El primer ministro de Canadá da por muerto el "viejo orden mundial"
Mark Carney asegura que "el orden mundial basado en normas está apagándose"
BarcelonaLos ataques militares y las amenazas verbales reiteradas de Estados Unidos a la soberanía de terceros países están haciendo tambalear el orden mundial tal y como lo conocíamos desde hace décadas. Es tal la magnitud y trascendencia de la política exterior de la Casa Blanca que incluso el presidente de Canadá, Mark Carney, ha planteado este martes en un discurso desde el Foro de Davos, en Suiza, que "el viejo orden mundial" no se recompondrá y ha llamado a varios países a unirse ante las grandes potencias que han desmontado un mundo basado en unas normas internacionales que ahora "se apagan".
El primer ministro canadiense ha afirmado que el mundo está sufriendo "una ruptura" y no "una transición". En este contexto, "las grandes potencias", ha dicho, están utilizando "la integración económica como un arma". "No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación", remachó.
Carney ha utilizado el ensayo The power of powerless, del expresidente de la República Checa Václav Havel, para ilustrar la situación actual, en la que ha subrayado que "el orden mundial basado en normas está apagándose", y en el que "los poderosos pueden hacer lo que quieran y los débiles deben sufrir". Ante este escenario, Carney ha presentado una disyuntiva: "La cuestión es si nos adaptamos limitándonos a levantar muros más altos o si podemos hacer algo más ambicioso".
Construir una "densa red de conexiones"
En esta reconfiguración mundial, hace meses que Canadá está apostando por nuevos acuerdos con países de todo el mundo con el objetivo de mermar la dependencia de Ottawa respecto de Washington. En uno de los últimos movimientos, hace pocos días el país vecino de EE.UU. acordó con Pekín eliminar los aranceles que aplicaba a los coches eléctricos chinos. Por su parte, China redujo las tasas a las semillas de canola de Canadá, en un acercamiento que escenificaba la reconciliación entre ambos países tras casi una década de tensas relaciones.
Este último es un ejemplo de las nuevas relaciones que está abriendo Canadá. Más allá del ámbito comercial, Carney también ha destacado este martes en Davos que las nuevas alianzas deben permitir construir "coaliciones que funcionen, asunto por asunto", y crear "una densa red de conexiones en comercio, inversión y cultura" a la que se pueda acudir "ante retos y oportunidades futuras".