¿Qué hace PepsiCo en medio de la huerta murciana?
Alvalle produce anualmente 30 millones de litros de gazpacho
El paisaje que rodea Alcantarilla es árido y ancho, hasta que topa con las sierras murcianas. Por el camino, se esparcen autovías, rotondas, solares por urbanizar y unas cuantas naves industriales. En este municipio, junto a la ciudad de Murcia, los 44.000 habitantes conviven con un mosaico formado por la huerta, la industria y la logística. En el parque empresarial de San Andrés, una enorme nave roja propiedad de PepsiCo atrae todas las miradas. ¿Qué hace este gigante norteamericano en este rincón de la huerta murciana? Transforma tomates, pimientos y pepinos en el gazpacho de una de sus marcas: Alvalle.
Enclavada en Alcantarilla, Alvalle vende anualmente alrededor de 20 millones de botellas y produce más de 30 millones de litros de gazpacho y otras cremas refrigeradas. La mitad de la producción sale al extranjero, sobre todo a mercados europeos como Francia, Bélgica, Portugal, Alemania y el Reino Unido, y también a Estados Unidos. Hoy, el gazpacho y el salmorejo refrigerados ya mueven más de 250 millones de euros en España, según la consultora Circana. En este mercado, Alvalle mantiene una posición de marca prémium y una cuota relevante, alrededor del 30% en algunas estimaciones, pero el negocio se ha llenado de rivales: desde la marca blanca hasta García Carrión y nuevas marcas andaluzas como García Millán, que han ganado peso en los últimos años.
De la ingeniería al gazpacho
Pero esta historia no empieza en los despachos de PepsiCo, sino mucho antes, en una Murcia que se encontraba inmersa en el proceso de convertir su huerta en industria alimentaria. En 1990, un grupo de emprendedores puso en marcha Alimentos del Valle del Guadalentín con un pretexto: si aquel territorio sobresalía por sus frutas y hortalizas, ¿por qué no procesarlas para vender gazpacho en los lineales de los supermercados? En 1991, lanzaron el primer gazpacho refrigerado de litro del mercado.
La idea funcionó. En pocos años, Alvalle dejó de ser una apuesta local para convertirse en una marca con ambición estatal. La compañía creció aprovechando una doble tendencia que aún hoy explica buena parte de su éxito: por un lado, la búsqueda de productos prácticos y listos para consumir; por otro, el atractivo de una receta percibida como natural, fresca y mediterránea.
En 1999, Alvalle dio el salto definitivo. PepsiCo, a través de Tropicana, compró la compañía murciana por más de 1.000 millones de pesetas, según la hemeroteca de la época. La operación encajaba con la estrategia del grupo norteamericano de ir más allá de los refrescos y los aperitivos, y reforzar su portafolio con productos de consumo más cotidiano. Para Alvalle, en cambio, significaba acceder a músculo industrial, distribución internacional y una escala que difícilmente habría podido alcanzar por sí sola.
Una marca murciana, pero global
Con PepsiCo detrás, Alvalle pasó a convertirse en una marca con recorrido internacional. Cuando la multinacional la compró, producía unos cinco millones de litros al año; dos décadas después, la cifra ya superaba los 30 millones. El gazpacho empezaba a circular por Europa. Francia fue uno de los mercados clave. Allí, Alvalle no solo vendió gazpacho, sino que también desplegó una gama de sopas frías adaptadas al consumidor local. Después vinieron otros mercados, como Bélgica, Portugal, Alemania, el Reino Unido y, más recientemente, los Estados Unidos. El relato era sencillo y potente: hortalizas españolas, receta tradicional y conveniencia. El mismo argumento que había servido para convencer al consumidor español se convirtió en carta de presentación internacional.
El movimiento también tenía sentido para PepsiCo. En un grupo conocido sobre todo por Pepsi, Lay’s, Doritos o Cheetos, Alvalle ayudaba a reforzar una línea de negocio menos asociada al capricho y más vinculada al consumo diario. Con los años, Alvalle también ha ido ampliando el catálogo. En 1996 incorporó el salmorejo; en 2004, el gazpacho suave; en 2007, una versión gourmet con almendras, y después sumó el ajoblanco y otras sopas frías. Hoy, la marca ya no vende solo una receta tradicional, sino una familia de productos construida alrededor de un mismo relato: hortalizas frescas, gusto mediterráneo y consumo inmediato.
- 1990 Nace en Murcia Alimentos del Valle del Guadalentín, el embrión de Alvalle, con la voluntad de elaborar alimentos frescos a partir de materias primas de calidad.
- 1991 Alvalle lanza el primer gazpacho refrigerado de litro del mercado y comienza a abrir camino a una nueva categoría en los lineales.
- 1996 La marca incorpora el salmorejo a su gama de productos refrigerados.
- 1999 PepsiCo compra Alvalle a través de Tropicana por más de 1.000 millones de pesetas.
- 2004 Alvalle amplía el catálogo con el gazpacho suave, una versión más ligera y sin pepino.
- 2007 La marca lanza el gazpacho gourmet con almendras.
- 2009 Alvalle refuerza su expansión en Francia con una gama de sopas frías adaptadas al mercado local.
- 2019 PepsiCo inaugura la nueva planta de Alvalle en Alcantarilla, concebida para ampliar la capacidad productiva de la marca.
- 2025 El gazpacho y el salmorejo refrigerados ya superan los 250 millones de euros en ventas en España, en un mercado cada vez más disputado.