Crece el misterio sobre la salud del nuevo líder supremo de Irán, que continúa oculto después de casi medio año
Teherán niega la debilidad de Mojtaba Jamenei, pero reconoce que la comunicación con él es “muy difícil”
Irán intenta proyectar estabilidad mientras crecen las dudas sobre el estado de salud de Mojtaba Khamenei, el nuevo líder supremo del país tras la muerte de su padre, el ayatolá Ali Jamenei, en los primeros ataques estadounidenses e israelíes contra el país el 28 de febrero. Las sospechas han vuelto a surgir después de que el presidente iraní, Masud Pezeshkian, haya admitido que la comunicación con el dirigente del país es ahora mismo “muy difícil”.Las declaraciones, hechas en una entrevista emitida por la televisión estatal iraní, han alimentado aún más las especulaciones sobre el estado físico de Mojtaba Khamenei, de 56 años, que no ha aparecido públicamente desde que asumió el cargo. El nuevo líder solo se ha comunicado hasta ahora mediante mensajes escritos y no apareció en las ceremonias fúnebres de su padre el pasado mes de julio.“Es muy difícil comunicarse con él en este momento, pero, en cualquier caso, su presencia es una gran fuente de fuerza para nosotros para continuar”, ha afirmado Pezeshkian, sin ofrecer más detalles sobre qué significa exactamente esta dificultad de interacción. El presidente iraní, sin embargo, ha aprovechado para rechazar las versiones que describen a Khamenei como una figura debilitada y ha asegurado que los encuentros que han mantenido han sido “productivos” y marcados por una “amabilidad y una lógica muy sólida”.Según informaciones publicadas en marzo por el diario norteamericano The New York Times, el nuevo líder supremo habría quedado gravemente herido en el ataque norteamericano e israelí que mató a su padre. En aquel momento, diversos medios se hicieron eco de que Mojtaba Khamenei se encontraba mentalmente en buen estado, pero que había sufrido quemaduras importantes en la cara y los labios. También habría sido sometido a una operación en una de las manos y habría requerido cirugía plástica facial, mientras esperaba una prótesis para una pierna. Fuentes iraníes han asegurado que solo sufrió una herida menor, pero el régimen iraní no ha difundido ningún vídeo ni grabación de audio del líder religioso. Esta semana, el diario iraní Al-Mashhari ha asegurado que la decisión de no difundir grabaciones del líder supremo responde a motivos de seguridad. Según este diario, un audio o vídeo podría revelar su ubicación y dar pistas sobre su estado físico.Tensión dentro del régimen
Las declaraciones del presidente de Irán llegan en un momento de tensión dentro de las estructuras de poder iraníes. El medio iraní Tabnak ha informado que Khamenei habría advertido a Pezeshkian que aceptaría su dimisión si el presidente volvía a presentarla. Este episodio recupera las dudas sobre la relación entre la presidencia y los centros de poder más influyentes de la República Islámica. Tras meses de tensiones entre el gobierno y los aparatos militares y de seguridad de la República Islámica, en mayo, Pezeshkian ya habría planteado abandonar el cargo porque consideraba que no podía ejercer plenamente sus responsabilidades constitucionales.Diversos medios iraníes aseguraban que el presidente llegó a enviar una carta al despacho del líder supremo en la que denunciaba que el gobierno había quedado al margen de las principales decisiones del estado y que el vacío de poder había permitido que las facciones más duras de la Guardia Revolucionaria asumieran progresivamente el control de cuestiones estratégicas. Tanto la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, como el subdirector de Comunicación e Información de la Oficina de la Presidencia, Seyed Mehdi Tabatabaei, desmintieron estas informaciones y aseguraron que Pezeshkian continuaría ejerciendo sus funciones con normalidad.La incertidumbre sobre el estado del líder del país también ha comenzado a trasladarse a la sociedad iraní. Durante los días del funeral del ayatolá Ali Jamenei, varios ciudadanos consultados por Reuters expresaron su preocupación por la prolongada ausencia pública del nuevo líder supremo. Algunos advertían que esta situación podía aumentar la incertidumbre política en el país, mientras que otros insistían en que la gente necesitaba ver que hay un líder dirigiendo el país.Todo ello llega en un momento en que Teherán se encuentra en plena negociación con Omán para reabrir el estrecho de Ormuz. El ministerio de Exteriores iraní asegura que las conversaciones con Omán para establecer nuevas rutas de tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz están “a punto de finalizar”. Desde la reanudación de los ataques entre los Estados Unidos y el Irán, el 17 de junio, el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se ha reducido drásticamente. Este miércoles solo dos barcos cruzaron esta vía, según los datos de seguimiento del tránsito marítimo recopilados por la empresa Kpler, frente a los ocho del día anterior. Antes de la guerra iniciada el 28 de febrero, entre 130 y 140 barcos pasaban por allí cada día de media.