café.

Los argumentos de la empresa

La razón por la cual la compañía de alimentación optó por la discontinuidad del DYC responde a una estrategia de revisión de los productos para "dar respuesta a la evolución de las preferencias nutricionales". Contactada por el ARA, la empresa se remite a una publicación en LinkedIn del director general del grupo en Norteamérica, Rafael Acevedo, en la que manifestaba lo siguiente. "Nos complace compartir que hemos reimaginado los planes para nuestro yogur con sabor a café, que volverá de una manera que reflejará los gustos, los sabores y los beneficios nutricionales que los consumidores buscan hoy en los pasillos de los supermercados", dijo el directivo.

En el perfil oficial de Instagram de la filial de Danone en Norteamérica, la empresa tiene anclada una publicación en la que alienta a los consumidores a compartir sus opiniones. La sección de comentarios, como es de esperar, se ha llenado de personas que ya recuerdan con nostalgia el producto y algunos, incluso, rememoran cómo sus abuelos ya difuntos compartían con ellos este producto cuando eran pequeños a la hora de merendar. Y de nuevo, un clamor unánime: "¡Que vuelva el yogur con sabor a café!".

La decisión de Danone fue un jarro de agua fría para sus fanáticos, que no pierden la esperanza. La filosofía de "escuchar a la gente" que reivindica la multinacional es la tabla de salvación a la que se agarran los consumidores para que, tarde o temprano, aparezca mágicamente en las estanterías de los supermercados. A pesar de todo, temen que el resurgimiento del producto entierre la versión original, la que todos amaban. "Claro que la probaré [la nueva versión] –dice Arlene–. Pero habría preferido que se hubiera quedado como estaba".

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