Ejercicio físico

Nueve razones para salir a caminar a las 6 de la mañana este verano (y no, no hace falta hacerlo cada día)

Calles vacías, temperaturas más amables y un paisaje que aún duerme: caminar cuando apenas despunta el día permite descubrir una cara del verano que desaparece a la velocidad de la luz

20/08/2026 - 07:01 h.

Nos levantamos todo el año y cuando con un parpadeo vemos que son las 6 de la mañana, mayoritariamente querríamos echar atrás el reloj sin saber el punto maravilloso de poner los pies en tierra y empezar a caminar. Ahora bien, en agosto nada es lo mismo. A esta hora, las persianas de casi todas partes continúan bajadas, las terrazas están recogidas y por las calles pasan los primeros autobuses, algún repartidor, personas que pasean al perro y deportistas que han decidido empezar el día cuando muchos aún duermen. Y para saber qué hay detrás de todo esto y por qué vale la pena probarlo, solo hace falta un sencillo gesto de poner los pies en tierra y salir de la cama. Realmente, no hace falta ser runner ni convertir las vacaciones en un entrenamiento militar. Salir a caminar muy temprano es, simplemente, una manera bastante impopular de aprovechar los días de verano (o un solo día) y, sobre todo, de recuperar unas horas que a menudo ignoramos porque las asociamos al despertador y a ir a trabajar. Hay muchas razones para no dejar de tener presente esta franja horaria para, simplemente, caminar y caminar.1. Redescubrir los bastidores del teatro diario

Caminar a las seis de la mañana en agosto es, antes que nada, una manera de redescubrir el entorno. Cuando aún está oscuro o empieza a clarear, las calles tienen un ritmo completamente diferente del que mostrarán unas horas más tarde. El silencio sustituye al ruido, los paseos marítimos y las ramblas se recorren casi en solitario y la luz cambia minuto a minuto hasta la salida del sol. Como una estampa en movimiento que solo ocurre en aquel preciso instante. Esta es la oportunidad de ver la ciudad despertándose: los servicios de limpieza, los primeros corredores, los repartidores, los mercados preparándose o las cafeterías levantando la persiana dibujan una escena que la mayoría de las personas no acostumbran a ver: una especie de engranaje o bambalinas del teatro que está a punto de comenzar y que no puede ser visto de otra manera.2. No tiene por qué ser una rutina

Otra buena razón es que no hace falta convertirlo en una rutina. La gracia también puede ser probarlo una mañana de agosto, levantarse cuando todavía es de noche, salir sin prisa ni mucho destino y descubrir que, durante unas horas, la ciudad parece un lugar completamente diferente: aquel viaje que nunca hemos hecho y que (quizás) no volveremos a emprender más. No hace falta que sea una propuesta diaria: solo un día ya es capaz de llenarnos de satisfacción.3. Actividad física sin calor 

En esta actividad hay una razón práctica muy evidente: la actividad física se realiza mejor al principio y al final del día. Según el Canal Salut, durante el verano es recomendable moverse y hacer actividad a primera hora de la mañana o al atardecer y evitar las horas de máximo calor. Concretamente, el departamento de Salud señala la franja entre las 12 y las 17 horas como aquella en la que las temperaturas son más elevadas y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor. Entre sus propuestas para mantenerse activo en verano se encuentra precisamente dar paseos por la mañana o al atardecer. Igualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) va incluso un poco más allá cuando habla de los episodios de calor. Si se ha de hacer una actividad física exigente, con una intensidad que va más allá de caminar, recomienda trasladarla a la parte más fresca del día y recomienda, incluso, la franja de las 4 a las 7 de la mañana. Esta (casi extrema) recomendación ayuda a entender por qué adelantar el paseo unas cuantas horas puede tener sentido durante los días más calurosos. 4. Tu momento 'vip'

En verano nos esforzamos por encontrar calas secretas, pueblos poco conocidos y miradores que aún no han descubierto las redes sociales. Pero salir de casa a caminar a las 6 de la mañana lo resuelve todo, como una varita mágica que nos hace vips instantáneos llenos de poderes: visitar espacios naturales cuando casi no hay nadie; hacer la foto sin competencia; tener el privilegio espiritual de ser el único ser en aquel espacio, y tener una luz de la hora dorada que no se puede encontrar fácilmente. Por ejemplo, podemos conseguir conquistar un paseo marítimo antes de que lleguen los primeros bañistas, pasear por una rambla sin el movimiento habitual o admirar una fachada icónica en soledad y silencio.5. Conseguir una merecida recompensa 

Lo mejor es que el plan puede tener recompensa, y de la buena. Después de caminar una hora o una hora y media, cuando los hornos y las cafeterías empiezan a abrir, toca desayunar. Un café, algo recién hecho con la embriagadora aroma de las panaderías y obradores en marcha, y aquella extraña sensación de haber vivido medio día cuando aún son las ocho. 6. Amar y compartir con los demás

