Alerta en el sector turístico: Cuba se queda sin combustible para los aviones
Las aerolíneas han comenzado a tomar medidas de emergencia y algunas compañías han cancelado sus vuelos
BarcelonaCuba se ha quedado sin combustible para aviones, una prueba más de los efectos que tiene el estrangulamiento petrolero de Estados Unidos sobre una isla que ya estaba inmersa en una grave crisis económica y energética. Las autoridades cubanas informaron a las aerolíneas este domingo de que, a partir del lunes, no tendrían combustible para llenar el depósito y las compañías con vuelos diarios a la isla –principalmente estadounidenses, españolas, mexicanas y panameñas– han empezado a tomar medidas de emergencia.
Las aerolíneas españolas Air Europa e Iberia, con rutas diarias en La Habana, han optado por mantener los vuelos de Madrid, pero han informado de que a partir de ahora incluirán una parada técnica de abastecimiento a República Dominicana.
En cambio, las aerolíneas de Canadá, el primer mercado de origen del turismo en la isla, han comenzado a reajustar las frecuencias y rutas, así como a ofrecer cancelación de reservas o cambios sin penalización a los clientes. Una de estas compañías es Air Canada, la principal línea aérea de Canadá, que anunció el lunes que suspenderá sus servicios en Cuba de forma inmediata por la falta de combustible. De todas formas, ha comunicado que en los próximos días enviará aviones vacíos hacia Cuba "para recoger a los aproximadamente 3.000 clientes" que están en la isla y que necesitan volver a Canadá.
Según el aviso de las autoridades cubanas a los aviadores, las restricciones afectan a los nueve aeropuertos internacionales de Cuba y tienen, por ahora, validez por un mes, del 10 de febrero al 11 de marzo.
Afectaciones al turismo
El sector más afectado por el corte de suministro de combustible es el turismo. Esta actividad, esencial para la economía cubana bajo presión desde hace décadas por las sanciones estadounidenses, ha notado una feroz bajada a consecuencia del asedio petrolero de Washington. Primero, el pasado 3 de enero, la Casa Blanca puso fin a los envíos de petróleo procedentes de Venezuela, que era su principal suministrador de crudo. Y el 29 de enero amenazó con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla. Esto ha cortado prácticamente la entrada de crudo venezolano y ha forzado a países como México a suspender envíos.
Aunque no lo ha admitido abiertamente, Donald Trump ha promovido una política de ahogamiento hacia la isla con el objetivo de hacer colapsar económicamente al régimen cubano, a costa del malvivir de su población. Trump aseguró que Cuba "está a punto de caer" y afirmó públicamente que el país caribeño no podrá sobrevivir sin el apoyo de Venezuela, presionando así al gobierno del país a llegar a un "acuerdo" con Estados Unidos.
Para hacer frente a la falta de importaciones, las autoridades de la isla han aprobado un paquete de urgencia en el que se incluye el objetivo de "compactar infraestructuras hoteleras". Según ha comprobado la agencia Efe, varios hoteles del país –principalmente en Varadero y en el norte– han cerrado las puertas de urgencia y han transferido a los turistas a otras instalaciones como medida de ahorro. El turismo en Cuba estaba ya en horas bajas por la conjunción de la pandemia, las sanciones estadounidenses y la crisis del país. En 7 años, ha perdido tres cuartas partes de sus visitantes: el año pasado cerró con sólo 1,8 millones de visitantes internacionales, frente a los 4,7 del 2018.
Crisis energética
Que se agote el combustible para aviones es sólo la punta del iceberg de la crisis energética a la que está sometida Cuba, con apagones que ya eran constantes antes de las nuevas sanciones de Washington. Desde que países como México han cerrado el grifo por miedo a represalias, las cifras de apagones están llegando a nuevos récords. Los cortes de este martes dejarán sin corriente simultáneamente el 64% de la isla en el momento de mayor demanda energética, una tasa récord según datos de la estatal Unión Eléctrica. El anterior máximo histórico se había registrado el pasado 31 de enero, dos días después de la imposición de sanciones estadounidenses, con un 63%.
En Cuba, la producción eléctrica se hace básicamente con petróleo, y durante muchos años el país ha obtenido el suministro de Venezuela a un precio barato. Ahora que Caracas y el resto de aliados han dejado de enviarle, a la falta de combustible se suma la falta de inversión, que deja una infraestructura antigua y mal mantenida, incapaz de producir la cantidad de megavatios que necesita una nación de casi 11 millones de habitantes. Actualmente, seis de las dieciséis unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos, entre ellas dos de las tres mayores.
El gobierno anunció la semana pasada un paquete de medidas de emergencia para intentar subsistir sin petróleo del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de las necesidades energéticas. Se ha interrumpido la venta al por menor de diesel, la de gasolina está muy racionada, las oficinas estatales han reajustado los horarios, se prima el teletrabajo y los servicios públicos se han recortado para atender sólo a lo esencial.