9.500 millones de euros hasta el 2050: el coste de descarbonizar la industria catalana
El Gobierno calcula que las administraciones tendrían que aportar 4.900 millones
BarcelonaCataluña ya tiene una hoja de ruta para descarbonizar su industria. La ha presentado este viernes la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, en un acto en el DFactory de la Zona Franca, el gran polo de industria 4.0 de Cataluña. Tras los trabajos realizados por el Instituto Catalán de la Energía (Icaen) analizando todos los sectores y subsectores, la conclusión es que para descarbonizar la industria catalana hará falta una inversión adicional –es decir, además de la que realizan las empresas en su funcionamiento habitual– de 9.500 millones de euros. Esta inversión debería realizarse hasta el año 2050.
El Gobierno estima que de esta cantidad, unos 4.900 millones deberían provenir de las administraciones públicas. Partiendo del estudio que ha realizado el Icaen, el Gobierno quiere promover planes específicos con los subsectores de la industria catalana para que se descarbonicen en los próximos 25 años. El Gobierno abrirá un proceso de diálogo con los actores de una veintena de subsectores de la industria catalana con el fin de identificar los pasos concretos a seguir, establecer objetivos concretos y diseñar instrumentos para realizar el acompañamiento. El objetivo del Ejecutivo es que los diálogos con los subsectores terminen en acuerdos concretos con las empresas.
Aunque descarbonizar la industria comportará unos recursos importantes, el resultado final, una vez se haya realizado totalmente, será rentable para el sector, según el cálculo del Icaen. Y esto es así porque con el coste creciente de los combustibles fósiles y unos derechos de emisión cada vez más altos, dejar de emitir CO2 comportará un ahorro para las empresas de unos 1.200 millones de euros anuales.
El plan de descarbonización del Gobierno fija para 2030 tener una distribución energética en la industria en la que la electricidad constituya un 36% del consumo, seguido por el gas natural (29%), los gases de refinería (18%), el coque de petróleo (3%), el biometano (2%), los gases de biorrefinería (2%) y el hidrógeno (1%). En cambio, para 2050, el plan quiere que el 62% del consumo energético de la industria catalana sea directamente de electricidad, seguido por los gases de biorrefinería (10%), el hidrógeno (10%), la biomasa (7%) y el biometano (7%), junto con otras vías residuales. El estudio contempla un escenario en 2050 en el que la industria represente un porcentaje más alto del conjunto del producto interior bruto (PIB), con un aumento, por tanto, del uso de la energía, pero con menos combustibles fósiles y menos emisiones de CO2.
Oportunidad
"Tenemos la oportunidad en estos momentos de convertir aquello que se puede ver como una amenaza, que es la necesidad climática, en una oportunidad de transformación de país, de transformación industrial", ha asegurado la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque. La consejera ha criticado que "hay quien no quiere desarrollo y no quiere infraestructuras", y ha reivindicado la "innovación sostenible" como prioridad para generar "desarrollo y crecimiento" en Cataluña.
Los subsectores industriales que más potencial tienen para reducir emisiones de CO2 a finales de la presente década, según la hoja de ruta, son el cuero y el calzado, las lavanderías industriales, el papel y el cartón, la siderurgia y la fundición férrica, el textil y la confección o el tratamiento de aguas. En cambio, tienen más dificultades y probablemente tendrán que esperar más años otros subsectores como el cemento, la alimentación y las bebidas, el químico o la producción de vidrio.