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La industria catalana busca pasar de la promesa de la IA al uso real

El ConnectAI Industry Congress reúne a empresas, clusters y centros tecnológicos para abordar el salto masivo de la inteligencia artificial al tejido productivo

Los ponentes del clusters en el ConnectAI
Tom Colomer
30/01/2026
5 min

Barcelona ha acogido esta semana, el miércoles 28 y el jueves 29, en CosmoCaixa el ConnectAI Industry Congress con una ambición clara: convertir la inteligencia artificial en una herramienta realmente útil para el tejido industrial catalán o, como expresa la propia organizadora, "en una palanca de competitividad". Lejos de discursos futuristas o demostraciones pirotécnicas, el congreso, que ha contado con el patrocinio de Ayesa, LC Pack, Orange Empresas y Amphos21, se ha planteado como un espacio para hablar de aplicación práctica, eficiencia e impacto, con la voluntad explícita de pasar "de la fascinación a la acción".

El ConnectAI, celebrado en la capital catalana –que los organizadores reivindican como epicentro industrial y tecnológico del país–, ha reunido a empresas, centros de investigación, administración y proveedores tecnológicos bajo tres grandes ejes transversales: industria, tecnología y conocimiento. Y aglutina a las más de 700 empresas de la industria tecnológica catalana representadas por los clústeres del agua, el packaging, la energía y la industria digital. El hilo conductor de todas las sesiones ha sido la idea de que la IA no es un fin en sí misma, sino una palanca de transformación para hacer frente a retos muy concretos del día a día empresarial.

"No es una cuestión de futuro, sino una cuestión de criterio", ha resumido Joana Barbany, presidenta del Clúster Digital de Catalunya, una de las frases más repetidas del congreso. Su intervención ha puesto el tono general de un evento en el que se ha insistido, una y otra vez, en que la clave ya no es hablar de IA, sino decidir cómo, para qué y con qué sentido se utiliza.

Esta idea –la necesidad de mirada crítica– ha reaparecido en muchas de las intervenciones posteriores, a menudo asociada a conceptos como sostenibilidad, optimización y eficiencia. Lejos de plantear la IA como una solución universal, los ponentes han insistido en que su valor depende de la capacidad de cada organización para identificar dónde aporta realmente impacto y cómo se integra dentro de los procesos existentes.

Maria Galindo, secretaria de Políticas Digitales de la Generalitat, abriendo el congreso.

De la promesa al uso real

Una de las ideas más compartidas durante las dos jornadas es que la inteligencia artificial ya está presente en muchas organizaciones, pero todavía no suficientemente extendida ni suficientemente integrada para generar un impacto estructural. "Mucha gente la utiliza, pero todavía es demasiado poco", admitían varios ponentes. El reto, coincidían, es dejar de ver a la IA como un elemento decorativo o experimental y empezar a incorporarla con intención, buscando valor y retorno medible.

En este sentido, se ha repetido que la tecnología, por sí sola, no transforma nada. La IA debe concebirse como una herramienta al servicio de decisiones humanas, no como un sustituto. "Quien toma las decisiones son las personas", ha sido otro de los mensajes recurrentes, en un congreso que ha querido hacer hincapié en la responsabilidad, la calma y el criterio ante la aceleración tecnológica.

Esta visión ha ido acompañada de un discurso claramente orientado a las pequeñas y medianas empresas, consideradas el auténtico motor de la transformación industrial. La transición hacia un modelo más eficiente, han defendido los organizadores, no vendrá sólo de grandes corporaciones o proyectos tractor, sino de la suma de muchas iniciativas individuales, bien enfocadas y conectadas entre sí. En el caso de las pymes, este salto a menudo se topa con limitaciones de tiempo, recursos y capacidad interna para definir una estrategia clara. Sin embargo, varios ponentes remarcaron que precisamente son estas empresas las que pueden beneficiarse más rápidamente de soluciones bien enfocadas, siempre que se aborden con una visión pragmática y alineada con los objetivos de negocio.

Una oportunidad –y una urgencia– para las pymes

Varias voces han remarcado que la IA ofrece a las pymes una oportunidad sin precedentes para competir en condiciones más similares con grandes empresas. Lejos de limitarse a "digerir datos", la inteligencia artificial puede ayudar a optimizar procesos, anticipar incidencias, reducir costes y ganar agilidad operativa.

