Luz verde en la metrópolis del futuro: 220.000 pisos más en espacios mixtos para equilibrar el territorio
El AMB aprueba en segunda fase el plan director urbanístico metropolitano para los próximos 25 años
BarcelonaLa herramienta urbanística más importante del área metropolitana de Barcelona, que debe mejorar las condiciones territoriales de los 36 municipios que la integran, ha recibido este lunes la luz verde. El nuevo plan servirá para dejar atrás el Plan General Metropolitano, vigente desde 1976 y centrado en un modelo obsoleto de crecimiento por extensión u ocupación de territorio, y tiene por objetivo dar respuesta a los retos actuales especialmente en materia de vivienda, pero también de equilibrio de toda la metrópolis en lo que se refiere a la actividad, la movilidad, el uso del suelo y el uso.
Esta herramienta es Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), y lo ha aprobado el consejo metropolitano, el máximo órgano de gobierno del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El camino comenzó en 2015, cuando se empezó a redactar; en 2019 se presentó su primer borrador, y en 2023 se aprobó inicialmente. Desde entonces, el plan ha recibido más de 5.180 alegaciones e informes de administraciones y entidades. Las directrices que incorpora ahora el texto, que afectarán a los 36 municipios y 3,38 millones de habitantes del AMB, crearán un marco urbanístico unitario para los próximos 25 años.
De hecho, el plan busca resolver unas necesidades, como el acceso a la vivienda y la movilidad, que también existen fuera de esta zona, como en el Maresme, los dos Vallesos y el Garraf, pero que al no estar incluidos en el AMB ni disponer de un organismo similar no tienen estas capacidades. Es una demanda histórica de la denominada región metropolitana.
¿Qué ideas sujetan el nuevo plan?
Se trata de un plan urbanístico de carácter estratégico, es decir, más enfocado en el cómo y en los procesos y no tanto en propuestas cerradas y definidas. "No es un catálogo de proyectos, sino que es un documento que orienta para que se haga bien ese crecimiento", ha explicado este martes en una rueda de prensa el vicepresidente del área de Políticas Urbanísticas y Espacios Naturales, Damià Calvet.
Este nuevo plan director busca definir objetivos, vocaciones e intenciones y herramientas para llegar y definir procesos. "Esto no significa menos ejecutivo, sino más operativo", ha añadido Xavier Mariño, director del área de Políticas Urbanísticas y Espacios Naturales del AMB. El resultado es un documento con "propuestas claras y no ambiguas" y un sistema de desarrollo sencillo que "fija unas reglas de juego entre la fase definitiva y el POUMet -el Plan de Ordenación Urbanística Metropolitano- que debe venir".
Cómo tener más vivienda en menos espacio
Estas intenciones se trasladan, en materia de vivienda, en por ejemplo la creación de 220.000 pisos principales más en el área metropolitana para atender el crecimiento de la población hasta 2050, previsto en 184.000 nuevos habitantes. Esto supone llegar a los 3,58 millones de personas.
Sin embargo, este plan director prevé hacerlo doblando la capacidad de planeamiento pero desclasificando suelo y no consumiendo de nuevo. Esto significa que reducirá las hectáreas de suelo urbano y urbanizable de la zona –1.850 hectáreas menos–, que pasarán a ser no urbanizables. Los instrumentos que lo permitirán serán las áreas de oportunidad metropolitana –áreas existentes en lugares estratégicos con potencial de acrecentar crecimientos– y las áreas de regeneración urbana.
"El documento no incorpora factores de crecimiento extensivos", ha dicho Calvet en este sentido, después de que en las últimas décadas muchos municipios han tenido ocupando el territorio porque así lo planteaba el Plan General Metropolitano de 1976.
Los expertos advierten que el cuello de botella de la regeneración urbana, es decir, y los costes, ya que transformar espacios urbanos es más caro que crear cero. En diciembre, un informe de la Cátedra APCE-UPF ya alertaba de que el 73% del potencial de vivienda del PDUM "descansa sobre la renovación urbana y la ciudad construida". Se necesitan, decían, instrumentos que permitan superar la fragmentación de la propiedad y reducir costes.
Reequilibrar el territorio
El nuevo PDUM prevé también que prácticamente todos los municipios del área metropolitana incrementarán la proporción de vivienda si están especializados en actividad o, por el contrario, incrementarán el techo para actividad si están especializados en residencia. Esta planificación ataca la idea de ciudad radial, en la que Barcelona es donde ocurren las cosas y el resto de ciudades son sobre todo dormitorios.
En este sentido, el plan director identifica 15 puntos o nodos donde podrá tener lugar esta transformación, los cuales podrán convertirse en nuevos centros urbanos con vivienda y actividad, densificando y mezclando usos. Estos espacios son Porta Garraf, Delta-Gran Vía, Morrot, Cruïlla Sant Boi, Cornisa Verde, Diagonal Ponent, Diagonal-Llobregat, Quatre Camins, Nexo Baix Llobregat, Corredor Mediterráneo, Cruïlla Vallès, Cruïlla Montcada, Besòs Central, Besòs-Gran Via.
El objetivo es conseguir tejidos urbanos mixtos, una distribución de las actividades más cercana al lugar de residencia de la población y una reducción de la movilidad motorizada.
Movilidad y emisiones
Esta apuesta por la vivienda y la combinación de usos tiene una derivada para la movilidad y equipamientos. El plan director propone una red de 240 kilómetros de avenidas metropolitanas que conecten varios municipios y concentren el transporte público en superficie, así como la bicicleta y los desplazamientos a pie. Esta red debería permitir que la mitad del suelo residencial actual y un 58,2% del suelo de los polígonos de actividad se encuentren a menos de 500 metros de estos nuevos canales para el transporte colectivo y la movilidad activa.
Con todo ello se prevé una reducción de las emisiones y del consumo de infraestructuras energéticas, así como una caída de un 5% de la generación de residuos por habitante.