Editorial

Terror parapolicial en Estados Unidos

Una persona llama a los miembros de las fuerzas del orden que hacen guardia mientras la gente se concentra cerca de la escena donde los agentes federales dispararon mortalmente a un hombre mientras intentaban detenerle, en Minneapolis, Minnesota, EE.UU., el 24 de enero de 2026.
26/01/2026
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BarcelonaNo resulta extraño en los últimos tiempos ver películas o series distópicas que nos muestran a Estados Unidos en guerra civil o donde reinan el caos y la ley del más fuerte. Lamentablemente, las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) y la Patrulla Fronteriza (CBP) para capturar a inmigrantes de forma indiscriminada acerca cada vez más estos escenarios apocalípticos, donde la violencia policial es la norma. El asesinato a sangre fría de un ciudadano que protestaba en Minneapolis contra las redadas, el enfermero Alex Pretti, ha provocado una ola de indignación en todo el país. Este episodio se suma a la muerte a tiros de otra ciudadana, Renee Nicole Good, mientras discutía con un agente sin bajar de su vehículo. Y también al escándalo que provocó la detención de un niño de cinco años, Liam Conejo, al que fueron a buscar a la escuela para utilizarlo como cebo para capturar a su padre.

Todo ello podría tratarse como un conjunto de casos de la violencia policial que tan presente está en Estados Unidos, pero en estos casos hay algo más. Para empezar, ni el ICE ni el CBP son cuerpos policiales propiamente, sino que se han nutrido en los últimos tiempos de personas sin la preparación necesaria, al más puro estilo paramilitar. El objetivo de fondo no parece sólo capturar a inmigrantes ilegales para devolverlos a sus países de origen, sino provocar un clima de terror entre el conjunto de la población, especialmente entre la ciudadanía demócrata.

Los métodos del ICE traspasan todas las líneas rojas. Los agentes entran en puestos de trabajo, escuelas e incluso iglesias buscando personas con colores de piel o acentos distintos. Se han llegado a reportar detenciones incluso de nativos estadounidenses, algo completamente estrambótico, ya que son los pueblos realmente originarios de esa tierra. Los detenidos son trasladados a centros donde no existen las mínimas condiciones, y más de sesenta personas ya han muerto en custodia.

Los métodos parecen diseñados para despertar la ira de la ciudadanía y obtener así imágenes de enfrentamientos entre manifestantes y policía. La elección de una ciudad como Minneapolis tampoco parece casual. Es una ciudad mediana, fácil de controlar y de mayoría demócrata. Los 3.000 agentes que están desplegados superan en número a la policía local, por lo que se puede decir que han pasado a ocuparla. El objetivo es trasladar a la ciudadanía una sensación de desorden que justifique el uso de la fuerza, y de paso también extender un clima de terror entre la ciudadanía. Unos métodos que ya utilizó el fascismo en Italia en los años 20 y 30.

Afortunadamente, la población de Minneapolis se está organizando para esconder a inmigrantes en sus casas (es inevitable pensar en Anna Frank y la persecución judía) y se están creando redes de solidaridad y resistencia en todo el país para hacer frente a las redadas del ICE y el CBP. Porque en realidad, como decía una pancarta estos días en Minneapolis, quizás ahora sólo persiguen a los inmigrantes, pero mañana pueden perseguirte a ti.

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