Imagen del dinero requisado en la investigación del Qatargate
Periodista
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El Qatargate fue aquel escándalo que estalló irónicamente el día anual de la Lucha contra la Corrupción en 2022 con el registro por parte de las autoridades belgas de las casas de diversas personalidades relacionadas con el Parlamento Europeo, incluida la entonces vicepresidenta de la institución, Eva Kaili, en busca de más de un millón de euros en efectivo que apareció incluso dentro de maletas. El escándalo generó mucho ruido, pero también muchas promesas. Sobre todo por parte de la Eurocámara, que aseguró que haría limpieza. ¿Qué se ha hecho de aquellas promesas? Os dejo adivinar la respuesta.

Sería injusto responder con un rotundo “nada”. Es cierto que la Eurocámara y la Comisión han impulsado algunas medidas. Por ejemplo, este marzo se aprobó una directiva europea anticorrupción que busca armonizar las definiciones y sanciones penales para delitos como la malversación, el soborno o el tráfico de influencias. Pero una de las grandes promesas fue la creación de un organismo de control ético que vigilara directamente las instituciones europeas y a sus miembros, y aquí es donde la realidad se ríe, del Qatargate.

Este 29 de abril, es decir tres años y medio después del escándalo, los eurodiputados votaron una resolución reclamando que el “nuevo” organismo ético de la UE comience a funcionar de una vez. Bueno, la enmienda en cuestión no dice “de una vez”, pero sí que dice que el Parlamento debe cooperar “sin más demora”.

La entidad se creó en 2024, pero todavía no se ha reunido ninguna vez, ni tiene presupuesto. Además, ya nació con las alas cortadas: sin capacidad de investigación o sanción y formada por integrantes de las mismas instituciones que hay que supervisar.

El recordatorio llega justo después de que diversas investigaciones periodísticas hayan apuntado a nuevas posibles malversaciones de dinero público en el seno de la Eurocámara. Por un lado, Politicopublicaba esta semana que todos los partidos menos los Verdes Europeos y el Partido Democrático Europeo malgastaron fondos por valor de 1,5 millones de euros en 2024. Por otro lado, Follow The Money ha revelado que el Partido Popular Europeo (PPE) ha contratado dos consultores externos por valor de medio millón de euros en seis meses, para hacer un trabajo que, según fuentes del mismo partido, había aportado poco valor.

Travesuras de la derecha

Y si este supervisor ético aún no ha empezado a caminar es justamente en parte porque la derecha europea pone trabas bajo el pretexto de proteger la independencia de la institución o de costes burocráticos. De hecho, si la enmienda salió adelante en abril es porque la votación fue anónima. Hasta ahora, el PPE ha votado en contra de varias medidas para mejorar la transparencia.

Es en este contexto de parálisis ética donde la distancia entre la institución y la ciudadanía se vuelve peligrosa. ¿Cómo convencer a la ciudadanía de que el proyecto europeo vale la pena, si tu propia gestión interna recuerda más a un club privado donde sus miembros se protegen entre ellos? Es difícil no caer en el cinismo. Pero no nos engañemos, si la respuesta fuera tan sencilla como la motosierra, ya hace tiempo que lo tendríamos todo arreglado. 

La solución no es destrozar las instituciones, sino abrirlas: hace falta un organismo de ética realmente independiente, con expertos externos y sin ataduras políticas. Tenemos más de lo que teníamos antes del Qatargate, pero mucho menos de lo necesario para conseguir que la burbuja de Bruselas sea más ética, transparente y, en consecuencia, justa, cercana y útil para la ciudadanía.

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