América Latina

La admiradora de Bukele que gobernará Costa Rica: "El cambio será profundo e irreversible"

Laura Fernández ha ganado las elecciones con promesas de mano dura en materia de seguridad y reformas constitucionales

Laura Fernández celebra su victoria electoral en Costa Rica.
02/02/2026
3 min

BarcelonaCon promesas de "mano dura" en materia de seguridad y de reformas constitucionales, Laura Fernández ha ganado la primera ronda de las elecciones presidenciales de Costa Rica por una mayoría abrumadora y será la nueva presidenta. Con el escrutinio casi terminado, la candidata del Partido del Pueblo Soberano –que se ha presentado como "heredera" del actual presidente, Rodrigo Chaves– ha obtenido más de un 48% de los votos y se ha situado muy por delante del segundo candidato, el socialdemócrata Álvaro Ramos, que se ha quedado con un 3.

Fernández, con sólo 39 años, se convierte en la segunda mujer que gana la silla presidencial en la historia de Costa Rica tras la socialdemócrata Laura Chinchilla, que gobernó entre el 2010 y el 2014. "El mandato que me ha dado el pueblo soberano es " discurso de victoria, en el que dio por cerrado un ciclo político y se comprometió a fundar "la tercera república", evocando reformas institucionales y constitucionales.

Quien fue ministra de la Presidencia y de Planificación durante el gobierno de Chaves –e incluso fue su jefe de gabinete– coge ahora el testigo del líder conservador, que llegó al poder en el 2022 con un discurso populista y pretendidamente renovador, cargando contra la corrupción y la creciente inseguridad. Fernández se ha comprometido a seguir aplicando las políticas de seguridad iniciadas por su predecesor para combatir la violencia y el narcotráfico, entre ellas terminar de construir un centro penitenciario de alta seguridad siguiendo el modelo de la megacárcel CECOT de El Salvador ideada por Nayib Bukele.

También ha puesto sobre la mesa nuevas propuestas, entre ellas reformas constitucionales e institucionales que implican cambios en la organización del poder judicial y la posible reelección presidencial si logra la mayoría cualificada en el congreso, lo que en estos momentos la Constitución del país impide.

Con un hablar teatral y una presencia en escena desacomplejada, su ascenso al poder también se explica por una retórica populista heredada de su predecesor –que recibía la fama de irreverente con las élites–. "Porque desde el día número uno, usted confió en mí, usted creyó en mí y usted supo valorar mis méritos propios y darme la confianza para ser hoy la presidenta electa de Costa Rica –ha dicho Fernández a su mentor en una videollamada televisada después de anunciarse los buenos beneficios de tu pueblo, está bien en vuestro, está bien en vuestro, está bien en vuestro, está bien en vuestro, bien beneficio de vuestro, le va bien, vuestro trabajo, vuestra bien, vuestro trabajo, vuestro, le beneficia, vuestro trabajo, vuestra, vuestra, vuestra, vuestra, le beneficia, vuestro trabajo, vuestro, vuestra bien, vuestro trabajo, vuestra, le beneficia de vuestros. manos".

Punta de lanza del modelo Bukele

La próxima presidenta costarricense se ha declarado abiertamente admiradora de las políticas de Nayib Bukele, que han hecho bajar los índices de criminalidad y han provocado una ola de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas. En su línea, Fernández defendió que cuando gobierne promulgará el estado de emergencia en las zonas con alta criminalidad, para limitar las libertades civiles.

Su grupo, el Partido del Pueblo Soberano, se define como "liberal en el ámbito económico y conservador en el ámbito social", y este mensaje familiar, que ha reforzado con su idea de familia (está casada y tiene una hija), le ha ayudado a obtener el apoyo de los grupos evangélicos del país, cada vez más pot. Pero también ha recibido apoyo entre sectores liberales, que piden políticas económicas de libre mercado.

Su victoria es la expresión deuna tendencia conservadora que cada vez gana más peso en América Latina y que, empujada por la preocupación sobre la seguridad, también llega a Costa Rica, un país célebre por ser una de las democracias más estables y pacíficas de América. Sin embargo, últimamente está inmersa en una ola de violencia. Desde 2023 ha registrado casi 900 homicidios al año, unas cifras un 50% más altas que antes de que Chaves asumiera el cargo en 2022.

Además de confirmar una tendencia regional hacia gobiernos conservadores, el triunfo de Fernández plantea retos para las instituciones del país. Fernández se comprometió a reformar el sistema judicial, al que Chaves acusó de sabotear su gobierno. Junto a su ambición por perfilar un nuevo orden institucional y con la intención de cambiar las leyes de reelección políticas, el planteamiento ha despertado críticas de algunos sectores, que le acusan de erosionar la democracia.

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