Europa se aleja de Trump y se acerca al ‘No a la guerra’ de Sánchez

Los líderes europeos intentan convencer a Orbán, que se encuentra en plena precampaña electoral, para que levante el veto del macropréstamo a Ucrania

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
19/03/2026
4 min

BruselasFeía tiempo que Pedro Sánchez no se mostraba tan cómodo en Bruselas. Se siente influyente en las instituciones europeas al oponerse a la guerra en Irán, y capaz de desviar la atención de los problemas domésticos, como la falta de presupuestos. Sabe que la Unión Europea, aunque en un primer momento parecía que cedía ante Donald Trump, se ha ido acercando poco a poco a su 'No a la guerra' y cada vez se aleja más de la involucración en el conflicto que pide la Casa Blanca.

En la misma línea que la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, la gran mayoría de líderes, con menor o mayor medida, han asegurado que "esta no es su guerra" y acusan cada vez más abiertamente a Trump de iniciar el conflicto. El discurso que entonó tanto Sánchez, como el presidente francés, Emmanuel Macron, o el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se ha ido extendiendo entre sus homólogos. El consenso vuelve a ser –al menos esta semana– que la Unión Europea debe defender el derecho internacional y el multilateralismo.

De hecho, así se recoge en las conclusiones que se prevé que se aprueben en el encuentro de líderes de este jueves. "El Consejo Europeo hace un llamamiento a la desescalada y a la máxima contención, y al pleno respeto del derecho internacional por parte de todas las partes, también de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario", dice el texto al que ha tenido acceso el ARA y que están negociando los jefes de estado y de gobierno de la UE.

Incluso el canciller alemán, Friedrich Merz, que cerró filas completamente con Trump al inicio del conflicto, ha pedido este jueves que "la guerra se acabe", y se ha mostrado optimista con el "señal" del presidente de los Estados Unidos y ha interpretado que la Casa Blanca está "dispuesta a poner fin a los combates". El "señal" del dirigente estadounidense es que este miércoles aseguró que desconocía el ataque de Israel contra la infraestructura gasífera South Pars y prometió que, si Irán detiene las agresiones a instalaciones gasíferas de Qatar, Tel Aviv también dejará de atacar las instalaciones energéticas iraníes.

Con todo, Sánchez ha aplaudido el cambio de discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que defendió de manera más contundente el orden mundial basado en reglas a medida que pasaban los días, al igual que buena parte de los socios europeos, que han virado hacia posiciones más parecidas a las del Elíseo o la Moncloa. El presidente del gobierno español también ha agradecido que Merz, aunque en público criticó junto con Trump que España evite incrementar el gasto militar a los niveles que marca la OTAN, le trasladase en privado al presidente de los Estados Unidos que el estado español es un socio fiable.

Por otro lado, el jefe del ejecutivo español también ha defendido impulsar la transición verde para reducir las dependencias energéticas y, a la larga, evitar crisis energéticas como la derivada de la guerra de Irán. Así, se ha mostrado contrario a la intención de un bloque de países, liderado por Italia y Alemania, de reducir las ambiciones climáticas de la UE para paliar las consecuencias del incremento de precios de los combustibles fósiles, que perjudica la competitividad de la industria europea.

En cuanto a medidas temporales, los líderes europeos tienen sobre la mesa un potencial tope al gas, como el que se acordó por primera vez en la guerra de Ucrania, reducir las tasas que gravan las facturas de la luz o subvenciones estatales para ayudar a pagar recibos. Aun así, fuentes diplomáticas prevén que no se llegue a pactar ninguna medida concreta en la cumbre de este jueves.

Orbán y su precampaña electoral

Como es habitual, uno de los principales protagonistas de la cumbre vuelve a ser el primer ministro húngaro, el prorruso Viktor Orbán. Se encuentra en plena precampaña electoral y las encuestas le auguran una derrota. Ha convertido Bruselas y las ayudas de la UE a Ucrania en uno de sus principales caballos de batalla y, aunque ya había dado su visto bueno, veta la ratificación del micropréstamo de 90.000 millones de euros del bloque europeo a Kiev, que es clave para que las tropas ucranianas se defiendan del ataque ruso.

La mayoría de líderes europeos confían convencer a Orbán, pero fuentes diplomáticas se muestran al ARA más bien pesimistas. Recuerdan que los comicios no son hasta el 12 de abril y ven complicado que el gobierno húngaro mueva ficha antes. De hecho, Budapest continúda bloqueando el micropréstamo a pesar de que la UE y Ucrania ya han acordado arreglar el oleoducto Druzhba, que era la condición que Orbán había puesto sobre la mesa para levantar el veto. Esta infraestructura, que destruyó Rusia y se arreglará con dinero europeo, conecta Rusia con Hungría y Eslovaquia, los dos socios de la UE más cercanos al régimen de Vladímir Putin.

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