Bruselas tiene un diagnóstico: hay que luchar contra la concentración de la riqueza
Un informe de la Comisión Europea elaborado por economistas de diversas instituciones señala que hay que mejorar la eficiencia de los impuestos a los más ricos
BarcelonaLa Comisión Europea tiene un nuevo diagnóstico sobre fiscalidad que apunta a las rentas más altas y a las grandes fortunas. Según un estudio publicado por el ejecutivo comunitario, durante los últimos treinta años se ha producido en la Unión Europea una concentración de la riqueza en las capas más pudientes de la población, por lo que es necesario repensar los impuestos que gravan el patrimonio, las herencias y las rentas del capital en la UE para deshacer esta tendencia.
Impuesto sobre el Patrimonio, Incluidos Impuestos sobre el Patrimonio Neto, el Capital y las DesinversionesEl informe, titulado Wealth Taxation, Including Net Wealth, Capital and Exit Taxes ("La taxación de la riqueza, incluyendo los impuestos sobre el patrimonio neto, el capital y de salida"), fue publicado en marzo por la Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera de la Comisión Europea y elaborado por un consorcio de centros de investigación económica y consultorías, entre los cuales se encuentra el Institut d'Economia de Barcelona (IEB) de la Universitat de Barcelona (UB). Este documento es el primero de dos volúmenes sobre fiscalidad en la UE y debe ser una de las guías para las futuras políticas fiscales de Bruselas.
"Primero teníamos millonarios, después multimillonarios y ahora ya hablamos de ultramillonarios", señala el director del IEB, Josep Maria Durán Cabré, y uno de los dos investigadores de la UB que ha colaborado en el estudio, junto con el catedrático de economía Alejandro Esteller. Los dos investigadores del IEB han trabajado sobre todo en la parte dedicada al impuesto de patrimonio en España, el único estado de la UE que aún lo mantiene (también lo tienen Noruega y Suiza, pero están fuera del club comunitario).
Este es uno de los impuestos más polémicos, ya que varios países lo han ido aboliendo. "Por motivos técnicos se ha considerado que no era un buen impuesto y que recaudaba poco", explica Durán Cabré, pero, aun así, ha reaparecido recientemente en los debates técnicos y políticos de la mano de economistas especializados en la desigualdad, como Gabriel Zucman. La principal dificultad del impuesto es que hay que evaluar correctamente cada año el valor exacto del patrimonio de los contribuyentes, cosa que puede ser complicada en casos como los inmuebles o las acciones de empresas que no cotizan en bolsa, explica el director del IEB.
"Los impuestos sobre la riqueza pueden jugar un papel más grande para abordar la alta y creciente desigualdad patrimonial en la UE", dice el documento publicado por Bruselas. "Dada la escala y la concentración de la riqueza privada y de las transferencias por herencia, y la gran dependencia en la fiscalidad sobre el trabajo, hay argumentos para reexaminar y, en su caso, fortalecer la contribución de los impuestos sobre riqueza para financiar los estados del bienestar europeos", añade.
En este sentido, el documento pone en duda los argumentos de los últimos años en favor de no gravar los grandes patrimonios, como que, si se incrementa la presión fiscal a los más ricos, cae la inversión empresarial y la contratación, ya que justamente las personas que acumulan más riqueza acostumbran a ser las que gestionan y crean las grandes empresas de un país. En este sentido, el estudio admite que impuestos como el de patrimonio, el de sucesiones o sobre las rentas del capital pueden, "en principio", afectar los ahorros, la inversión y el emprendimiento, la realidad es que siempre acaban teniendo un efecto negativo mucho más bajo: "La evidencia empírica revisada sugiere que estos efectos [negativos] son generalmente modestos y que unos impuestos bien diseñados pueden incluso servir de apoyo a un uso más productivo de los activos".
Buen diseño
Precisamente para este tipo de impuestos que gravan la riqueza es "muy importante el diseño", dice Durán Cabré, un hecho que también apunta el estudio: "El diseño de los impuestos es central en el logro de los objetivos de recaudación y de redistribución", se lee en el informe.
En este sentido, el estudio añade que "los beneficios de los impuestos sobre la riqueza dependen fuertemente de su interacción con otros elementos del sistema impositivo", aunque señala que, "como regla general", una "gravación generalizada a los retornos del capital a través de impuestos que funcionen bien" sobre los rendimientos del capital y las plusvalías, combinados con un impuesto de sucesiones y donaciones "robusto", puede ser "la columna vertebral de la fiscalidad sobre la riqueza".
El documento pide, sin embargo, que "cualquier movimiento para reforzar la fiscalidad sobre la riqueza" vaya acompañado de "una comunicación transparente sobre quién estará afectado, cómo se utilizarán los ingresos y qué medidas se incluyen en una estrategia más amplia en favor de la justicia en la fiscalidad".