Israel bombardea Beirut a pesar del alto el fuego pactado por Trump
Al menos 20 libaneses han muerto en ataques israelíes, según el ministerio de Salud, solo cuatro días después de que se firmara la tregua
BeirutLos barrios del sur de Beirut han vuelto a ser escenario de ataques israelíes este domingo, apenas cuatro días después del anuncio de un nuevo acuerdo alcanzado entre Israel y el Líbano en Washington. El bombardeo sobre Dahieh, bastión político y social de Hezbolá, ha dejado al menos dos muertos y ha marcado un nuevo giro en un conflicto que, lejos de dar señales de desescalada, continúa expandiéndose sobre el terreno.
La jornada ha estado marcada por intensos ataques israelíes en el sur del Líbano y en el valle occidental de la Bekaa. Según fuentes del ministerio de Salud libanés, al menos veinte personas han muerto en las últimas veinticuatro horas. La aviación israelí ha bombardeado más de una decena de localidades en las regiones de Tiro, Nabatiyeh y la Bekaa, mientras que Hezbolá ha reivindicado nuevos ataques con drones y cohetes contra posiciones israelíes. La ciudad de Tiro ha concentrado buena parte de los ataques. Horas después de que Israel ordenara su evacuación, diversos ataques aéreos han golpeado el centro urbano, en una nueva muestra de la expansión de la campaña israelí, que Trump no ha frenado, a pesar de haberle dicho a Netanyahu que estaba "rematadamente loco" por continuar los ataques en el Líbano.
Pero ha sido el regreso de los bombardeos a Beirut lo que ha concentrado la atención diplomática. Dahieh había sido uno de los principales objetivos israelíes durante los meses más intensos de la guerra y su relativa calma en las últimas semanas había alimentado la esperanza de que la capital quedaría al margen de la guerra.
El ataque llega, además, en un momento incómodo para Washington. Después de las negociaciones celebradas esta semana, la administración de Donald Trump había presentado el acuerdo como una vía para contener el conflicto y evitar una expansión de los combates. Sin embargo, el regreso de Beirut a la lista de objetivos israelíes cuestiona los límites reales de esta estrategia.
Durante los últimos días había ganado fuerza la idea de que los Estados Unidos estaban dispuestos a aceptar la continuidad de las operaciones israelíes contra Hezbollah en el sur del Líbano, siempre que la capital quedara fuera de la ecuación. El bombardeo de Dahieh debilita esta premisa y vuelve a situar Beirut en el centro de una guerra que muchos daban por contenida geográficamente.
Las declaraciones de Trump de este domingo refuerzan, además, la impresión de que Washington continúa priorizando la presión militar sobre Hezbollah. En una entrevista concedida a NBC News, el presidente estadounidense ha afirmado que le gustaría ver ataques “más quirúrgicos” contra el movimiento chií, sin cuestionar la continuidad de la campaña israelí. Trump también ha dejado claro que el Líbano no forma parte de las prioridades inmediatas de una eventual negociación con Irán.
La respuesta iraní no ha tardado en llegar. Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional, ha asegurado que Teherán responderá “con determinación y firmeza” al ataque israelí contra Dahieh. “Alzad la vista hacia el cielo de Israel esta noche”, ha declarado. En un tono aún más elevado, fuentes militares iraníes han advertido de una posible ampliación de la respuesta regional en caso de que continúen los ataques contra Hezbollah, incluyendo escenarios que podrían llegar al norte de Israel y a las ciudades de Haifa y Tel Aviv.
En el plano militar, Hezbollah ha afirmado haber repelido un intento de avance terrestre israelí en el sur del país y ha reivindicado diversas operaciones contra tropas israelíes. Desde el anuncio del pacto, el grupo chií ha insistido en que no aceptará un escenario en el que se le exija cesar sus ataques, mientras Israel conserva la libertad para continuar sus operaciones militares.
La situación deja el acuerdo en una posición cada vez más frágil. Sobre el papel, Washington continúa defendiendo que existe una hoja de ruta para reducir la violencia. Sobre el terreno, los bombardeos continúan, Hezbolá responde y Beirut vuelve a ser bombardeado. Cuatro días después del anuncio del acuerdo, la promesa de contención que acompañó las negociaciones parece cada vez más difícil de sostener.