Periscopio global

El nuevo desorden mundial reabre el debate del euro en Suecia

Economistas suecos advierten que ingresar en el euro reforzaría los vínculos con el núcleo de la UE en un contexto de inestabilidad geopolítica

Sede del Riksbank, el banco central de Suecia, en el centro de Estocolmo. Este organismo fue el primero en emitir billetes, y podría ser el primero en emitir bitcoins.
08/04/2026
4 min

CopenhagueLa invasión rusa de Ucrania precipitó el final de la neutralidad sueca con la entrada en la OTAN. Ahora el país nórdico abre el debate hacia un nuevo giro histórico tras décadas de reticencia: la adopción del euro. Como miembro de la Unión Europea desde hace más de 30 años, Suecia es de los pocos países que han mantenido su propia moneda, la corona. Las leyes de Bruselas marcan que el país escandinavo se una algún día al euro, pero en realidad este tema se ha ido aplazando sin ponerle nunca fecha. Sin embargo, una integración más estrecha con la UE empieza a parecer más atractiva para Estocolmo, que busca un escudo contra el aumento de la inestabilidad geopolítica y el deterioro de las relaciones transatlánticas con los Estados Unidos presididos por Donald Trump.

Aunque el debate para adoptar la moneda europea común aún se encuentra en una fase inicial, se está produciendo un cambio en la postura del gobierno sueco. En el año 2003, cuando los ciudadanos suecos rechazaron entrar en el euro en un referéndum, el debate se centó en la capacidad de la corona como mecanismo de ajuste para la economía nórdica más grande. Ahora, sin embargo, las tensiones geopolíticas han introducido un nuevo factor en el debate.

La política arancelaria errática de Donald Trump ha puesto de relieve que las economías más pequeñas están más expuestas a la volatilidad de los mercados. A esto, hay que sumar una política exterior estadounidense que incluye las amenazas a países aliados como Dinamarca o Canadá, mientras que los países europeos como Suecia también ven Rusia y China como una amenaza. Este diagnóstico también lo comparte el banco central (Riksbank), que ha alertado de que la inestabilidad financiera ha aumentado a consecuencia de los aranceles y la agenda de la política exterior de la administración estadounidense.

En este nuevo contexto, los que defienden la adopción del euro argumentan que la moneda común haría más estrechos los vínculos políticos con el resto de países europeos, a la vez que daría a los suecos una voz para decidir en los asuntos monetarios de la UE. Otro argumento es que la adopción del euro también supond ría un impulso para el comercio exterior en la UE (que supone el 60% de las exportaciones, según Sweden Statistics), y favorecería las inversiones directas desde otros países de la UE. Desde la perspectiva de Bruselas, el cambio de posición de Suecia también supondría un hito a celebrar, y añadiría credibilidad al euro, en un momento en que la imprevisibilidad de Trump merma la credibilidad del dólar.

En este sentido, los primeros pasos hacia la adopción del euro ya se han empezado a dar desde el ejecutivo sueco, aunque solo sean tentativos. A principios de año, la ministra de Finanzas, Elisabeth Svantesson, anunció al Parlamento la creación de una comisión de expertos para investigar los ventajas y desventajas de cambiar la moneda al euro: “El mundo está cambiando y la UE también”, afirmó Svantesson. "Por lo tanto, también debemos atrevernos a evaluar, investigar y analizar la cuestión en beneficio de Suecia, los hogares suecos y las empresas suecas", subrayó.

Este cambio en la postura del gobierno sueco se sustenta en un informe dirigido por el profesor emérito en la Escuela Internacional de Economía de Estocolmo Lars Calmfors, una de las figuras más influyentes en cuestiones monetarias en el país, ya que también dirigió la comisión gubernamental que examinó las implicaciones de adoptar el euro antes del referéndum del año 2003. En aquel momento, la comisión de expertos se mostró cautelosa y recomendó aplazar la adopción del euro con el argumento de preservar la soberanía sobre las políticas monetarias. Ahora, sin embargo, la postura del economista ha cambiado por completo y se muestra más positivo en la entrada de Suecia al euro: “Las condiciones geopolíticas son muy diferentes hoy que antes, y esta dinámica hace aumentar el valor de formar parte del núcleo de la UE”, señaló el experto en una entrevista para el medio Bloomberg. Hoy "Rusia, China y, por supuesto, los EUA son mucho menos fiables", profundizaba Calmfors.

El economista también señalaba que “el ciclo económico sueco se ha alineado cada vez más con el de la zona euro, lo que reduce la necesidad de una política monetaria independiente”.

Poco apoyo ciudadano

Entre las voces empresariales, cada vez más empieza a calar la idea de que adoptar la moneda única europea ofrecería más seguridad y protección para la economía, según informaba el medio Politico. Por otra parte, desde el centro de pensamiento con sede en Estocolmo Timbro, han argumentado que la adopción del euro ayudaría “ante la volatilidad y la debilidad a largo plazo de la corona, expuesta a grandes fluctuaciones influenciadas por acontecimientos como la guerra en Ucrania o la quiebra del gigante sueco de fabricación de baterías eléctricas Northvolt”.

A pesar de ello, la mayoría de los suecos continúan oponiéndose al euro, según el último Eurobarómetro, en el que solo un 39% de los ciudadanos se muestran favorables, 7 puntos porcentuales más que en años anteriores, pero todavía lejos de alcanzar una mayoría. Para el partido al frente de la coalición de gobierno, el Partido Moderado, este apoyo es fundamental: “No tomaremos ninguna decisión respecto al euro por encima de las cabezas del pueblo sueco”, afirmó la ministra de Finanzas, Svantesson. Quienes se oponen más frontalmente al euro son el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia, que en las encuestas para las elecciones generales se sitúa como segunda fuerza del Parlamento con el 21% de los votos. De momento, parece difícil que el país nórdico consiga un consenso político hacia la entrada al euro, pero su postura de estado no alineado también parecía inamovible antes de la guerra en Ucrania, y cambió más deprisa de lo que muchos podrían haber imaginado.

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