Editorial

¿Una sentencia ejemplar o un escándalo?

Víctor de Aldama saliendo del Tribunal Supremo tras conocer la sentencia
22/06/2026
2 min

BarcelonaEl Tribunal Supremo ha dictado una sentencia contra el exministre y exsecretario de organización del PSOE José Luis Ábalos y su asesor Koldo García que pretende ser ejemplar con los cargos públicos, con penas de 24 años y tres meses para el primero y de 19 años y 8 meses para el segundo, pero resulta sospechosamente blanda con el empresario que fue el principal beneficiario de la trama, Víctor de Aldama, al que solo le han caído 4 años y medio. Una pena que el Tribunal suspende a cambio de trabajos a la comunidad con el argumento de que gracias a su colaboración se ha podido llegar hasta el fondo del llamado caso mascarillas. O sea, que unos tienen penas comparables a los que han cometido un asesinato y tendrán que pasar un mínimo de 15 años entre rejas y otros, en este caso el empresario corruptor, no tendrá que poner los pies en la cárcel.

Se puede coincidir con los autores de la sentencia, entre los cuales hay tres magistrados del juicio del Procés –entre ellos Manuel Marchena–, que la corrupción en el ámbito público, y más viniendo de un cargo tan elevado como el de un ministro, ha de tener una pena más elevada porque "deteriora la confianza de la ciudadanía en el sistema político", pero sin duda se ha de salvaguardar una mínima proporcionalidad. No hay duda de que Ábalos y García urdieron, con la complicidad de Aldama, una trama para beneficiarse del puesto que ocupaba el primero y tener unos ingresos extra para gastos personales de 10.000 euros al mes (que aportaba el empresario a cambio de influir en favor de sus empresas o de otras representadas por él), pero la sentencia también reconoce que no se ha podido probar la acusación que lanzó al juicio en el sentido de que entregó dos millones de euros al exministre.

En cambio, lo que sí se ha acreditado es que Aldama cobró 3,7 millones en comisiones ilegales, de las cuales pagó 430.000 euros a Ábalos y Koldo García. Pues bien, la sentencia le castiga a pagar una multa de solo 143.000 euros, de manera que al final de todo el proceso este empresario corrupto no solo no habrá entrado en la cárcel sino que además se habrá quedado con 3,1 millones. La línea que hay entre incentivar la colaboración con la justicia y lanzar el mensaje de que la corrupción te puede salir gratis es muy fina, tanto que hay expertos que lo que ven es otra cosa: una llamada a la aparición de otros Aldamas en casos como el de Zapatero o Leire Díaz.

En cualquier caso, todo esto no impide que la mancha para Pedro Sánchez y el proyecto presuntamente regenerador con el que llegó a la Moncloa en 2018 después de la sentencia de la Gürtel no sea muy grande, sobre todo porque lo que se ha juzgado en el Supremo es solo una pequeña parte de todo el caso y queda por aclarar todo lo que hace referencia a Santos Cerdán. Pero también es cierto que la imagen de la justicia no está saliendo nada bien parada de todo el asunto. De hecho, hoy mismo el CGPJ ha abierto un expediente al juez Peinado por afirmar que los escoltas de Begoña Gómez la podrían ayudar a huir. Una aseveración que ni siquiera el PP se ha atrevido a defender.

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