Vaticano

Los lefebvristas ordenan cuatro obispos sin permiso del Papa y provocan un nuevo cisma

La fraternidad ultraconservadora ha retransmitido la ceremonia por internet y ante 15.000 personas

Davide Pagliarani (en el centro de la imagen) superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, firma la carta dirigida al Papa León XIV y firmada en Ecône, con fecha del 30 de junio de 2026
01/07/2026
4 min

RomaLa ciudad suiza de Écône ha sido este miércoles el escenario de un nuevo cisma en la Iglesia católica. La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, conocida como los lefebvristas, ha desafiado al Vaticano y ha ordenado cuatro obispos sin la autorización del Papa, que tiene la competencia exclusiva para hacerlo, con lo cual los cuatro serán excomulgados. El suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier son los cuatro miembros de esta congregación ultratradicionalista que han sido nombrados obispos, a pesar de la demanda expresa del papa León XIV para que no lo hicieran.

Unas 15.000 personas han seguido en directo la ceremonia, que se ha mostrado a través de grandes pantallas instaladas alrededor de Écône y se ha retransmitido también por las redes sociales en varios idiomas. La celebración ha sido presidida por el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, los únicos obispos de la Fraternidad que quedan de los que fueron consagrados en 1988. Es precisamente alegando el "estado de necesidad" para la supervivencia de la organización que, a pesar de las advertencias repetidas del Vaticano, la ordenación ha acabado teniendo lugar.

La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X fue fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre, fallecido en 1991, y agrupa fieles que se rigen por una interpretación estricta de la tradición litúrgica y doctrinal de la religión católica. Rechaza las reformas de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, sigue el rito tridentino, que se caracteriza por el uso del latín y una liturgia muy codificada que lleva incluso al sacerdote a pronunciar la consagración de espaldas a los fieles, mirando hacia el altar.

La comunidad religiosa, que cuenta con más de 700 sacerdotes y unos 250 seminaristas en 77 países, no había consagrado nuevos obispos desde 1988, cuando el fundador de la fraternidad inició un cisma al ordenar cuatro obispos sin la aprobación de Roma, lo que llevó al papa Juan Pablo II a excomulgarlos automáticamente a todos. Más tarde, Benedicto XVI los perdonó y levantó la excomunión a los prelados, que desde entonces se habían mantenido en un discreto segundo plano. Ante el anuncio de cuatro consagraciones más, el Papa y el Dicasterio de la Doctrina de la Fe les advirtieron reiteradamente que llevarían a cabo un "acto cismático" que implicaría la excomunión de los implicados.

Así, el anuncio de los lefebvristas ha sido recibido en Roma como un desafío a León XIV. Ante las amenazas del papa, Davide Pagliariani, el superior general de la Fraternidad, ha respondido que estaban dispuestos a pagar cualquier precio por servir a la Iglesia: "Nos acusan de no amar al Papa, de no respetarlo, pero porque amamos al Papa, no queremos verlo humillado cuando se pone al mismo plano que los falsos pastores, las falsas religiones, como hemos visto en diversas situaciones".

Este mismo miércoles, además, la Fraternidad ha lamentado no poder explicar al pontífice "las graves razones que hacían necesaria la ceremonia" y ha explicado que las circunstancias del acto han sido "excepcionales". "Con todo, la profunda alegría que inspiran estas consagraciones episcopales no puede verse empañada. Al garantizar los medios necesarios para preservar el legado sagrado de la Tradición, el don de estos cuatro nuevos obispos constituye una gracia inmensa para la propia fraternidad y para toda la Iglesia", añade el comunicado.

Este lunes, el Papa envió una carta a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. "Los exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, ya que el acto cismático que cometerían los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación", escribió León XIV. "Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano –continúa el pontífice–, les ruego y les pido de todo corazón: ¡den marcha atrás!"

Pero la polémica lleva meses durando. En mayo, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, reiteró también por escrito que estas ordenaciones episcopales "no tienen el correspondiente mandato pontificio" y suponen una "grave ofensa".

La tercera mujer al frente de un ministerio vaticano

En medio de esta crisis, el pontífice nombró este martes a Alessandra Smerilli, religiosa salesiana y economista, para ponerse al frente del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, donde ejercía como secretaria desde 2021. Smerilli, de 51 años, se convierte así en la tercera mujer de la historia al frente de un ministerio vaticano.

Las otras son la monja Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, y la mexicana Montse Alvarado, que a partir de noviembre se convertirá en la primera mujer laica en dirigir la comunicación vaticana como prefecta del Dicasterio para la Comunicación. El ascenso de todas ellas forma parte de una estrategia impulsada por el papa Francisco, con la que en los últimos años se han incorporado mujeres en puestos de responsabilidad en el Vaticano. No obstante, tanto Brambilla como Smerilli ejercen su cargo acompañadas de dos hombres como proprefectos.

stats