Detenido en Marruecos el periodista Ali Lmrabet, vecino de Barcelona
Había viajado a Tánger por razones personales y lo detuvieron en el aeropuerto
BarcelonaEl periodista marroquí Ali Lmrabet, que reside desde hace más de veinte años en Barcelona, fue detenido este domingo en Marruecos tras aterrizar en el aeropuerto internacional de Tánger. Según ha explicado a la ARA su mujer, Laura Feliu, decana de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona, el periodista ha sido trasladado a la Brigada Nacional de la Policía Judicial de Casablanca, y no le han comunicado los cargos que se le imputan.
"Ali me ha dicho que se considera secuestrado y ha decidido asumir personalmente su defensa y que no recurrirá a ningún abogado", apunta Feliu. "Según lo que le indicaron en Tánger, el caso estaría relacionado únicamente con el ejercicio de la libertad de expresión, sin ningún otro tipo de delito", añade la decana. Las autoridades marroquíes no han confirmado oficialmente la detención del periodista ni han informado sobre su situación legal en el país.
Lmrabet (Tetuán, 1959) se ha destacado por ejercer un periodismo independiente crítico con la monarquía marroquí y el estado profundo. Su trayectoria ha estado marcada por el compromiso informativo al frente de Le Journal, Demain y diversas publicaciones satíricas que fueron prohibidas en Marruecos. En los últimos años, Lmrabet ha colaborado con medios internacionales en España, Francia y el Reino Unido, entre otros países, y conduce un pódcast sobre política marroquí.
En 2003 fue condenado a cuatro años de prisión, pero salió al cabo de un año gracias a un indulto del rey Mohamed VI, tras una huelga de hambre y una campaña internacional que reclamaba su liberación. Marruecos le prohibió ejercer el periodismo durante diez años y desde 2005 vive en Barcelona, aunque viaja a menudo a Marruecos para visitar a la familia. Es la primera vez que Lmrabet es detenido en Marruecos desde que vive en Barcelona.
Sofocar las voces disidentes
Numerosos organismos internacionales han alertado sobre las vulneraciones sistémicas a la libertad de expresión en Marruecos. La ONG Human Rights Watch publicó en 2022 un demoledor informe en que acusaba a las autoridades marroquíes de haber construido una sibilina maquinaria legal y mediática para sofocar cualquier voz disidente.
En el ranking de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Marruecos ocupa la posición 105 de 180 países analizados. El organismo de defensa de la libertad de prensa denuncia que "los periodistas independientes marroquíes sufren presiones constantes y el poder tiene como objetivo someter a los medios de comunicación y ponerlos a su servicio. El actual gobierno, encabezado por el influyente empresario Aziz Ajanuch, ha reforzado su control sobre el sector". También apunta que "el pluralismo de la prensa marroquí no es más que una fachada, ya que los medios no reflejan la diversidad de opiniones políticas que hay en el país. Los medios y los periodistas independientes se enfrentan a fuertes presiones, y el derecho a la información queda arrinconado por una maquinaria de propaganda y desinformación al servicio de la agenda política del poder y de su entorno".
La liberación de los periodistas Taoufik Bouachrine, Omar Radi y Soulaimane Raissouni, con un indulto real concedido el 30 de julio de 2024, generó una cierta esperanza. Aun así, los periodistas continúan bajo la amenaza constante de acciones judiciales y de campañas de difamación. Durante la cobertura de las manifestaciones de la generación Z, en 2025, varios periodistas vieron obstaculizada su labor sobre el terreno.