"Quien no lo está utilizando, está perdiendo eficiencia", ha advertido Esther Vilanova, directora de soluciones digitales de Amphos21, en una intervención que ha puesto de manifiesto el carácter casi inevitable de la tecnología. En la misma línea, otros ponentes insistieron en que quien implemente la IA marcará el ritmo del mercado, mientras que quien no lo haga, corre el riesgo de quedarse atrás.

Esta sensación de estar ante un cambio estructural se ha comparado, incluso, con grandes revoluciones tecnológicas del pasado, como la electricidad o internet. Con un matiz importante: la IA no es el destino, sino el combustible. El valor no radica en el algoritmo, sino en cómo se integra dentro de los procesos y en la estrategia que le acompaña, poniendo de manifiesto que sería un error utilizarla simplemente "para tenerla", o bien reducirla a un simple asistente.

Responsabilidad, ética y sostenibilidad

Pese al tono marcadamente práctico del congreso, el debate ético también ha tenido un espacio relevante. Las reflexiones sobre riesgos, responsabilidades y límites de la inteligencia artificial han servido para recordar que su implantación no puede ser acrítica ni desligada de valores sociales y ambientales. Este debate ha incorporado también advertencias sobre los riesgos de una adopción sin criterio humano o supervisión personal: desde la dependencia excesiva de soluciones opacas hasta los posibles sesgos en los sistemas o la falta de gobernanza sobre los datos. La necesidad de establecer marcos claros de responsabilidad ha sido compartida como condición indispensable para que la confianza en la tecnología no se vea erosionada.

En este sentido, se ha subrayado la necesidad de desplegar la IA de manera ética y sostenible, teniendo siempre en cuenta el impacto sobre las personas, el trabajo y el medio ambiente. La tecnología, se ha remarcado, debe reforzar las capacidades humanas y contribuir a un modelo industrial más resiliente, no generar nuevas desigualdades ni dependencias opacas.

La sostenibilidad ha sido, de hecho, un concepto omnipresente durante el congreso, tanto en relación con la eficiencia energética como con la gestión de recursos, el agua o la circularidad de los materiales. La IA aparece así como una potencial aliada para avanzar hacia un modelo productivo más responsable, siempre que se utilice con criterio y visión a largo plazo.

Cataluña, preparada pero con retos pendientes

Desde la vertiente institucional, la secretaria de Políticas Digitales de la Generalitat, Maria Galindo, ha asegurado que Cataluña tiene los deberes hechos para afrontar la implementación de la IA en la industria. En su intervención, defendió que el país dispone de un ecosistema tecnológico y de investigación potente, así como de una estrategia industrial, social y democrática orientada a conectar negocio y tecnología.

Según Galindo, la inteligencia artificial es una palanca necesaria de productividad y competitividad, pero su despliegue debe ir acompañado de políticas que faciliten su adopción, formación y colaboración entre agentes. En este punto, el papel de los clusters ha sido reivindicado como herramienta clave para democratizar el acceso a la tecnología y compartir conocimiento entre empresas.

Colaborar para escalar

El ConnectAI Industry Congress ha querido ser también un espacio de encuentro informal. Entre ponencias y mesas redondas, las pausas de networking han sido pensadas para que los asistentes pudieran compartir experiencias, dudas y aprendizajes. Durante estos espacios, el debate seguía lejos del atril: preguntas sobre costes, dificultades de integración o resistencias internas circulaban entre cafés y tarjetas de visita. Este constante intercambio ha reforzado una de las ideas centrales del congreso: que la transformación con IA no es un camino solitario, sino un proceso que se construye compartiendo experiencias y errores.

"El debate ya no es si se debe implementar o no", resumía Vilanova, "sino cuándo y cómo". Una afirmación que sintetiza bien el espíritu del congreso: la inteligencia artificial no es una moda pasajera, pero tampoco una varita mágica. Es una herramienta poderosa que exige estrategia, criterio y responsabilidad.

En este sentido, el ConnectAI deja una conclusión clara: el futuro de la industria catalana no dependerá sólo de tener acceso a la mejor tecnología, sino de saber utilizarla con sentido, poniendo a las personas y el impacto en el centro.

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