La amenaza de los EE.UU. sobre Cuba

Los EE.UU. envían un portaaviones al Caribe y rebajan las expectativas de un acuerdo con Cuba

China y Rusia denuncian la campaña de presión de Washington en la isla

El portaaviones USS Nimitz anclado en Brasil, en una imagen de hace una semana.
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BarcelonaEstados Unidos no afloja la amenaza sobre Cuba. Al día siguiente de haber imputado al expresidente y uno de los líderes de la Revolución Cubana, Raúl Castro,, el ejército estadounidense ha informado que ha desplegado un portaaviones de propulsión nuclear, el Nimitz de EE. UU., y un grupo de ataque en aguas del Caribe. ¡Bienvenidos al Caribe, Grupo de Ataque del Portaaviones Nimitz!, ha escrito en X el mando sur, encargado de las operaciones en el continente, en un mensaje en el que amenazaba con el alcance y la letalidad "incomparables" de las embarcaciones desplegadas.

Se trata del enésimo puñetazo sobre la mesa que dan Estados Unidos con respecto a Cuba, en una campaña de presión que dura meses. El colofón se puso este miércoles, con la acusación formal de Castro, de 94 años, con cuatro cargos de asesinato, por haber ordenado abatir un avión en 1996, en un incidente en el que murieron cuatro personas. Este jueves, el secretario de Estado, Marco Rubio, lo ha calificado de "fugitivo" de la justicia estadounidense y ha advertido que, si representa alguna "amenaza para la seguridad nacional", "Trump tiene la obligación de abordarla". Rubio, de origen cubano, ha rebajado la posibilidad de llegar a un acuerdo con Cuba: "Continuamos prefiriendo esta opción –ha dicho–. Pero si le he de ser sincero, la probabilidad de que esto pase [...] no es muy alta".

El envío del Nimitz de EE. UU. recuerda el movimiento que hizo la marina estadounidense en noviembre del año pasado en el Caribe cuando desplegó el portaaviones Gerald R. Ford, en un mensaje de advertencia dirigido al líder venezolano, Nicolás Maduro. El gesto elevó aún más la tensión con Maduro (que desplegó 200.000 soldados) y fue la antesala de la operación militar que culminaría con su extracción y detención. Con todo, Trump ha negado que el despliegue de la nave frente a Cuba tenga ningún objetivo intimidatorio.

Miguel Díaz-Canel, advirtió hace pocos días que habría "un baño de sangre" si los Estados Unidos se decidieran a invadir la islaEste mismo jueves, el Tribunal Supremo de EE. UU. también ha movido ficha en este sentido: ha emitido una sentencia favorable a una empresa portuaria norteamericana que Fidel Castro confiscó en los años 60. La compañía denunciaba que operadores de cruceros habían utilizado muelles que le pertenecían –porque los construyeron antes de la Revolución Cubana– sin pagar ninguna compensación. Ahora la resolución abre la puerta a demandas similares por parte de otras empresas y ciudadanos norteamericanos.

Condena de China y Rusia

Gestos como estos son vistos con malos ojos desde Pekín. China no se ha mordido la lengua y ha advertido que se opone a las acusaciones de asesinato de los EUA contra el expresidente cubano. "Los Estados Unidos deberían dejar de usar las sanciones y el aparato judicial como herramientas de opresión contra Cuba y abstenerse de hacer amenazas de fuerza en cualquier momento", ha espetado en una rueda de prensa este jueves el portavoz del gobierno chino Guo Jiakun, que ha defendido claramente que Pekín "apoya a Cuba".

Rusia, por su parte, ha denunciado que los Estados Unidos están apretando "la cuerda de las sanciones" alrededor de Cuba. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, asegura que la presión sobre Cuba es "intolerable" y rechaza que se usen "métodos de violencia contra antiguos o actuales jefes de estado".

A medida que la Casa Blanca sube el tono, aumenta el nivel de alerta del régimen cubano, que se prepara para defenderse de un posible ataque norteamericano, según las pocas informaciones que llegan. De hecho, el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, advirtió hace pocos días que habría "un baño de sangre" si los Estados Unidos se decidieran a invadir la isla. A pesar de su avanzada edad y la ausencia de ningún cargo político formal, Castro ejerce una influencia enorme dentro de las decisiones del ejecutivo cubano y goza del prestigio de líder revolucionario del país. Casi todos los altos cargos políticos y militares han sido escogidos personalmente por Castro, y su sucesor como presidente y secretario del partido comunista, Díaz-Canel, defiende que todas las decisiones importantes las toma él. Por eso es fácil pensar que cualquier movimiento en firme que los Estados Unidos hagan contra él podría conducir a un enfrentamiento.

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