Lorca como símbolo de un fracaso
BarcelonaEn España el pasado no es pasado, sino que es un arma política de uso diario. A diferencia de Cataluña, donde el consenso antifranquista de todas las fuerzas de corte catalanista permite un consenso mayor, España no tiene resuelta su memoria histórica. Y el símbolo que representa mejor este fracaso es la figura del poeta granadino Federico García Lorca, asesinado hace ya 90 años, y del que todavía no se han encontrado los restos. Este es sin duda un aniversario incómodo para la derecha española, ya que rompe el relato de que se debe mirar adelante y apostar por la "concordia". ¿Qué "concordia" es posible cuando hay miles y miles de familias que no saben dónde están sus seres queridos, incluyendo una figura cumbre de la literatura española e incluso mundial, que se estudia en todas las universidades del mundo?
La figura de Lorca es importante porque ayuda a entender muy bien qué odiaba y pretendía exterminar el fascismo español: era poeta, homosexual y republicano. De nada le sirvió refugiarse en casa de su amigo y también poeta Luis Rosales, de ideología falangista. La historiografía ha retratado muy bien cómo fueron sus últimas horas de vida y quiénes fueron los responsables directos del asesinato: el exdiputado de la CEDA Ramón Ruiz Alonso, que organizó la detención, y José Valdés Guzmán, gobernador de Granada, que podría haber evitado la ejecución si hubiera querido, según el historiador Ian Gibson. Sea como sea, toda esta información no ha servido ni para encontrar los restos de Lorca ni para localizar el lugar exacto donde fue enterrado. Aun así, se calcula que gracias a las investigaciones sobre el paradero de Lorca se han encontrado unos doscientos cuerpos de víctimas de la primera represión franquista, seguramente la más cruel.
Desde 2007, cuando se aprobó la primera ley de memoria histórica bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se han identificado casi 6.000 fosas comunes (la mitad en Andalucía). El mapa es sobrecogedor porque llega a todas partes. De hecho, no hay ninguna población que no tenga una a menos de 50 kilómetros. El hecho es, sin embargo, que los gobiernos autonómicos conservadores, ya sean del PP o del PP con Vox, han hecho todo lo posible para convertir la ley en papel mojado mediante el sistema de dejarla sin financiación. Es verdad que el Tribunal Constitucional ha paralizado el intento de sustituir las leyes de memoria autonómicas por unas supuestas leyes de concordia que lo que hacen es eximir a la administración de cualquier obligación y dejar toda la iniciativa en manos de las familias. Lo peor, sin embargo, es el relato que intentan imponer estas leyes, en el que se ponen los dos bandos al mismo nivel, obviando que hubo una revuelta militar contra un gobierno democráticamente elegido y que después se impuso una dictadura sanguinária durante 40 años.
Pero a pesar de todos los intentos por apagar su voz y su recuerdo, la figura de Lorca continúa muy viva y su obra es más vigente que nunca, y se hacen reediciones y adaptaciones teatrales constantes. Pero también es un recordatorio de que algo falla en la España actual.