Alemania

La guerra de Irán divide a la extrema derecha alemana

La dirección de Alternativa para Alemania se distancia de Trump por su intervencionismo

Tino Chrupalla y Alice Weidel en la 177ª sesión del Bundestag alemán en el edificio del Reichstag, Berlín.
14/04/2026
3 min

BerlínLa guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán ha reactivado las disputas internas en la extrema derecha alemana. Dentro de Alternativa para Alemania (AfD) conviven un ala trumpista y un sector crítico que cada vez pone más distancia con el inquilino de la Casa Blanca. El partido ultraderechista buscó acercarse a Trump después de su regreso a la Casa Blanca. Con él comparten el rechazo a la inmigración, el negacionismo del cambio climático y las críticas a la Unión Europea. Con el inicio de la guerra contra Irán, sin embargo, los líderes de la AfD intentan nuevamente marcar distancias con Washington.

Trump y su movimiento MAGA (Make America great again) han dado apoyo a muchos partidos populistas y ultraderechistas europeos en sus campañas electorales, y han legitimado ideas xenófobas y extremistas. El colíder de la AfD, Tino Chrupalla, fue invitado por el Partido Republicano a la toma de posesión de Trump en enero de 2025, un mes antes de las elecciones federales en Alemania. El multimillonario Elon Musk, entonces asesor especial de Trump en la Casa Blanca, sacudió el año pasado la campaña electoral alemana al pedir el voto para la AfD.

Markus Frohnmaier, portavoz de política exterior del grupo parlamentario ultra, ha viajado en diversas ocasiones a Washington para estrechar vínculos con los trumpistas. Hace unos días, Stefano Forte, presidente del New York Young Republican Club (NYYRC), visitó el Bundestag –la cámara baja del Parlamento alemán– invitado por la AfD.

Pero la injerencia continuada de Trump en otros países –desde las amenazas a Groenlandia hasta su intervención en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro– no ha gustado a la cúpula del partido. “Trump ha incumplido una promesa electoral fundamental: no interferir en otros estados”, denunció la líder ultraderechista alemana Alice Weidel, después de las amenazas de Trump de anexionarse “a las buenas o a las malas” Groenlandia.

Marcar distancias

Con la guerra contra Irán en marcha, los dirigentes de la AfD vuelven a intentar marcar distancias con Trump. Según la prensa alemana, Weidel ha pedido a sus compañeros que reduzcan los contactos y los viajes a Estados Unidos, ya que, en el contexto del conflicto con Irán, podrían resultar inapropiados.

La dirección de la AfD reprocha a Trump haber atacado a Irán y haber encendido aún más Oriente Medio. Chrupalla se ha mostrado “profundamente decepcionado con Donald Trump” por haber incumplido su promesa electoral de no iniciar nuevas guerras. En cuanto al conflicto con Irán, el político ultra no ve “ninguna estrategia de salida, ni siquiera una estrategia, en una guerra contraria al derecho internacional”. En cambio, Frohnmaier había elogiado los ataques estadounidenses contra Teherán por su “precisión quirúrgica y clara orientación hacia el objetivo”.

Chrupalla exigió hace unos días la retirada de todas las tropas estadounidenses de Alemania, unas palabras que le han valido críticas internas. La viceportavoz del grupo parlamentario de la AfD, Beatrix von Storch, se opone. Considera que la condición previa para que esto sea posible es que Alemania pueda defenderse por sí misma y cumplir sus obligaciones dentro de la OTAN, cosa que, según ella, hoy por hoy no se da.

Alemania acoge a más de 35.000 soldados estadounidenses y bases clave, como la base aérea de Ramstein. Curiosamente, Chrupalla elogió al gobierno español por no permitir a Trump utilizar las bases estadounidenses en su territorio para operaciones en la guerra contra Irán.

Politólogos y analistas políticos interpretan las críticas recientes de la cúpula de la AfD a Trump sobre todo en clave electoral. En septiembre hay elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La extrema derecha aspira a conseguir en Sajonia-Anhalt su primer gobierno regional. Una proximidad demasiado evidente a Trump podría hacerles perder votos en la antigua Alemania comunista, donde el discurso anti-Washington podría reavivarse en el actual contexto de inestabilidad internacional y de aumento de los precios de los carburantes.

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