Los bombardeos se intensifican en el Golfo y los EUA y el Irán se amenazan con volver a una guerra peor

Teherán ataca bases de Washington en Bahrein y en Kuwait y Trump advierte que el país persa "dejará de existir"

El presidente de los EE. UU., Donald Trump, durante la cumbre del G7 que se celebra en Évian, Francia.
ARA
28/06/2026
4 min

BarcelonaLas últimas horas en Oriente Medio han vuelto a estar lejos del alto el fuego. Desde el viernes, Estados Unidos e Irán se están intercambiando ataques en el Golfo, alrededor del estratégico estrecho de Ormuz. Esto añade más tensión en una escalada que amenaza con romper la vía de la negociación para poner fin a una guerra que, a pesar de las supuestas treguas, dura cuatro meses. La incertidumbre sobre el futuro de la región vuelve a ser acentuada.

El régimen de los ayatolás, envalentonado por el desenlace del conflicto, ha bombardeado con drones y misiles bases norteamericanas en Kuwait y en Bahréin durante la noche del sábado al domingo, en respuesta a los ataques que Estados Unidos también ha llevado a cabo este fin de semana contra territorio iraní. Tanto Washington como Teherán se acusan mutuamente de romper el alto el fuego y de convertir en papel mojado el memorando de entendimiento firmado entre los dos países para poner fin a la guerra. El régimen iraní ha dicho este domingo que actuará "con más firmeza que antes" contra los barcos que considere infractores en el estrecho de Ormuz. Teherán, de hecho, exige ser el único responsable de coordinar el tránsito en este paso estratégico, al menos hasta que se negocie un nuevo acuerdo sobre el control de esta vía, esencial para el comercio marítimo global y que se ha convertido en el epicentro de la tercera guerra del Golfo.

La nueva crisis se desencadenó después de que Washington acusara el viernes a Irán de atacar un barco mercante en el estrecho de Ormuz, epicentro de la tercera guerra del Golfo. Estados Unidos respondió el viernes por la noche con ataques contra depósitos de misiles y drones y contra sistemas de radar iraníes. Teherán denunció una "violación flagrante" del acuerdo alcanzado a mediados de junio y ha ido respondiendo con más ataques, que Washington también contesta.

"Estos ataques salvajes, que constituyen una violación flagrante del apartado 4 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, así como una violación expresa de la primera cláusula del memorando de entendimiento para el fin de la guerra, demuestran que el régimen norteamericano no concede el menor valor ni credibilidad a sus compromisos", se lee en un comunicado difundido por la Guardia Revolucionaria iraní, que ha amenazado con abandonar el acuerdo de alto el fuego si continúan las acciones ofensivas norteamericanas.

Desde la Casa Blanca, las amenazas también se han intensificado. El sábado, el vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, advirtió al régimen teocrático que responderá a la violencia con más violencia. "Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado. Si tienen discrepancias sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden descolgar el teléfono –ha escrito en X–. La violencia se responderá con violencia". Y horas más tarde, el presidente, Donald Trump, sonaba todavía más contundente a través de su red social, Truth Social: "¡Es muy posible que no aprendan nunca! Podría llegar un momento en que ya no podamos actuar con sensatez y nos veamos obligados a completar por la vía militar la tarea que iniciamos con gran éxito. Si esto pasa, ¡la República Islámica de Irán dejará de existir!".

Ormuz, el epicentro de la guerra

Más allá de las continuas vulneraciones del alto el fuego por parte de Israel con sus ataques al Líbano –un hecho que Teherán denuncia reiteradamente–, Washington argumenta que los primeros en incumplir el acuerdo fueron los iraníes, con el ataque del jueves contra un buque de carga de la naviera taiwanesa Evergreen y, el sábado, contra un petrolero cargado en Qatar. Los iraníes, sin embargo, consideran que tienen derecho a adoptar estas medidas y a gestionar el tránsito por el estrecho de Ormuz, de acuerdo con su interpretación de la redacción ambigua de la quinta cláusula del acuerdo.

"Después de la firma de este memorando de entendimiento, la República Islámica de Irán se compromete a llevar a cabo todos los preparativos necesarios para garantizar el paso seguro de los buques mercantes –de manera gratuita durante sesenta días– desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán y a la inversa. El tránsito de buques mercantes comenzará inmediatamente y, teniendo en cuenta la necesidad de eliminar los obstáculos técnicos y militares, la República Islámica de Irán iniciará el desminado en un plazo de treinta días", dice el texto.

"Esta responsabilidad recae en la República Islámica de Irán. No hay ninguna otra parte ni ningún otro estado implicado. Esto queda totalmente claro en el memorando de entendimiento, y cualquier intervención o acción unilateral agravará la situación y retrasará la reapertura del estrecho", ha apuntado el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante una visita oficial a Irak.

En los últimos días, tanto Teherán como, sobre todo, Washington habían celebrado que la reapertura de Ormuz era un hecho, aunque la realidad chocaba con estas proclamas triunfalistas: el flujo de buques que estaban atravesando el estrecho continuaba todavía muy y muy lejos del tránsito habitual anterior a la guerra. El bloqueo continúa casi intacto en la ruta norte, la principal y la que bordea la costa iraní. En cambio, el tránsito sí que había aumentado considerablemente los últimos días por la ruta sur, que bordea el territorio de Omán. De hecho, a lo largo de la semana, el tránsito por Ormuz había ido creciendo hasta situarse casi al 50% de los niveles anteriores a la guerra, y más de la mitad de los buques de carga usaron la ruta sur para abandonar el corredor. Por la ruta norte, en cambio, el tránsito había quedado reducido sobre todo al uso de buques con bandera iraní.

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