"Tardaremos en equiparar el coste del coche de combustión con el eléctrico"
El sector del automóvil cree que las ayudas y los incentivos fiscales serán necesarios durante un tiempo
MadridHace cuatro años, 52 empresas del sector de la automoción –un 60%, pymes– en el Estado se agruparon bajo el paraguas Fast Forward (F3). España y Cataluña se mostraban decididas a hacer manos y mangas para seguir impulsando el vehículo eléctrico y todo lo que le rodea. Es decir, que no sólo se hiciera un lugar entre la población –de forma que se sustituiría el coche de combustión–, sino que también se impulsara su producción: desde sus componentes hasta su fabricación completa. Pero Europa también apostaba, y colocó el coche eléctrico como uno de los palos de pajar de los fondos europeos antipandemia vinculados al Plan de Recuperación. De hecho, la génesis de la agrupación se encuentra en el hecho de poder plantear proyectos suficientemente maduros que cubrieran toda la cadena de valor para conseguir la máxima financiación de este maná europeo. En el caso español, esta financiación ha tenido un proyecto estratégico propio, los llamados PERTE.
El objetivo era –y es– “transformar la movilidad actual hacia la movilidad eléctrica”, en palabras de Marc Riera, presidente de la agrupación y, al mismo tiempo, vicepresidente de compras de Seat y Cupra. Cuatro años después celebra sus resultados: la asociación F3 ha culminado un 60% de los 86 proyectos que planteó hace cuatro años para convertir el Estado en el hub de la electromovilidad en Europa, tal y como anunció en un foro en Madrid organizado este mes de febrero.
"La valoración es muy positiva porque todo el mundo está comprometido", indica Riera en una conversación telefónica con el ARA. Reconoce que estos cuatro años han sido más bien de "papeleo", sobre todo para cumplir con todos los requisitos, pero que ahora ya se ha "empezado con la fase de industrialización. "¿Hemos alcanzado todos los objetivos? No. Pero ya es una realidad", afirma Riera. De hecho, la agrupación ha ampliado la fecha de su culminación, prevista para este 2026, hasta 2027. "Estoy convencido de que lo conseguiremos y que dejaremos las bases del futuro del automóvil eléctrico [en España]", afirma Riera sobre Fast Forward. ~BK_S
"Como todo en esta vida, transformar una industria tan importante como la del automóvil no es fácil y necesitamos la máxima ayuda y apoyo de todos aquellos que tienen algo que decir", reflexiona el presidente de F3. De hecho, el encuentro de febrero coincidió con el anuncio de un nuevo programa de ayudas del gobierno español, el Programa Auto+, vinculado al Plan España Auto 2030, con subvenciones directas para la compra de un "vehículo eléctrico y electrificado, económico y europeo". En el caso del vehículo personal, como máximo, pueden ser de hasta 4.500 euros.
El hecho es que balones de oxígeno como éste se han convertido en una demanda permanente por parte del sector. Riera considera que es un impulso "bienvenido", pero que debe ser "continuado y no puntual". ¿Quiere decir esto que la industria siempre dependerá de estas subvenciones? El directivo se muestra convencido de que se trata de una fase "transitoria".
"No siempre necesitaremos estas ayudas para los clientes, pero la transformación del coche eléctrico es un salto y tardaremos años en equiparar el coste de producción [del vehículo eléctrico] con el coche de combustión y, por lo tanto, el precio [...] Cuando el volumen en el mercado sea suficiente, la tecnología haya avanzado y los costes de producir ya son optimizados como las baterías. convencidos de que el precio del vehículo eléctrico y el de combustión se equipararán".
Mismas reglas de juego
Asimismo, para el sector, la cuestión no sólo es que se ayude a los compradores, es decir, a la población a poder acceder a este tipo de vehículos, sino también a la propia industria para que pueda desarrollar los proyectos. Y aquí, una política por la que Europa, y en consecuencia España y Catalunya deberían apostar, a juicio del sector del automóvil, es la de incentivar "el producto europeo".
"La entrada del fabricante chino es una realidad, no un riesgo", indica Riera. El sector asegura que no teme la competencia, pero "las condiciones de juego deben ser las mismas". "Esto pide apoyar a ciertas políticas proteccionistas y, por qué no, cara al cliente ofrecer ventajas si el coche o los componentes se han producido en Europa", opina el presidente de la agrupación.
Sumado a ello, el rostro visible de esta agrupación cree que es primordial "la estabilidad" en lo que se refiere a los mensajes y las acciones de las diferentes administraciones, empezando por la Comisión Europea. No son buenos los cambios que ha planteado el ejecutivo comunitario en cuanto a la eliminación del coche de combustión. "Complican [el camino]", dice Riera. También que todos los actores "vayan a la misma velocidad", en referencia a la implementación de los puntos de carga en el Estado y, por tanto, de la capacidad de la red eléctrica española de asumir esta nueva demanda.
Una de las cosas de las que presumen desde F3 es que han "involucrado a pequeñas y medianas empresas", destaca el directivo. Por el momento, la agrupación cifra en 10.000 millones la inversión movilizada con los proyectos que hasta ahora se han desarrollado. Una parte importante de este dinero (7.000 millones de euros) corresponde al grupo Volkswagen, Seat y Cupra y PowerCo. Los otros 3.000 millones, en el resto de socios. Uno de los grandes programas es el de la fabricación de los nuevos vehículos urbanos 100% eléctricos del grupo Volkswagen, desarrollados y producidos en distintas fábricas en el Estado.