Pero salir de casa tan pronto no es solo una actividad introspectiva de la que uno mismo se beneficia. Esta actividad tiene una vertiente llena de amor: nos permite disfrutar del placer de llevar el pan a casa recién hecho bajo el brazo, o llevar el desayuno a todos aquellos que aún no se han levantado: compartir unos croissants directos de la panadería con olor a mantequilla caliente o incluso llevar el desayuno a la cama a quien amamos, como en las películas. Para eso también sirve el verano.7. Bienestar físico y psicológico

Salir a caminar también es, evidentemente, una manera muy completa de ejercitarse y obtener beneficios físicos y psicológicos que todos podemos intuir. Por ejemplo, Ona Fillol da los buenos días a todo el mundo a las 7.24 horas desde sus redes: "Caminar 45 min con la salida del sol… ¡El mejor ritual para empezar el día!", dice, y asegura que empezar la semana caminando cuando aún no ha salido el sol tiene "muchos beneficios como por ejemplo activar el metabolismo, empezar con energía, mejorar la circulación y empezar el día con mejor humor", resume. Fillol asegura que se quema grasa de forma natural, se fortalecen las piernas, el corazón y las articulaciones y que se reduce el estrés y la angustia. "Mejoras el humor y la concentración, duermes mejor por la noche y tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán", añade.Igualmente, la entrenadora detrás de la cuenta @ona_moves, Ona Espot, explica que aquello que le aporta caminar a las seis de la madrugada que no encuentra en ninguna otra hora del día es el hecho de que "hay menos gente, el clima es mucho más cómodo y el día empieza diferente". Aquello que le hace pensar que ha valido la pena madrugar es "sobre todo la luz" del día, pero también su estado mental: "Tengo la mente más clara y relajada", asegura. Y más allá de los beneficios internos de hacer este esfuerzo, Espot asegura que aquello que más le sorprende es "la gente, el ruido y la rutina". "Siento que me despierto con la ciudad, las dos a la vez", dice. Desde su perspectiva, invita a todo el mundo que lo esté empezando a intentar a detectar "cómo se siente a lo largo del día de verdad" y sienta cómo, ciertamente "hay algo diferente". Espot menciona, también, numerosos beneficios, pero destaca la lucidez y, paradójicamente, "el descanso" que proporciona. Y entre sus recuerdos más plásticos de esta práctica veraniega no hay solo un listado de beneficios o sensaciones, sino una entrada metafórica a las rutinas de mucha gente: "Sobre todo cuando pasas por los mismos lugares y saludas a gente que no conoces, pero sabemos que nos iremos encontrando efímeramente, incluso con miradas cómplices". 8. Madrugar, pero quizás no tanto

Una de las razones para salir de madrugada en verano es que quizá, paradójicamente, no hace falta hacerlo a las 6. "Siempre recomiendo salir cuando sale el sol, y las 6 de la madrugada suele ser una buena opción, sobre todo en las épocas de calor", dice Miguel Sánchez, especialista en caminatas, en este caso del camino de Santiago: el contexto por excelencia de las caminatas veraniegas. A pesar de defender que lo mejor siempre es empezar pronto, matiza que a finales de agosto, con el acortamiento del día, las 6 de la mañana es "un poco pronto" y asegura que se podría salir a las 7 y sería todavía "suficientemente pronto para no coger las horas centrales de calor". Así que estaríamos madrugando, pero sin exagerar.9. Vivir los paisajes y las vacaciones

Por su parte, entre los beneficios evidentes también está la admiración de la belleza del paisaje, ya sea el cotidiano o aquel que se visita como turista. Por ejemplo, Mireia Delgado destaca especialmente "los colores de la salida del sol en Montserrat", unas tonalidades rosadas que, combinadas con las particulares piedras, dejan un paisaje totalmente pintoresco. También las redes están llenas de viajeros que se levantan a las 4 y hasta a las 2 para subir picos de los Alpes, de los Pirineos, de Grecia, Sicilia, los Estados Unidos o de cualquier volcán indonesio o cima remota para ver, al menos un día, el paisaje desde otra perspectiva. A la inversa, también hay muchos turistas que vienen a nuestras costas para ver el sol salir por el Mediterráneo. Por ejemplo, la británica Georgia explica todo lo que le aporta el componente paisajístico del mar: "Nunca dejaré de sentirme agradecida", y sitúa este tipo de paseos como los mejores. Como ella, decenas de viajeros no pueden evitar impresionarse con el paisaje mediterráneo y sus reflejos del amanecer. Es suficiente con salir cuando todavía hay poca gente, ver cómo progresivamente aparecen más coches y peatones y comprobar cómo, en poco más de una hora, aquel silencio inicial desaparece. No hace falta poner el despertador a las cinco y media cada día ni, incluso, convertirse en una de aquellas personas que explican que han entrenado, meditado y leído cincuenta páginas antes de que salga el sol. Basta con probarlo una mañana de verano (¿cuándo, si no?). Salir cuando la ciudad todavía duerme y volver cuando los demás apenas comienzan el día. Aquel día ya lo tendremos todo hecho.