Von der Leyen aboga por renunciar al dogma de la unanimidad para desatascar la UE
Bruselas apuesta por potenciar una Europa de dos o varias velocidades
BruselasLa Unión Europea es lenta pero predecible. O eso defendió Emmanuel Macron en su famoso discurso en el Foro de Davos. Ahora bien, ¿y si el blog europeo pudiera actuar más rápido? Éste es un debate constante en las instituciones europeas, y ahora Ursula von der Leyen le ha vuelto a poner sobre la mesa en plena crisis de las relaciones con Estados Unidos, el expansionismo de Rusia y la amenaza creciente que supone China.
La presidenta de la Comisión Europea ha hecho un llamamiento a los líderes europeos, que se reunirán este jueves, a "no ser tímidos" a la hora de utilizar las herramientas que tiene la UE para sacar adelante iniciativas sin el consenso de los veintisiete estados miembros, sobre todo cuando "hay una falta de progreso" o el dogma de "voler la competitividad" del blog. En concreto, Von der Leyen propone en una carta enviada este lunes a los jefes de estado y de gobierno europeos utilizar en caso de que sea necesario la conocida como cooperación reforzada.
Se trata de una herramienta legislativa que permite tramitar políticas sin el consenso de todos los estados miembros: basta con el apoyo de nueve de los estados. Una utilización estructural de este aparato legislativo, tal y como apunta ahora Von der Leyen, puede acabar derivando en una especie de Unión Europea a dos o varias velocidades. Es decir, que cada país se adhiera a las iniciativas que considere convenientes pero no pueda vetar a que otros Estados miembros las salgan adelante.
Casos claros de la UE a distintas velocidades son el espacio Schengen, la zona euro o la llamada coalición de voluntarios para ayudar a Ucrania. Sin embargo, ahora algunos estados miembros vuelven a presionar para ir mucho más allá. La semana pasada se reunieron los ministros de Finanzas de las mayores economías del club europeo: Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos. La iniciativa se bautizó con el nombre de E6, y la intención es crear un núcleo duro de países que avancen más rápidamente en grandes políticas con las que estén de acuerdo y, a partir de ahí, se sumen los socios europeos que lo deseen.
Esquivar a los díscolos
De esta forma, la UE podría esquivar más fácilmente las trabas que ponen tres ovejas negras del club: Hungría, Eslovaquia y Chequia. Estos países, que tienen gobiernos pro-rusos, a menudo atascan iniciativas europeas de todo tipo, especialmente las que tienen que ver con Ucrania y son contrarias al régimen de Vladimir Putin.
De hecho, la UE ya ha sacado adelante diversas medidas por cooperación reforzada. La última vez fue cuando el pasado diciembre se decidió congelar de forma permanente los fondos rusos que el bloque europeo tiene bloqueados sin el visto bueno de los ejecutivos húngaro, eslovaco y checo. Estos tres países tampoco participan en la entrega del préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania para hacer frente a la ofensiva rusa.