Protestas en Irán

El hijo del sha vaticina desde Washington que la caída de los ayatolás es inminente

El príncipe en el exilio propone un gobierno de transición democrática y plantea una alianza histórica con Israel

Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán y figura de la oposición iraní, en una conferencia de prensa en Washington, este viernes, 16 de enero.
ARA
16/01/2026
3 min

BarcelonaEl príncipe heredero de Irán en el exilio, Reza Pahlavi, ha profetizado este viernes sobre el futuro inmediato de su país. En una conferencia de prensa celebrada en Washington, Pahlavi aseguró que la actual República Islámica ha perdido "toda legitimidad" y que su caída ya no es una hipótesis, sino una certeza de que se producirá "muy pronto". Según el renacido líder opositor, el régimen de los ayatolás no actúa como un gobierno nacional sino como una ocupación extranjera que "viste hábitos clericales" y que se encuentra en un estado de desesperación absoluta, actuando como un "animal herido" aferrándose al poder mediante la violencia contra su misma ciudadanía.

Pahlavi ha aprovechado la comparecencia para presentar una lista de seis demandas urgentes dirigidas a la comunidad internacional y ha argumentado que "la estabilidad del planeta" depende del fin del régimen de los ayatolás. En lugar de pedir una intervención militar directa, el príncipe ha reclamado acciones que debiliten la capacidad represiva del sistema como el ataque a las estructuras de mando de la Guardia Revolucionaria y la imposición de una presión económica máxima.

Asimismo, ha instado a las potencias mundiales a proporcionar internet por satélite para romper el bloqueo informativo, a expulsar a los diplomáticos iraníes de las capitales extranjeras, a exigir la liberación de todos los presos políticos ya comprometerse oficialmente a reconocer un gobierno de transición cuando llegue el momento oportuno.

En cuanto a su papel personal en el hipotético nuevo futuro del país, Reza Pahlavi se comprometió a volver a Irán para liderar el proceso de cambio y afirmó que su posición es única para garantizar una transición estable y sin vacíos de poder. Desveló la existencia de un plan integral elaborado con un equipo de expertos, y que cuenta con el apoyo de líderes empresariales para gestionar los primeros cien días "posteriores a la caída del régimen".

Esta hoja de ruta tiene como objetivo final la celebración de elecciones libres y justas bajo observación internacional y se basa en cuatro principios fundamentales que, a su juicio, unen a todos los iraníes: la integridad territorial del país, la separación estricta entre las autoridades religiosas y el estado, la garantía de las libertades individuales y el derecho del pueblo a elegir de forma de pueblo a elegir de forma democrática.

Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decide si interviene o no, en el ámbito de las relaciones internacionales, Pahlavi le ha hecho un llamamiento directo y lo ha descrito como un "hombre de palabra" que cumplirá su promesa de apoyar al pueblo iraní. Aunque mantuvo la discreción sobre reuniones específicas con representantes de la administración de Estados Unidos, destacó la gran sintonía que existe entre las aspiraciones de los manifestantes y el presunto apoyo que reciben desde la Casa Blanca.

La denuncia de Teherán

Uno de los puntos más novedosos de su intervención ha sido la propuesta de firmar los llamados Acuerdos de Cyrus, un pacto de normalización de relaciones con Israel que seguiría el modelo de los Acuerdos de Abraham, con el objetivo de restablecer la paz y la colaboración histórica entre ambas naciones una vez restablecida la democracia en Teherán.

Mientras Pahlavi ha desgranado su plan en Washington, el gobierno de Irán ha intentado contrarrestar la narrativa opositora mediante la distribución de un dossier de 58 páginas enviado a Naciones Unidas. En este documento, el régimen de Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de incitar lo que describen como "violencia de estilo Estado Islámico", y responsabiliza a los manifestantes de ataques contra bancos, mezquitas y ambulancias.

Sin embargo, estas acusaciones contrastan con los datos de las organizaciones de derechos humanos, que denuncian que las fuerzas de seguridad iraníes han asesinado a más de 2.500 personas en una represión brutal que el gobierno intenta ocultar manteniendo un apagado casi total de internet. Pahlavi concluyó advirtiendo de que la inacción ante esta situación es "moralmente insoportable".

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