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Filosofía, política y economía, todo en uno: el grado para el mundo complejo que viene

Inspirado en el modelo anglosajón e impulsado en Cataluña desde la UPF y la UAB, este grado interdisciplinario forma perfiles capaces de analizar crisis globales, gobernanza y dilemas éticos con mirada integrada

Una de las singularidades del grado es la apuesta por la movilidad del alumnado entre Madrid y Cataluña.
12/03/2026
3 min

Durante décadas, la universidad ha hecho hincapié en un concepto: la especialización. De las aulas han salido economistas, politólogos, filósofos… Perfiles definidos formados en disciplinas con claras fronteras. Ahora bien, es cada vez más difícil abordar los grandes debates contemporáneos desde una sola mirada. Enfrente, se abren un montón de retos: cómo regular la inteligencia artificial sin frenar la innovación, cómo garantizar el crecimiento económico sin hacer mayores las desigualdades, cómo gobernar la sociedad en un contexto de polarización y crisis climática... El grado en Filosofía, Política y Economía parte de esta constatación: la complejidad no se afronta fragmentando el conocimiento, sino haciendo.

En España, estos estudios nacieron en el curso 2013-2014. Fue el primer proyecto conjunto de la llamada Alianza A4U, formada por la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Carlos III. "Era una apuesta de los rectores por generar una formación más integral para afrontar los retos y la complejidad del mundo actual", explica al ARA Miquel Salvador, vicedecano y coordinador del grado en la UPF. En ese momento no existía ningún precedente similar al Estado. Sin embargo, sí que había referentes en el ámbito anglosajón, en universidades como Oxford, donde los estudios se llaman PPE por sus siglas en inglés.

Una formación global

"En este grado hay tres pilares, que son la filosofía, la política y la economía, pero el alumnado cursa también asignaturas vinculadas a la historia y al derecho", explica Salvador. Según el coordinador, el contexto actual refuerza aún más esa necesidad. "Cada vez es más importante tener esa visión más integrada para entender la complejidad del mundo y poder generar respuestas eficaces", afirma. El objetivo no es formar sólo analistas críticos, sino perfiles capaces de proponer alternativas. "No sólo nos centramos en generar diagnosis, sino que buscamos que los alumnos sean capaces también de plantear soluciones", subraya.

Esta apuesta por la mirada integrada se traduce en seminarios interdisciplinares donde profesores de diferentes áreas trabajan juntos. La idea es que el estudiante no sólo acumule conocimientos, sino que aprenda a conectarlos.

Apuesta por la movilidad interuniversitaria

Una de las singularidades del grado es la apuesta por la movilidad del alumnado entre Madrid y Cataluña. Cada promoción está formada por 60 estudiantes: 30 matriculados en Barcelona y 30 en Madrid. Juntos, comparten los dos primeros cursos en un recorrido interuniversitario poco habitual en el sistema español.

"El primer semestre lo hacen todos juntos en la UPF y, el segundo, en la UAB", relata el coordinador. El segundo curso se van a las Universidades de Madrid. Esto significa que, en sólo dos años, el alumnado ha pasado por cuatro campus diferentes y ha conocido cuatro formas de entender la docencia universitaria. A partir de tercero, el grupo se divide: los estudiantes matriculados en Barcelona vuelven a la UPF y los de Madrid se quedan en la capital, aunque la docencia sigue estando coordinada entre equipos de diferentes universidades.

Este modelo, según su coordinador, es mucho más que una cuestión logística. "Es un lujo conocer cuatro universidades distintas, porque cada universidad tiene su estilo y sus particularidades", afirma. La experiencia compartida, cómo vivir juntos el traslado de ciudad, los cambios de campus y la propia convivencia académica, acaba generando una cohesión de grupo poco habitual en otros grados. De hecho, el alumnado ha creado una asociación que organiza actividades como ciclos de debate.

¿Qué puede aportar un grado con mirada transversal?
  • Adaptabilidad frente a contextos complejos y entornos internacionales.
  • Habilidad para conectar datos, instituciones y valores en la toma de decisiones.
  • Pensamiento crítico pero también orientado a la propuesta de alternativas.
  • Capacidad de analizar un mismo problema desde diversas ópticas: la económica, la política, la ética, la legal, la histórica...
  • Más flexibilidad profesional en un mercado laboral cambiante e híbrido.
¿Qué puertas abre en el mundo laboral?
  • En consultorías o equipos de análisis de políticas públicas.
  • En instituciones públicas, como parlamentos, gobiernos o asesorías.
  • En organismos internacionales o entidades del tercer sector.
  • En fundaciones, 'think tanks' o centros de estudios.
  • En empresas privadas vinculadas a regulación, sostenibilidad o estrategia.
  • En el ámbito académico, con masters y doctorados.
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