Hervé Kempf: "El 0,001% más rico ha multiplicado por 10 su riqueza"
Periodista medioambiental y autor de 'Cómo los ricos saquean el planeta' (Garbuix Books)
BarcelonaEl 10% más rico del planeta emite casi el 50% de las emisiones de CO2 de todo el mundo. Pero dentro de ese grupo, el 0,001% más ricos (unas 80.000 personas superricas) son los que más han visto incrementar su riqueza en los últimos años y los que más daño están haciendo en el planeta. Esto dice el periodista medioambiental francés Hervé Kempf, autor de Cómo los ricos saquean el planeta (Garbuix Books), un libro en formato cómic que analiza de forma amena y comprensible los motivos y salidas a las grandes desigualdades globales que están totalmente vinculadas a la crisis ecológica que sufrimos.
¿Cómo ha acumulado tanta riqueza este pequeño grupo de superricos?
— La situación actual es histórica. El gran cambio fue en 1980. Hasta entonces las desigualdades se habían mantenido estables, pero en 1979 Margaret Thatcher llega al poder en Reino Unido y en 1981 lo hace Ronald Reagan en EE.UU., y comienzan a reducir los impuestos a la clase alta, a los ricos y las grandes empresas, ya liberalizar los mercados. Todo esto disparó las desigualdades, primero en Gran Bretaña y en Estados Unidos y después en los países occidentales y en todo el mundo. La gran crisis del 2008 lo detuvo un año o dos, pero después [las desigualdades] volvieron a aumentar. Y ahora estamos en una situación con una de las mayores desigualdades de la historia. Y un fenómeno aún mayor es que en la cima también ha crecido la desigualdad: El 10% han multiplicado por dos su riqueza en los últimos años, pero el 0,001% lo han multiplicado por 10.
Y dice que ese grupo de población está saqueando el planeta.
— Este pequeño grupo tiene un efecto muy negativo sobre la situación ecológica global. El segundo hecho que se da es que la producción material de bienes nunca ha sido tan grande. Hay mayor globalización, más producción y más desigualdad. La teoría de Thorstein Veblen, un economista del siglo XIX en Chicago, decía que el alarde es el factor clave: hay una competición de alarde. Él dice que en toda sociedad hay una competición simbólica, donde la gente intenta imitar la forma de vivir de quienes están en la cima. Y dentro de la clase alta también se da esta competición de alarde: Musk quiere tener una nave espacial más grande que la de Bezos. Quieren tener un yate mayor que el del otro multimillonario... Y es por eso que esta clase más alta ha multiplicado por diez su riqueza.
Pero además del alarde, debe haber un sistema que lo permita.
— Sí, porque tienen el poder. La razón es que las políticas neoliberales de Thatcher y Reagan fueron adoptadas por todos los políticos después de la caída del comunismo. Y algo importante es que la izquierda y los partidos socialistas en todo el mundo abandonaron la cuestión de la justicia social y aceptaron el neoliberalismo. Así, ahora estamos en un sistema en el que los multimillonarios tienen el poder, el poder geopolítico principal.
¿Y con la connivencia de los políticos?
— Este poder de la gente muy rica, que podríamos llamar oligarquía, en un contexto en el que no existe oposición real porque la socialdemocracia ha aceptado el neoliberalismo (que favorece a los ricos), ha permitido que los ricos controlen prácticamente toda la política. Y controlan muchos medios de comunicación, sobre todo las redes sociales, que están muy controladas por los multimillonarios que las poseen. Y así ponen el foco no en la desigualdad, sino en la seguridad o en los extranjeros.
Y las redes también fomentan la competición del alarde. ¿Cómo cambiamos el mensaje?
— Como periodista y escritor, diría que la mejor manera de transmitir un mensaje es producir uno positivo. Sobre todo lo que no quiero es culpabilizar a nadie. Nadie debe sentirse culpable por querer tener una casa más grande o una buena televisión. Los únicos que deberían sentirse culpables son Elon Musk, Bernard Arnault, Donald Trump o Mark Zuckerberg. Pero además, el principio de rivalidad ostentosa de Veblen puede funcionar a la inversa, de forma ecológica y positiva. En Francia empezamos a ver un verdadero movimiento hacia la bicicleta: ahora lo que es chic es tener una buena bicicleta en lugar de tener un coche grande. Si queremos resolver el problema ecológico debemos cambiar la desigualdad y la distribución de la riqueza. Es absolutamente natural querer mejorar tu situación, y ahora en nuestra sociedad, esto significa hacerse más rico. Pero esto podría cambiar porque podríamos tener una buena escuela, un buen sistema de salud, buenos transportes, alimentación ecológica, acceso a la cultura, y esto no debería estar relacionado con la riqueza individual, sino con la riqueza de la sociedad.
¿Cuál es su propuesta para cambiar las cosas?
— Existe una herramienta muy poderosa desde hace siglos, y es la fiscalidad. Reagan y Thatcher quemaron la fiscalidad. Debemos recuperarla. Hay que grabar a los más ricos. Para resolver la cuestión ecológica, el camino es muy simple: es necesario reducir el consumo de bienes materiales y el consumo de energía. No quiero discutir sobre crecimiento o decrecimiento del PIB, porque lo que debemos cambiar es el PIB. Ya no es una buena herramienta, es una herramienta falsa, que no refleja la realidad de la economía, puesto que no tiene en cuenta la situación ecológica.