Israel y Irán entran en una nueva fase de escalada regional con el Líbano como punto de tensión

Tel-Aviv y Teherán detienen los ataques pero alertan que están a punto para responder

Un judío ultraortodox al lado de un misil después de los ataques de Irán, en Cisjordania ocupada por Israel, el 8 de junio.
08/06/2026
4 min

BeirutEl intercambio de ataques entre Israel y Irán se ha detenido, al menos por el momento. Irán ha dado por finalizadas las operaciones militares este lunes, aunque ha advertido que volverá a hacerlo si se mantienen los bombardeos israelíes contra el Líbano. Irán lanzó varios ataques este domingo por la noche, por primera vez desde el alto el fuego firmado el 8 de abril, en respuesta a los bombardeos israelíes en los barrios del sur de Beirut. Y, aunque ha anunciado la parada, el mando militar iraní ha avisado que Teherán actuará “todavía con más fuerza” si se reanudan los ataques contra sus intereses y los de sus aliados en la región.

La advertencia llega después de la última escalada entre Israel e Irán, que se ha producido en una breve pero intensa secuencia de intercambios de misiles y ataques aéreos, con implicación también de Yemen. Durante esta oleada, Irán ha lanzado cerca de una treintena de misiles balísticos contra Israel, según fuentes militares israelíes. Los proyectiles han activado las alarmas en diversas zonas del país y, a pesar de que la mayoría han sido interceptados, el episodio ha elevado el nivel de alerta en el frente interno israelí.

En paralelo, los hutíes de Yemen han lanzado nuevos misiles hacia territorio israelí, en una ampliación del alcance regional de la confrontación que consolida la implicación de diferentes actores alineados con Teherán en la dinámica de los últimos días. Israel ha respondido con ataques sobre objetivos en Irán, en una secuencia que ha vuelto a situar el riesgo de una expansión del conflicto más allá del intercambio directo entre los dos países.

El medio israelí Channel 12 ha informado que Israel ha detenido temporalmente los ataques contra Irán a petición del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, según un alto cargo del gobierno. El New York Times también afirma que Benjamin Netanyahu ha dado órdenes al ejército de detener la preparación para una nueva oleada de ataques.

Además de los bombardeos contra Irán, la aviación israelí ha mantenido los bombardeos en el sur del Líbano, donde se han registrado nuevos ataques en diferentes zonas del país. El frente libanés continúa activo a pesar de la declaración de alto el fuego y meses de contactos diplomáticos que no han logrado estabilizar la situación.

Irán sale en defensa de Hezbollah

En Israel, las autoridades militares aseguran que el país se prepara para diferentes escenarios de escalada. Fuentes del ejército señalan que se evalúan posibles respuestas en caso de que Hezbollah amplíe el alcance de sus operaciones, mientras se mantiene la vigilancia ante un posible deterioro simultáneo de varios frentes. Preocupa especialmente la posibilidad de un salto en la intensidad de sus acciones y de su coordinación con Irán y otros aliados regionales.

Durante años, Hezbollah fue considerada la principal herramienta de presión de Irán contra Israel. Cuando Teherán necesitaba enviar un mensaje, lo más habitual era que lo hicieran sus aliados en la región. Lo que ha ocurrido en las últimas horas apunta en otra dirección. Tras los bombardeos israelíes sobre los barrios del sur de Beirut, bastión de Hezbollah, Irán ha respondido con nuevas salvas de misiles contra Israel y ha vinculado públicamente ambos frentes. El mismo ejército israelí ha asegurado que “el régimen iraní está defendiendo a sus aliados en Líbano”. La frase resume una lectura que ha ganado peso en los últimos días: la creciente interconexión entre los diferentes escenarios del conflicto regional.

El conflicto libanés no está desconectado del resto de frentes. Hezbollah continúa atacando posiciones israelíes en el sur del Líbano ocupado y, de manera más limitada, objetivos en el norte de Israel, mientras el riesgo ahora es que estos intercambios se integren en una dinámica regional más amplia. El ejército israelí ha insistido en que se prepara para varios días de posibles combates en diferentes frentes, con una atención especial a la evolución en el norte. Al mismo tiempo, ha advertido que no descarta volver a atacar los barrios del sur de Beirut si identifica objetivos vinculados a Hezbollah.

En paralelo, Irán ha elevado el tono de las advertencias. El mando militar iraní ha advertido que Teherán responderá “aún con más fuerza” si continúan los ataques contra Líbano, y ha añadido que cualquier nueva agresión por parte de Israel o Estados Unidos recibirá una respuesta “más contundente”. El mensaje, difundido en la televisión estatal, refuerza la idea de un frente regional unificado para Teherán.

Trump presiona para mantener la diplomacia

Este intercambio de advertencias se produce en un momento en que los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington intentan contener la escalada. Después de reunirse con el presidente Joseph Aoun, el embajador estadounidense en Beirut, Michel Issa, ha insistido en la necesidad de reanudar las negociaciones y ha asegurado que los Estados Unidos trabajan para impedir una ampliación del conflicto.

En paralelo, Donald Trump ha afirmado que tanto Israel como Irán desean un alto el fuego inmediato y que las conversaciones avanzan, aunque ha reconocido que el bloqueo y las medidas de presión continuarán vigentes hasta alcanzar un acuerdo. En un mensaje en Truth Social, ha exigido a Teherán y Tel Aviv que detengan los ataques "inmediatamente" y ha alertado que las negociaciones de paz podrían verse afectadas por "la ignorancia o la estupidez".

Sobre el terreno, la dinámica es diferente. Los bombardeos en el sur del Líbano continúan y los diferentes actores regionales mantienen las posiciones de alerta. Entre la diplomacia y la escalada militar, el Líbano vuelve a ocupar una posición central. Lo que ha cambiado ahora no es la existencia de frentes diferentes, sino la posibilidad de que se empiecen a mover al mismo ritmo. Cada ataque a Beirut, Tel Aviv o Teherán puede repercutir sobre los otros escenarios de la guerra regional.

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