Guerra de Ucrania

Las elecciones en Ucrania, una herramienta de presión internacional imposible de hacer realidad

Zelenski pierde popularidad en el país y solo el 26% de los ucranianos querrían que repitiese un segundo mandato

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky visita los lugares de mando del grupo táctico de Pokrovsk en la región de Donetsk.
Olha Kosova
07/04/2026
4 min

Kiev¿Para quién votaría usted?". Desde el inicio de la guerra, esta pregunta en Ucrania provoca una sonrisa escéptica y un gesto que se podía traducir como: "Aquí lo importante es sobrevivir". Cada alusión a las elecciones remitía a otra vida: cuando las escuelas se transformaban en colegios electorales y no en refugios antiaéreos, cuando los canales de televisión emitían interminables tertulias políticas, o cuando los diputados se enfrentaban a golpes en el Parlamento. El 31 de marzo se cumplieron siete años de las últimas elecciones presidenciales, en las que ganó Volodímir Zelenski. Incluso en el escenario más optimista, celebrar elecciones este año es imposible. Tanto el gobierno como el Parlamento ucranianos coinciden en que primero deben terminar los combates y establecerse una línea clara de frente. Solo entonces y después de al menos seis meses, sería posible convocar elecciones.

El jefe de la oficina del presidente y exjefe de inteligencia en Ucrania, Kirilo Budánov, asegura que lo que realmente preocupa al país es la cuestión territorial. En otras palabras, la seguridad es la prioridad y no tiene sentido debatir sobre las elecciones. En cambio, en el extranjero, la cuestión electoral es un tema recurrente: ha insistido en ello Donald Trump, y también lo ha hecho Rusia. Ante esta presión, la población ucraniana impulsó una campaña de apoyo a Zelenski para hacer frente a las acusaciones de su supuesta ilegitimidad.

Pero un candidato pro-ruso, ¿podría realmente llegar al poder en Ucrania? La mayoría de los expertos consideran que es poco probable. El único aspirante con un perfil claramente pro-ruso que al inicio de la guerra tenía un cierto apoyo es Oleksí Arestóvich, exasesor de la oficina presidencial. Ahora, sin embargo, ha desaparecido del horizonte mediático.

El verdadero objetivo que tiene Moscú a la hora de exigir elecciones es la desestabilización interna de Ucrania. La lucha política dentro del país abre un amplio espacio para la manipulación y las campañas informativas. En Kiev lo saben bien: periodistas y politólogos recuerdan la política sucia ensayada en el espacio postsoviético, con filtraciones promovidas por las estructuras de seguridad, candidatos clon con apellidos idénticos, o la compra de votos. En la era de la ciberguerra y de las nuevas tecnologías, estos riesgos se amplifican. Por ello, a pesar de la pugna por los índices de popularidad, los principales candidatos insisten en la necesidad de mantener la unidad ante el enemigo común mientras esté vigente la ley marcial.

El llamado general de hierro y excomandante en jefe de las fuerzas armadas, Valeri Zaluzni –que dirigió la defensa de Ucrania hasta febrero de 2024 y hoy es embajador en Londres– ha tildado de “charla de bar” la posibilidad de convocar elecciones. "Cuando todo esto se acabe y se levante la ley marcial, entonces podemos plantearlo", opina.

Partidos atípicos

Una característica de la política en Ucrania es el peso de las personalidades. Por eso es difícil compararla, por ejemplo, con los marcos ideológicos en el estado español. Desde los años noventa, los partidos en el país se han creado a menudo “para las elecciones”, como instrumentos de figuras concretas o de grupos de interés. Esta lógica también jugó a favor de Zelenski, que ganó las presidenciales gracias a su notoriedad pública en la serie Servidor del pueblo, donde interpretaba a un profesor convertido en implacable luchador contra la corrupción. Con el inicio de la guerra, el presidente se ha convertido en símbolo de la resistencia, y su frase "Necesito munición, no un taxi" dio la vuelta al mundo. En el futuro no descarta presentarse a un segundo mandato.

Zelenski tiene a favor suyo el apoyo internacional y unos altos niveles de confianza entre la población ucraniana, aunque esta confianza se ha visto erosionada últimamente por escándalos de corrupción. En noviembre de 2025, varios altos cargos y empresarios vinculados a su entorno –entre ellos el ministro de Justicia y un ex primer ministro– fueron acusados de malversar cien millones de dólares del sector energético. Meses antes, en julio, hubo protestas contra presiones existentes en los organismos anticorrupción. Zelenski logró distanciarse políticamente de los dos episodios: anuló las leyes cuestionadas y propuso la destitución de varios altos cargos.

Posibles candidatos

A pesar de ello, el índice de popularidad del presidente bajó del 74% en mayo de 2025 al 59% en diciembre pasado. Según una encuesta de Ipsos, actualmente ronda el 49%, aunque solo un 26% de los entrevistados declaran confiar plenamente en él y desean que vuelva a ganar. Entre sus posibles adversarios en las urnas destaca el general de hierro Zaluzhni, con un nivel de confianza cercano al 63%. Su destitución en 2024 fue interpretada por algunos por su creciente popularidad y no por su fracaso para hacer frente a la invasión rusa. En una entrevista reciente ha reconocido tensiones con Zelenski y ha confesado que la falta de recursos fue determinante en el resultado de aquella operación.

Por su parte, el partido Solidaridad Europea, liderado por el expresidente Petró Poroshenko, acusa a menudo a Zelenski y a su entorno de falta de preparación para la guerra, además de corrupción y de control del espacio mediático. Con todo, su candidato tiene pocas posibilidades electorales: la confianza en Poroshenko ronda el 24%.

Otro actor clave es Kirilo Budánov, que recientemente asumió la jefatura de la oficina del presidente después de haber dirigido la inteligencia militar desde 2020. Budánov mantiene contactos internacionales y goza de la confianza de los militares gracias a operaciones con éxito. No se le asocia a escándalos políticos y, a pesar de su expresión imperturbable en las fotografías, sabe comunicarse con la prensa. En sus entrevistas habla sobre todo de inteligencia y de los planes del enemigo. Según la última encuesta, si las elecciones presidenciales en Ucrania se celebraran el domingo siguiente, el 22,6% de los electores votarían por Zelenski, el 19,3% por Zaluzhni y el 10,5% por Budánov.

Sea como sea, mientras los misiles continúan cayendo y no se vislumbra ninguna calma en el frente, hablar de elecciones continúa siendo más teórico que real. Desde un pronóstico optimista, incluso con todos los cambios necesarios en la legislación para convocar los comicios, sería imposible realizarlos este año. Aun así, el tema continúa siendo una herramienta tanto de presión internacional como de juego político interno.

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