Biología

El sesgo de género de la ciencia enferma a las mujeres

Una mujer con Alzheimer en una imagen de archivo.
10/07/2026
3 min

La ciencia no ha tratado igual a los hombres y a las mujeres. Muchas veces, con la excusa de que el ciclo hormonal de las mujeres podía distorsionar los resultados, los ensayos clínicos se han hecho solo con hombres por comodidad y por presuponer, erróneamente, que la respuesta de los cuerpos era igual tanto en hombres como en mujeres. El resultado es que las mujeres en general están infradiagnosticadas y que en muchas ocasiones reciben el tratamiento más tarde –si lo reciben–, tienen menos acceso a la cura y sufren más dolor porque no se hace caso de sus síntomas, porque no cuadran con lo que dicen que sienten los hombres. Según explica claramente Gemma Parramon, jefa de sección de psiquiatría de enlace del Hospital Vall d'Hebron y autora del libro Será por las hormonas,cada vez hay más estudios que demuestran, en diferentes contextos, que las mujeres esperan más tiempo en las listas de espera de la sanidad pública o que hay más retrasos diagnósticos incluso en enfermedades en las que es fundamental detectar la afección a tiempo.

Un caso flagrante, por ejemplo, es el de los ataques de corazón, que tienen síntomas diferentes en función del sexo, cosa que hace que las mujeres tarden más en ir al médico, y esto en algunos casos limita su supervivencia. Pero pasa en muchas otras enfermedades que no forman parte de las que se consideran propiamente femeninas porque están ligadas a la reproducción. Sin embargo, ya no estamos en el tiempo en que todo se arreglaba diciendo que las mujeres eran histéricas, aunque se mantenga un poco este prejuicio en algunos casos y sea significativo que reciban más diagnósticos de depresión o ansiedad, sin tener en cuenta que puede haber otras causas que directamente no se exploran.

Sin embargo, quizás porque cada vez hay más científicas y más médicas, la investigación actual se está centrando, precisamente, en recuperar el tiempo perdido, y están saliendo nuevos estudios que ponen el foco en las diferencias entre hombres y mujeres en relación a determinadas enfermedades. Se sabe, por ejemplo, que dos de cada tres pacientes con Alzheimer son mujeres, pero hasta hace poco el sexo no se consideraba una variable importante en la investigación de esta enfermedad cognitiva. Este año, sin embargo, y en algunos casos gracias a investigaciones lideradas por Cataluña o con presencia catalana, se están haciendo más ensayos clínicos que incluyen tanto a hombres como a mujeres y se está demostrando que la enfermedad no se comporta igual y que quizás factores como el embarazo o la menopausia pueden tener un papel, junto con otros elementos más contextuales o epigenéticos.

Es fundamental eliminar el sesgo de género en la investigación, en los ensayos clínicos y, en general, en la medicina. Tenemos un vacío enorme de estudios que tengan en cuenta la diferencia, y se tardará años en poder tener certezas y poder aplicar los resultados de la investigación en la práctica clínica. Lo más importante es que cada vez hay más conciencia de este hecho, que no es una reivindicación de las feministas sino de la ciencia en mayúsculas. No se puede obviar lo que le pasa a la mitad de la población mundial y se debe acabar con eso de considerar que el estándar es, únicamente, lo que les pasa a los hombres. Hacen falta más estudios, más investigación y un cambio de mentalidad en la asistencia sanitaria que lo tenga en cuenta.

stats