Macroeconomía

El Círculo alerta del peligro de la fragmentación de la UE: "No sabe cómo ponerse de acuerdo"

Reclama "decisiones valientes e inversiones masivas" para garantizar la autonomía estratégica en Europa

Teresa Garcia-Milà, presidenta del Círculo de Economía, con el director de la institución, Miquel Nadal, este martes en Barcelona.
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BarcelonaEl Círculo de Economía se acerca a sus jornadas anuales, cada vez más centradas en la salud del proyecto europeo, con una pátina de pesimismo. En la nota de opinión previa a la reunión de este año, que se celebrará entre el 1 y el 3 de junio en el Palacio de Congresos de Cataluña, la entidad alerta de las "fracturas" y "divisiones" que arriesgan la capacidad de los Veintisiete de devenir autónomos en un mundo cada vez más fracturado.

La organización que preside Teresa García-Milà recoge, como el resto del mundo económico catalán, el guante de propuestas como los informes de los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta. Aun así, sostiene que los Veintisiete no sufren un problema de conocimiento, sino de "voluntad política y capacidad de ejecución". "Europa sabe qué debe hacer. Lo que no sabe es cómo ponerse de acuerdo para hacerlo", argumentan.

La nota del Círculo lamenta que Europa no haya conseguido operar conjuntamente, especialmente ahora que se ha hecho patente la "necesidad de cambiar". La "fragilidad geopolítica" de todos los poderes globales, así como la "transformación tecnológica de un alcance que todavía es difícil de calibrar", fuerzan a los Veintisiete a reubicarse en el mundo, y la organización considera que todavía no se han puesto los cimientos necesarios para hacerlo. Construir, alertan, "no será fácil"; en tanto que la gran división política que observan en el entorno comunitario es entre fuerzas europeístas y euroescépticas, que se reproduce a ambos lados del sistema de partidos tradicionales. "Esta fractura atraviesa todos los debates, y es el principal obstáculo para avanzar", añaden.

El camino hacia la industria

A pesar del mal ambiente político, el Círculo observa ciertos proyectos ejecutivos en Bruselas que van en el camino correcto. Los de García-Milà celebran la hoja de ruta que dibuja el Reglamento de Aceleración Industrial, que plantea un horizonte del 20% del peso de la industria en el PIB y un mejor control de las fronteras comerciales.

Aun así, alertan de diversas limitaciones inmediatas para aplicar el proyecto. La más grande, a ojos del Círculo, es "la asignatura pendiente" del mercado interno, todavía un rompecabezas económico que no parece encontrar la manera de unificarse. "El mercado único está lejos de ser una realidad en sectores clave", alertan los expertos; como las telecomunicaciones, la energía o la banca. Sin esta unidad, el documento cuestiona la capacidad de los Veintisiete de cumplir uno de los objetivos empresariales de la Comisión Europea que preside Ursula von der Leyen, como es la creación de "campeones europeos" que puedan competir con las grandes empresas chinas y norteamericanas.

El club económico, en este sentido, valora la reforma antitrust que ha planteado Bruselas, que facilita las fusiones entre grandes actores continentales, aunque avisa que será limitada si no se consigue coordinar correctamente el mercado. Sin un entorno económico único, se pueden incentivar "fusiones nacionales que creen empresas más grandes dentro de un país", pero que no devengan potencias comunitarias "más competitivas a escala global". Ejemplos contradictorios de esta realidad son las últimas grandes OPAS bancarias que ha registrado Europa: la del BBVA sobre el Sabadell, exclusivamente nacional, y la del italiano UniCredit sobre el alemán Commerzbank, que podría crear una entidad masiva a escala internacional.

Cataluña en Europa

A juicio de los miembros del Círculo, tanto el Estado como Cataluña tienen papeles esenciales en las transiciones múltiples que debe abordar Europa. Por un lado, destacan los "activos de base" con que cuenta el sistema productivo español, desde la "posición destacada" en conectividad 5G y digitalización hasta la disponibilidad de energía barata gracias a la red renovable. También elogian el posicionamiento de Barcelona como capital de la investigación y la transferencia en el ámbito biomédico, farmacéutico y biotecnológico, así como en las tecnologías profundas, que continúan su crecimiento en el Principado.

Señalan, por el contrario, las "carencias" tanto generales como sectoriales que aún limitan el alcance de España como actor económico dentro de la UE. La gran herida es la productividad, "inferior a la de los competidores europeos". El Círculo atribuye la escasa capacidad productiva a un pobre esfuerzo en investigación y desarrollo, así como a un tejido empresarial más pequeño que el del resto del continente, en el que las microempresas suponen más del 98% del sector privado. Para resolverlo, reclaman a las autoridades españolas que defiendan una política industrial europea "coordinada, ambiciosa y basada en instrumentos de financiación comunes". Una iniciativa que levanta polvareda especialmente en los países del norte y el centro del continente, menos amigos de los proyectos de financiación conjunta.

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