Internacional  /  Europa 28/04/2022

Bruselas activa oficialmente el mecanismo para congelar fondos a Hungría

La Comisión envía la notificación al Gobierno de Orbán después de meses de advertencias

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La presidenta de la Comisión  Europea, Ursula Von der Leyen.

BruselasLa Comisión Europea ha enviado este miércoles la carta que hace oficial el castigo contra las vulneraciones al estado de derecho en Hungría. Después de numerosas amenazas y pasos previos se ha activado oficialmente y por primera vez el mecanismo que permite congelar fondos europeos a los socios comunitarios que incumplen principios fundamentales del estado de derecho, como por ejemplo la independencia judicial, y ponen en riesgo la correcta gestión de los fondos europeos. Según fuentes europeas, se han detectado problemas reiterados en los procesos de contratación pública, falta de control y lucha contra la corrupción y falta de sistemas de transparencia y rendición de cuentas.

"Hemos enviado a Hungría la notificación que activa el proceso de condicionalidad del presupuesto. Hemos identificado problemas que pueden estar vulnerando el estado de derecho en Hungría y afectando al presupuesto europeo. Hungría tendrá que responder a nuestras preocupaciones y proponer medidas para poner remedio", ha tuiteado la comisaria de Transparencia, Vera Jourová.

Este mecanismo entró en vigor en enero de 2021 y es la primera vez que se utiliza. El paso dado hoy, sin embargo, no significa que automáticamente Bruselas empiece a retirar fondos europeos a Hungría. Hace falta una respuesta del gobierno del ultraconservador Viktor Orbán y empieza un nuevo periodo de intercambio de cartas que puede durar entre cinco y nueve meses. Si Budapest no cede a las exigencias escritas que presente la Comisión o no lo consigue convencer, entonces Bruselas calculará el impacto que las deficiencias detectadas en Hungría pueden tener en el presupuesto común de la UE y propondrá las sanciones económicas.

Por lo tanto, otra vez no es un paso definitivo, pero sí un gesto político importante y simbólico después de la reelección de Orbán en Hungría y sus renovados desafíos contra la Comisión Europea, por ejemplo flirteando con Vladímir Putin en plena guerra en Ucrania. El gobierno ultraderechista húngaro (como también el polaco) hace años que desafía a la Unión Europea y la Comisión en particular a través de medidas que malogran la independencia judicial en el país, vulneran la libertad de expresión y los derechos de las minorías y del colectivo LGTBIQ+, por ejemplo. Pero hasta ahora el ejecutivo comunitario ha hecho poca cosa más allá de llevar a los dos gobiernos ante los tribunales europeos para imponerles sanciones millonarias. El mecanismo que entra este miércoles en vigor no es directamente un mecanismo de control político, sino que está disfrazado de una herramienta para proteger el presupuesto comunitario y, al fin y al cabo, acaba necesitando también de un largo proceso burocrático y técnico que retarda o hace muy complicado el castigo.

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