Editorial

Una crisis de gobierno con muchas lecturas

María Jesús Montero sale del Congreso abrazada a Carlos Cuerpo.
26/03/2026
2 min

Pedro Sánchez ha despedido este jueves a la que ha sido su colaboradora más estrecha y fiel desde que llegó a la Moncloa en junio de 2018. Desde entonces, María Jesús Montero ha ocupado de manera ininterrumpida la cartera de Hacienda, una de las más sensibles de cualquier gobierno, y desde aquí ha ido escalando posiciones hasta situarse, en diciembre de 2023, como vicepresidenta primera, es decir, número dos del ejecutivo. Sin duda, Sánchez renuncia a uno de los pilares de su gobierno para enviarla a competir a Andalucía contra Juanma Moreno Bonilla, una misión que a estas alturas parece imposible. Es cierto, sin embargo, que en política este mes y medio que falta para las elecciones es una eternidad.

De hecho, María Jesús Montero va a Andalucía no tanto a disputar la Junta a Moreno como a evitar una caída del PSOE que sería letal para las aspiraciones del propio Sánchez. En cambio, en el caso de que Montero haga un buen papel y Moreno Bonilla pierda la mayoría absoluta y se vea obligado a pactar con Vox, significaría un balón de oxígeno para Sánchez, ya que se haría mucho más evidente la dependencia del PP de la extrema derecha. En este escenario, Montero tendría cuatro años para, como jefa de la oposición, prepararse para las próximas elecciones.

El ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia primera sigue la misma lógica que el de Nadia Calviño en su momento, ya que se trata de un perfil técnico que ha ido ganando relevancia y peso político con el tiempo. A diferencia de Montero, sin embargo, Cuerpo no es alguien programado para el cuerpo a cuerpo con la derecha, sino más bien para buscar puntos de acuerdo, como se ha demostrado con el escudo social aprobado también este jueves en el Congreso. Eso sí, el nombramiento de Cuerpo también supone que por primera vez desde que llegó al gobierno, Sánchez tiene un número dos hombre y no mujer.

En cuanto a Cataluña, resulta especialmente interesante el nombramiento del valenciano Arcadi España como ministro de Hacienda. España fue un estrecho colaborador de Ximo Puig durante toda su presidencia y forma parte del ala más federalista y valencianista del PSPV. Nadie como él, por tanto, entiende la urgencia de aprobar un nuevo sistema de financiación, ya que el País Valenciano es la comunidad más infrafinanciada del Estado, y según la propuesta de Montero recibiría 3.669 millones.

Hay que esperar que Pedro Sánchez haya elegido a una persona especialmente sensible a la cuestión de la financiación (España fue consejero de Hacienda, precisamente) con la voluntad política de que el sistema pactado entre Montero y ERC salga adelante y que se desbloquee la cesión de la gestión del IRPF a Cataluña. El Gobierno y los partidos catalanes están obligados a explorar al máximo la posibilidad de un acuerdo con el nuevo ministro de Hacienda que haga posible tanto la mejora de las finanzas de la Generalitat como un salto en el autogobierno a través del reforzamiento de la Agencia Tributaria de Cataluña.

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