El Círculo exige un pacto PSOE-PP por la inmigración: "Hay que revisar mecanismos como el arraigo"

La entidad defiende alinear los flujos migratorios con el cambio a un modelo económico con menos mano de obra masiva y avala transferir competencias a la Generalitat

Teresa Garcia Milà, presidenta del Círculo de Economía
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BarcelonaEl Círculo de Economía ha decidido entrar en una materia central que provoca debates e incluso envenena a la política: la inmigración. En una nota de opinión, un documento a través del cual esta entidad se pronuncia sobre cuestiones esenciales, el Círculo reclama al PSOE y al PP un pacto para ordenar la inmigración, que requiere, argumenta, ser tratada como una política de estado. El documento, titulado La necesidad de una política migratoria: modelo productivo, integración y bienestar social, reprocha la falta de una "verdadera política inmigratoria" en Cataluña y España y la aplicación "de una sucesión de respuestas reactivas y fragmentarias", como la regularización anunciada por el gobierno español, que ve necesaria, pero al mismo tiempo como "la constatación de un fracaso, que no debería perpetuar errores del pasado". Una de las recomendaciones del Círculo es revisar la política de arraigo, poco utilizada en otros países, y de ser concebida como excepción se ha convertido en la vía más ordinaria de acceder a la residencia y al trabajo. Y, además, contribuye a precarizar el mercado laboral, fomentar un modelo económico de salarios bajos en el que no crece suficientemente la renta per cápita ya generar un efecto llamada que incrementa la inmigración irregular. Sin definir cómo, el Círculo defiende "modular" la entrada de inmigrantes y alinearla con el objetivo de cambiar hacia un modelo económico de mayor productividad y menos intensivo en mano de obra de salarios bajos.

En la nota de opinión, de 17 páginas, la primera de la junta que Teresa Garcia-Milà preside desde julio, el Círculo reconoce los efectos positivos de la inmigración, que será además un fenómeno creciente; pero al mismo tiempo recuerda que su flujo sin control supone "una presión creciente sobre el mercado de la vivienda y los servicios públicos", aunque los recién llegados suelen hacer un uso más reducido que los autóctonos porque, en promedio, son una población más joven. Así, el documento presentado este jueves recomienda presentado este jueves recomienda "modular el ritmo de llegada para hacerlo compatible con las capacidades reales de acogida e integración del país" y alinearlo con el cambio hacia un mayor modelo económico de productividad en lugar del basado en la mano de obra masiva y de poca calificación, como hasta ahora. "Desde una perspectiva de bienestar colectivo, la apuesta debería ser clara por un modelo más intensivo en productividad, compatible con una inmigración más moderada en volumen, más ordenada y alineada con las necesidades y capacidades reales del país", afirma.

En la presentación de la nota, Garcia-Milà ha resumido que se trata de apostar por modular los flujos migratorios, revisar mecanismos como el arraigo y facilitar la llegada de personal más cualificado, facilitando por ejemplo la convalidación de títulos. Defendió una "entrada más ordenada" y vinculada a un modelo económico más productivo. Ha descartado que se trate de fomentar "una inmigración a la carta", sino de evaluar cómo se ha gestionado hasta ahora. Garcia-Milà ha asegurado que están en contacto con los partidos, a los que harán llegar sus propuestas, y que no descartan a Vox y Aliança Catalana. El director general del Círculo, Miquel Nadal, ha recordado que Catalunya es hoy un país "esencialmente diferente" de cómo era en 2000, ya que se ha pasado de 200.000 personas nacidas fuera de España a dos millones. Y en España la evolución ha sido similar y, además, con mucha mayor rapidez que en el entorno, situándose en la parte alta de los países desarrollados, que en lugar de la cuarta parte tienen un peso de población inmigrante en torno al 10%.

Discursos populistas

Nadal, que defendió alinear "las necesidades y capacidades del país", admitió que la inmigración es necesaria, pero dijo que su intensidad y su composición no viene dada de forma exógena, sino que depende de decisiones que cada país puede tomar. Y ha puesto ejemplos: si se retrasa la edad de jubilación será necesario que llegue menos gente. En todo caso, sabiendo que la inmigración seguirá creciendo, será necesaria una política "bien estructurada", ha dicho. Y ha recordado que el crecimiento de los últimos años no ha incrementado la renta per cápita y, por tanto, el progreso, y "genera dudas sobre la viabilidad del estado del bienestar". Y ha destacado que el impacto de la llegada masiva de inmigrantes afecta esencialmente a las rentas bajas y alimenta a los discursos populistas. En opinión del Círculo, en la política migratoria hay que tener en cuenta el modelo productivo que se quiere, en el que la inmigración "crezca un poco menos". El debate, ha añadido, no apela sólo al PP y al PSOE, sino también al resto de partidos, frente al debate migratorio "que este país necesita".

El Círculo, que exige huir tanto del populismo, "que simplifica e instrumentaliza el malestar", como del "buenismo, que tiende a negar tensiones reales ya aplazar los debates incómodos", admite que "una mayor capacidad de gestión en el ámbito catalán podría contribuir a una administración más ordenada y ajustada se inserte en un marco coherente con el Estado y la Unión Europea". El texto destaca la importancia de facilitar la integración de los inmigrantes y fortalecer la cohesión social. "La clave es asegurar la igualdad de oportunidades a partir de un buen funcionamiento del ascensor social", añade. Esto exige garantizar derechos efectivos de acceso "al trabajo legal, a la educación, a la sanidad, a la vivienda y, progresivamente, a la ciudadanía", a través de inspecciones de la contratación ilegal y otros, así como facilitar la llegada de talento cualificado.

Catalanidad no impuesta

En cualquier caso, la llegada también implica deberes, como "el conocimiento y el uso de la lengua catalana, así como la asunción de los valores democráticos básicos –igualdad de género, no confesionalidad del Estado, respecto a los derechos humanos, entre otros–". Según el Cercle, "la catalanidad, entendida como una identidad cívica abierta y cambiante, no se puede imponer, sino que debe construirse preferentemente a partir del orgullo de pertenencia, propiciando la participación en instituciones cívicas y espacios compartidos de socialización". Y éste es un punto en el que la escuela pública tiene "un papel estratégico como motor de integración de las segundas generaciones, pero afronta hoy importantes dificultades –no sólo de recursos sino también de funcionamiento–, que, si no se corrigen, pueden acabar acentuando las desigualdades en lugar de corregirlas". Y también destaca el rol que deben tener los gobiernos locales, a los que, agrega, debería "dotarse de los medios necesarios".

"La inercia de la pirámide demográfica es muy marcada y llevaría primero a un descenso de la población activa y, en última instancia, a un decrecimiento de la población si no es compensada por un aumento del número de inmigrantes. La dimensión de estos decrecimientos es tal que los seguramente inevitables ajuste temporal a la baja si el ciclo económico empeora–, y en ese sentido es indudable que podemos decir que más inmigración es necesaria", afirma. En todo caso, advierte que el país, "desde una perspectiva de medio y largo plazo, tiene la capacidad de incidir sobre la intensidad del flujo, modulando su volumen y la composición. Y sigue: "En particular, tanto uno como otra dependerán en gran parte del modelo socioeconómico por el que optamos como país y, también, de cómo modulamos variables clave que inciden. La inmigración no es, pues, una variable exógena sobre la que no tenemos control".

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