Economía 15/03/2022

La UE maniobra para evitar una recesión

La Eurogrupo acuerda empezar a rebajar la deuda pública gradualmente en 2023 a pesar de la incertidumbre

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La presidenta del BCE, Christine Lagarde, con el presidente del Eurogrupo , Pascal Donohoe, y los comisarios económicos, Paolo Gentiloni, y Valdis Dombrovskis.

Bruselas"Habíamos previsto un crecimiento económico del 4% para este año, pero esas cifras ya no son realistas", ha dicho el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, este lunes en su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, el Eurogrupo. En Bruselas ya se ha asumido que las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania no serán ni mucho menos "insignificantes", así que ahora el objetivo es amortiguar el golpe al máximo para que la recuperación que se había iniciado después de la pandemia no descarrile.

"Si reaccionamos de manera fuerte, podemos evitar una recesión, por supuesto que la recuperación se desviará rápidamente, pero podemos reducir el impacto si reaccionamos con fuerza", ha dicho el italiano. En qué se traduce esta respuesta "fuerte y unida" es ahora el principal debate en la capital belga. Las opciones son variadas y las discrepancias habituales. El sur europeo reclama compartir responsabilidades y el norte prefiere medidas más localizadas.

Más eurobonos o reutilizar los actuales

El "elefante en la habitación", en palabras de la ministra neerlandesa de Finanzas, Sigrid Kaag, es la demanda de repetir la experiencia de la crisis del coronavirus con una nueva emisión de eurobonos que permita financiar un nuevo aumento del gasto público en un momento en el que hacía falta justamente fijar el calendario para empezar a reducirla de nuevo. Países como Francia o Italia han encabezado las demandas de abrir esta vía, para financiar también un aumento del gasto en defensa que la UE selló simbólicamente la semana pasada en Versalles. Pero el debate es embrionario y cuenta con las habituales voces escépticas del norte. Lo reconocía la misma vicepresidenta española, Nadia Calviño: "Estamos en una fase incipiente en la que la atención se centra en minimizar el impacto en el crecimiento negativo en términos de alza de precios o de falta de materias primeras. [...] Pero España siempre estará entre los que apoyen una respuesta coordinada y europea a un reto que evidentemente trasciende las fronteras nacionales y, por lo tanto, requiere una acción conjunta".

Hay otros significados para esta respuesta "fuerte y conjunta", como por ejemplo una nueva versión del esquema SURE, el fondo de la pandemia que sirvió para evitar despidos masivos; la reorientación de los planes de reformas antipandemia todavía a medio desplegar para hacer frente a esta nueva crisis, o también excluir del recuento del déficit y deuda ciertos gastos para darles un impulso, como ya se estaba debatiendo en la reforma de las normas fiscales que estaba sobre la mesa antes de esta crisis. Pero en La Haya tampoco lo ven claro: "Países como Polonia han pedido siempre que el gasto en defensa quede exento del recuento del déficit, otros piden la excepción de las inversiones verdes. En Países Bajos hemos sido siempre reticentes, hay un riesgo de elusión, de no medir las cosas del mismo modo", ha dicho la ministra Kaag.

Reducir deuda a pesar de la incertidumbre

Los ministros de Finanzas de la eurozona han acordado justamente este lunes que, a pesar de la incertidumbre y con toda la flexibilidad necesaria, los países de la eurozona tienen que empezar a reducir la deuda pública en 2023. Bruselas ya preveía volver a las normas de déficit y deuda en 2023, pero esto era antes de que empezara el ataque a Ucrania. Vistos los acontecimientos, la Comisión Europea avisó que sería posible aplazar la fecha en función del impacto del conflicto. Ahora bien, los miembros del Eurogrupo consideran que todavía es posible fijarse este objetivo: "Creemos que es factible que los países que tienen mucha deuda puedan empezar a hacer cambios graduales y reducir deuda en 2023", ha dicho el presidente del Eurogrupo, Pascal Donohoe. "La reducción es necesaria, el objetivo tiene que estar allí de manera realista, flexible y sin matar el crecimiento", ha dicho a su vez Gentiloni.

Pero todo ello se envuelve con muchos peros e interrogantes, a la espera de poder empezar a poner cifras al batacazo. "Es demasiado pronto para hacer cálculos", ha dicho Gentiloni. A mediados de mayo presentará sus previsiones económicas y es a partir de estos pronósticos que se tomarán decisiones más concretas respecto al regreso a las normas de déficit y deuda. Mientras se mantiene este debate, sin embargo, Bruselas ya ha movido ficha para flexibilizar las ayudas de estado para las empresas que sufren con más fuerza la crisis energética y ha abierto la puerta a limitar el precio de la electricidad y gravar los beneficios caídos del cielo de las eléctricas. Y, a pesar de las habituales discrepancias, hay unidad respecto a la necesidad de actuar y, sobre todo, de evitar una nueva recesión: "Si hablas de recesión, la acabas llamando", ha dicho Kaag.

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