Efecto de uno de los ataques de este martes sobre la capital iraní.
03/03/2026
Jefe de Media
2 min

 La historiadora Assal Rad está haciendo un trabajo ímprobo en X poniendo de lado titulares del New York Times que evidencian la doble vara de medir del medià. Por ejemplo, oponía estas dos noticias: “Irán asegura que docenas de personas han muerto en un ataque a una escuela” y “Nueve personas muertas en una ciudad israelí cerca de Jerusalén después de un ataque iraní con misiles”. Fijémonos en que la primera se atribuye a una fuente interesada, mientras que la segunda se da ya como hecho. Y que en la primera se omite la autoría del ataque, cosa que no pasa en la segunda. Si fuera un caso aislado, podría ser casualidad o, sencillamente, la actitud de prudencia ante hechos que acaban de pasar y aún no se han confirmado. Pero ya hace meses que Rad va ofreciendo estos binomios donde, indefectiblemente, solo se ponen en duda las fuentes de países musulmanes, sean palestinas o iraníes, mientras que las americanas o israelíes acostumbran a servirse al lector sin ninguna prevención o recordatorio de que se está transmitiendo una información de parte.Hace unos años, muchas de las noticias sobre violencia machista se escribían con la fórmula “Muere una mujer...” y era la manera más aséptica de ponerlo, porque aún no había ninguna sentencia judicial que confirmara el asesinato que era evidente que se había producido. Al rigor clínico, al final, se le escapaba el efecto colateral de transmitir la idea de que las mujeres, ay mira, morían un poco porque sí. Y los asesinos quedaban ausentes de la macabra ecuación. Esto hoy en día se ha corregido en que después haya habido que rectificar: excepto en casos excepcionales, los asesinatos han quedado confirmados. Con la guerra, ante la duda, está bien aplicar las capas de prudencia pertinentes. Pero si solo las aplicas a uno de los dos bandos, probablemente tendrás que revisar tus sesgos. 

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