El rey de Marruecos reivindica veladamente la soberanía sobre Ceuta y Melilla
En un acto de conmemoración del nacimiento de Mahoma el ministro de Asuntos Religiosos cita tres eruditos ceutíes
BarcelonaEl rey de Marruecos, Mohamed VI, regresó el lunes a Rabat tras pasar dos meses de vacaciones en su lujosa residencia de Mdiq, a 30 kilómetros de Ceuta, que acaba de vivir la peor crisis migratoria de su historia. Regresó para presidir la celebración del Al-Mawlid, que conmemora el nacimiento del profeta Mahoma, en calidad de máxima autoridad religiosa del país. El monarca alauita encabezó el acto en el palacio real, acompañado del príncipe heredero, Mulai Hassan, y su hermano Mulai Rashid, segundo en la línea de sucesión, y rodeado de la plana mayor del gobierno, el cuerpo diplomático y las máximas autoridades militares marroquíes.
En el acto, el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, pronunció un discurso con referencias históricas a Ceuta. Se refirió a la obra de dos eruditos islámicos nacidos en Ceuta antes de que la ciudad pasara a formar parte de la monarquía hispánica, en 1580, después de haber sido conquistada por el reino de Portugal en 1415. El ministro quiso reivindicar la marroquinidad de la ciudad ligándola a la tradición del profeta. Citó a Caïd Ayad, del siglo XII, y su Tratado sobre las virtudes curativas del conocimiento de los derechos del profeta, y también a Abu al-Abbàs al-Azafi, del siglo XII, y su Antología de poemas compuestos en la celebración del nacimiento del ilustre profeta. Al mismo tiempo, citó al imán Mohamed al-Jazouli de Las guías hacia las vías del bien, obra a la que se refirió como la base de los rezos que contenían "la lucha sagrada de los marroquíes por liberar las ciudades ocupadas a lo largo del océano Atlántico a principios de la era contemporánea". En aquel momento el imperio portugués ocupaba las ciudades marroquíes de Al-Yadida y Esauira, y Ceuta en el Mediterráneo.
Las referencias a Ceuta no han pasado desapercibidas a la prensa marroquí, que no tiene margen para cuestionar el régimen. "Hay respuestas diplomáticas en forma de comunicado o de rueda de prensa. Y después están las que solo necesitan pronunciar algunos nombres para decir mucho", escribe un columnista del portal Le 360. "Mientras que Madrid rechaza repetidamente cualquier reivindicación soberana sobre Ceuta y Melilla, Rabat ha dado una respuesta más sutil: no entrar frontalmente en el debate territorial sino invocar la historia". Y remacha: "Madrid puede decir que Ceuta es española, considerar la cuestión territorial definitivamente cerrada y apartar toda discusión sobre la soberanía. Pero hay una realidad que ningún gobierno puede decretar: el borrado de la historia y de la geografía física y humana".
La respuesta de Rabat es sibilina: en lugar de proclamar que Ceuta es marroquí la proyecta como una cuna de su civilización, del derecho y de la espiritualidad musulmana mucho antes de los protectorados y de las fronteras modernas, remitiéndose a la esencia, mucho antes de que el país estableciera su independencia.