Los ataques rusos aceleran la revolución de los drones de Europa
Los aliados europeos consideran clave la integración con Ucrania para avanzar en la industria de las aeronaves no tripuladas
BruselasHace tiempo que el régimen de Vladímir Putin inició una guerra híbrida contra los socios europeos. Campañas de desinformación, apoyo a movimientos políticos desestabilizadores, hackeos informáticos y, últimamente, sobre todo incursiones con drones en el espacio aéreo de los países de la Unión Europea y de la OTAN. Ante este tipo de ataques, que cada vez son más habituales, los aliados europeos están acelerando el desarrollo y la industrialización de aeronaves no tripuladas.
Tal como se ha constatado en la guerra de Ucrania, así como en el conflicto en Oriente Próximo, los drones se han convertido en un arma clave y los dirigentes europeos ya lo tienen completamente asumido. El consenso en Bruselas sobre la importancia de esta tecnología para la seguridad del bloque europeo es absoluto, especialmente para defenderse de posibles agresiones del ejército ruso. Por ello, tanto los socios de la UE como los de la OTAN ya han lanzado varias iniciativas para impulsar la industria de drones, y los aliados europeos se han puesto el objetivo de crear lo que se conoce como "muro de drones" durante los próximos años.
Durante este tiempo, mientras se está construyendo el "muro", fuentes diplomáticas de la OTAN y de la UE aseguran que pueden defenderse de los ataques de drones rusos con las capacidades actuales sin problemas, pero coinciden en que no de la manera más eficiente. Es decir, se gastan una gran cantidad de recursos para abatir aeronaves no tripuladas que tienen un bajo coste. "No es sostenible a largo plazo continuar matando moscas con misiles", resume una fuente diplomática.
Desequilibrio de costes
Chris Kremidas-Courtney, que investiga sobre políticas de defensa en el think tank europeo EPC, hace una comparación entre los costos de fabricar un dron y los costos de abatirle basada en la guerra en Oriente Próximo. Un costo que es extrapolable a grandes rasgos al conflicto de Ucrania. La diferencia es enorme. Los drones de ataque unidireccionales que utiliza el régimen iraní cuestan entre 20.000 y 50.000 dólares cada uno, pero los misiles de fabricación estadounidense que se usan para interceptarlos cuestan millones de dólares: los Patriot, alrededor de unos cuatro millones cada uno, y los THAAD, entre 12 y 15 millones. El desequilibrio aún es más exagerado cuando se tienen en cuenta los costos de la red de los equipamientos que sustentan los Patriot o los THAAD, y los radares a los que están conectados, que pueden costar más de mil millones de dólares.
Tanto las fuentes de la UE y la OTAN como los expertos remarcan que el uso eficiente de los recursos –que, por supuesto, no son infinitos– determina el poder de defensa que tienen los aliados, y por eso presionan para poner fin o reducir esta asimetría de costes. De hecho, Kremidas-Courtney apunta que este ha sido uno de los puntos débiles del ejército estadounidense en la guerra que ha iniciado en Oriente Próximo, y recuerda que "cada interceptor disparado debe sustituirse a través de cadenas de suministro complejas que pueden tardar años en reponerse". Por el contrario, se pueden fabricar drones "rápidamente" y de manera "relativamente sencilla" y "barata".
Ucrania, punta de lanza
Los drones ya no son una tecnología de las guerras del futuro. Son una realidad muy actual y, de hecho, son de los principales factores que han permitido a Ucrania aguantar el pulso a las tropas rusas en el campo de batalla, según subrayan fuentes diplomáticas de la OTAN. Ahora bien, los estados miembros de la UE todavía se encuentran rezagados en la carrera por el desarrollo de la industria de aeronaves no tripuladas, y por este motivo ven clave coordinarse con Kiev para asimilar su conocimiento en el sector.
De hecho, se ha convertido en uno de los argumentos de peso en las instituciones europeas a favor de la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, y en la Conferencia sobre la Recuperación de Ucrania de Gdansk (Polonia) de esta semana la presidenta de la Comisión Europea la ha vuelto a usar. "La experiencia de Ucrania en el campo de batalla no tiene comparación, sus empresas se encuentran entre las más innovadoras del mundo", dijo el jueves Ursula von der Leyen, que también destacó que ya hay compañías ucranianas y alemanas que trabajan conjuntamente para desarrollar drones. Además, la jefa del ejecutivo comunitario anunció que 6.000 millones de euros del macropréstamo de 90.000 millones que la UE enviará a Ucrania irá destinado específicamente a la industria de los drones.
En este sentido, el investigador del think tank europeo Bruegel Jacob Funk Kirkegaard admite que la mayoría de las capacidades en interceptores que tiene Europa se encuentran en Ucrania, pero asegura que el resto del continente ya empieza a producir estas tecnologías, gracias en gran parte a la integración con las compañías ucranianas. Ahora bien, a pesar de que el experto ve estos avances como una "buena noticia", asegura que ahora mismo no hay ninguna potencia que esté "completamente protegida" con sistemas antidrones. "Es incómoda, pero es la realidad", afirma Funk Kirkegaard.
El investigador pone de ejemplo "los problemas" que han tenido los países del Golfo, que cuentan con el apoyo de los Estados Unidos, para defenderse de los ataques con drones de Irán, y eso que las aeronaves no tripuladas iraníes "son menos sofisticadas" que las rusas. Además, añade Funk Kirkegaard, el territorio europeo "es muy grande" y a estas alturas "es imposible tenerlo todo cubierto con sistemas de defensa antidrones".
Ante esta desprotección, que se ha ido haciendo cada vez más evidente los últimos meses, Bruselas intentó impulsar la creación de un muro de drones a escala de la Unión Europea. La falta de unidad, sin embargo, hizo fracasar la iniciativa. Así, solo hay proyectos a los que están adheridos los estados miembros que lo consideran más urgente –sobre todo los del este y el norte del continente–, y al margen de las instituciones comunitarias, que ven cómo son incapaces de sacar adelante medidas conjuntas en materia militar. "Hay avances en Europa en materia de drones, pero no se están produciendo a escala de toda la Unión Europea, sino a través de coaliciones de estados e iniciativas estatales", concluye Funk Kirkegaard.