Argentina rebaja la protección de los glaciares y abre paso a la minería en zonas protegidas de los Andes
Milei reduce las restricciones en minería mientras la calle responde exigiendo la protección del medio ambiente y la soberanía sobre los recursos naturales
“El extractivismo lo destruye todo y no deja nada”, dice Mercedes, de cuarenta años, con un cartel entre las manos en el que se lee “El agua para la vida, no para la mina”, mientras va llegando gente a la manifestación, en la plaza del Congreso de Buenos Aires, contra la modificación de la ley de glaciares, impulsada por el gobierno de Javier Milei. Los diputados discutían la modificación de un texto de 2010 que impedía la actividad minera y de hidrocarburos para proteger la dinámica natural del hielo y la calidad del agua en zonas con glaciares y periglaciales –suelo congelado–. Después de doce horas de debate, la reforma de la ley fue aprobada con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones. “Esto solo sirve a las empresas mineras: no sirve a ningún argentino”, sentencia Mercedes.Argentina cuenta con cerca de 17.000 cuerpos de hielo, que ocupan casi 8.500 kilómetros cuadrados (más de cuarenta veces la ciudad de Buenos Aires). Así lo contabilizó el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales en el llamado Inventario Nacional de Glaciares. “Se trata solo del 0,3% del territorio argentino”, dice a ARA el abogado ambientalista Enrique Viale. “Es una superficie pequeña –reconoce–, pero la minería es muy voraz”. Los glaciares abastecen las cuencas hidrográficas de gran parte del territorio y constituyen una importante reserva de agua dulce, apta para el consumo humano. En este sentido, tanto los glaciares como las zonas periglaciales son claves en el equilibrio de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad.La ley de 2010 ofrecía una protección amplia a todos los glaciares y al ambiente periglacial, catalogados como “reservas estratégicas” de agua; pero la modificación apunta a conservar solo los cuerpos de hielo que cumplan una “función hídrica efectiva”. Si antes se protegía cualquier glaciar por defecto, con excepciones, a partir de ahora habrá que demostrar que el glaciar merece protección. “Estoy aquí por el agua”, dice Camila, de 26 años, en la plaza del Congreso, mientras empuja su bicicleta. Camila, además, reconoció a ARA que siente “ansiedad” por lo que pueda pasar con “la rifa”, que se está haciendo con nuestro recurso más esencial. “Yo aconsejaría a muchas de estas personas que hacen un uso ideológico de los glaciares que se informen bien de lo que supone la modificación de la ley”, dice a ARA Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). Este empresario, que se dedica a la extracción de oro y plata en la provincia de Santa Cruz, defiende que, antes de intervenir en los territorios, las empresas mineras deben superar diversos estudios de impacto ambiental y, si no lo hacen, “el proyecto no se lleva a cabo, y punto”. “La minería es una actividad económica clave –añade–, sin ir más lejos, tu teléfono móvil está lleno de metales y minerales”.Carta blanca a las multinacionales
Una de las primeras medidas que aprobó Javier Milei al ser presidente fue el régimen de incentivos para grandes inversiones (RIGI), con el cual se pretende hacer de la Argentina un país atractivo para grandes capitales, en particular en el sector de la minería, con beneficios impositivos y desregulación. La mayoría de las empresas mineras que operan en el país son extranjeras, principalmente de Canadá, Australia, los Estados Unidos y China. “Estamos totalmente alineados con el gobierno nacional”, dice Cacciola, que defiende que la minería no solo atrae inversiones, sino que también aporta trabajo y prosperidad a los territorios.El otro punto clave de la modificación de la ley es dar más poder de decisión a las provincias: si hasta ahora el gobierno nacional establecía unos mínimos ambientales para todo el país, ahora cada gobierno provincial podrá definir qué zonas se deben proteger y en cuáles se habilita la actividad minera. Esto, según el gobierno, refuerza el carácter federal de la Argentina, pero, algunos expertos, como Enrique Viale, advierten que se pueden generar conflictos entre jurisdicciones por el acceso al agua: “El lobby minero, que es uno de los más poderosos del mundo, se encarga de silenciar las consecuencias de su actividad, porque si la gente las conociera de verdad, habría un rechazo importante”.En la plaza del Congreso, un hombre de ochenta años lleva un cartel que dice “Pensar como un glaciar”. “Los glaciares, como las montañas, no son seres muertos, no son una decoración, sino que nos proveen de agua y de vida”. Se llama Nilo Cayuqueos y es de origen mapuche. Los mapuches son una de las comunidades originarias históricamente en conflicto abierto con la administración pública por la tenencia de tierras y la explotación de recursos. “La Madre Tierra es sabia, pero la cultura occidental lo ha tergiversado todo en beneficio del dinero –dice–. Es fundamental que la gente tome conciencia de lo que está en juego”.