Taiwán

El Kuomintang: la pieza clave del futuro de Taiwán (a pesar de su proximidad a Pekín)

Cheng Li-wun, presidente del Kuomintang (KMT), el partido de la oposición más grande de Taiwán, habla en la sede del partido en Taipéi, Taiwán, el 15 de abril de 2026.
Analista de Relacions Internacionals
3 min

Hace unos días, la presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, viajó a Pekín y se reunió con Xi Jinping. Hacía diez años que los líderes del KMT –partido nacionalista chino– y el Partido Comunista de China no se reunían. La visita no ha estado exenta de polémica. El PDP, el partido pro independencia que ahora gobierna Taiwán, criticó la visita de Cheng, casi describiéndola como una aliada de Pekín en su intento de tomar el control de la isla.La apuesta de Cheng es arriesgada. La mayoría de la población de Taiwán se siente más taiwanesa que china, incluidos muchos votantes del KMT. A pesar de que hay algunos electores que querrían tener más lazos con China, casi ninguno quiere hacer una transición a un régimen político como el que impera en Pekín. Muchos querrían que la situación fuera similar a la de las últimas décadas, es decir, una situación de statu quo ambigua donde Taiwán pueda continuar prosperando económicamente y socialmente, sin que haya amenazas factibles de una toma de poder político o militar por parte de Pekín.Pero el contexto internacional no ayuda. China cada vez tiene más poder y Estados Unidos –especialmente bajo Trump– cada vez parecen menos comprometidos con el futuro de la isla. El gobierno del PDP considera que redoblar la apuesta por Estados Unidos –también con Japón y países occidentales– y reducir lazos con Pekín es el mejor mecanismo de cara a proteger Taiwán. El KMT, en cambio, es más escéptico con Washington y cree que, precisamente, restablecer vínculos con el Partido Comunista es lo que puede calmar las aguas y garantizar la paz futura.La figura de Cheng, además, genera división dentro del mismo KMT. A pesar de que hay un sector minoritario del partido que aún apuesta por una reunificación con la China continental, la mayoría busca un punto pragmático entre establecer relaciones cordiales con Pekín y al mismo tiempo aumentar la capacidad militar de la isla. La retórica de Cheng es chocante por el nivel de apertura y defensa de las supuestas buenas intenciones de Pekín. Muchos dicen que su discurso se aleja del mainstream de la isla y eso la hará caer pronto. Pero en el tenso y turbulento panorama internacional actual, un cambio agresivo de táctica a veces puede traer beneficios insospechados.Un partido clave

El KMT es, probablemente, uno de los partidos con peor imagen internacional a escala mundial. En Occidente ahora se le ve como el partido pro Pekín que pone dificultades para que la isla se arme fuertemente y se alinee con los Estados Unidos. En China, a pesar de las relaciones cordiales actuales, es presentado históricamente como el partido corrupto, militarista y burgués que derrotaron los comunistas –a pesar de que el KMT fue quien detuvo la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial–. Entre las voces progresistas, se recuerda su pasado autoritario bajo la figura de Chiang Kai-shek.Pero el KMT también fue quien hizo los cambios institucionales para transformar Taiwán en una economía próspera y un país democrático. Es un partido que ha sufrido transformaciones profundas y en direcciones diferentes durante años. Todavía representa un electorado más conservador y pragmático que no es nada menor en la isla. Sigue y seguirá jugando un papel clave en el futuro de Taiwán.

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