Asia
Internacional 10/07/2022

El presidente de Sri Lanka acepta dimitir acorralado por las protestas

La crisis económica ha desencadenado una oleada de malestar popular contra Gotabaya Rajapaksa

ARA
3 min
Manifestantes en la sede del palacio presidencial de Colombo.

BarcelonaNi el ejército ni la policía han podido hacer nada para pararlo. Miles de manifestantes han irrumpido este sábado en la residencia oficial de presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, que, acorralado ha tenido que dimitir. En un mensaje de madrugada a través del portavoz parlamentario ha dicho que dejará el poder el 13 de julio "para aceptar una transición pacífica del poder". Ha sido una victoria histórica para centenares de miles de manifestantes que hace meses que salen a las calles y que hoy también han incendiado la residencia del primer ministro. El país-isla del sur de India sufre la peor crisis económica desde su independencia.

Rajapaksa había salido el viernes de la residencia como medida de seguridad por la manifestación convocada este fin de semana, y a estas alturas no se sabe dónde está. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, se ha reunido con todos los partidos y la oposición ha exigido la dimisión del presidente. El primer ministro ha ofrecido su dimisión, pero en ausencia del presidente no ha quedado confirmada. Los manifestantes también han asaltado la sede del ministerio de Finanzas. Ya entrada la noche, los choques se han intensificado al votante de la residencia del primer ministro, donde se ha prendido fuego.

Después de la manifestación, en la que la policía y el ejército han disparado gases lacrimógenos y tiros al aire y ha habido al menos 39 heridos, la multitud ha podido entrar en el Palacio Presidencial, un edificio colonial de paredes blancas. A través de las redes sociales, los manifestantes han difundido vídeos del interior: algunos se bañan en la lujosa piscina, otros se sientan en los sofás y otros comen en la cocina.

Colapso económico

La isla del océano Índico, de 22 millones de habitantes, se enfrenta a una gravísima escasez de divisas, que ha limitado las importaciones esenciales de combustible, alimentos y medicamentos, y lo ha sumergido en la peor crisis económica desde la independencia, en 1948. La inflación, del 54,6% en junio y que se espera que llegue al 70% en los próximos meses, ha puesto a la población contra las cuerdas.

La inestabilidad política podría socavar las conversaciones de Sri Lanka con el Fondo Monetario Internacional, a quien Colombo ha pedido un rescate de 3.000 millones de dólares, además de la reestructuración de la deuda. La crisis llega después de que la pandemia destrozara su economía, basada en el turismo y las remesas enviadas por los emigrantes. El fuerte endeudamiento, el aumento de los precios del petróleo y la prohibición de la importación de fertilizantes químicos han devastado el otro sector clave, la agricultura.

Hace meses que hay protestas pacíficas que reclaman la dimisión de Rajapaksa. A pesar de la grave escasez de combustible, que ha parado los servicios de transporte, los manifestantes han subido masivamente a autobuses, trenes y camiones desde varias partes del país para llegar en Colombo para la manifestación.

El descontento ha empeorado las últimas semanas a medida que el país ha tenido que dejar de importar combustible, lo que ha forzado el cierre de las escuelas y el racionamiento de gasolina y gasóleo para los servicios esenciales. Un asistente en la manifestación, Sampath Perera, un pescador de 37 años que cogió un autobús apretujado desde la ciudad costera de Negombo, a 45 km al norte de Colombo, para unirse a la protesta, ha explicado a Reuters los motivos de las protestas: "Le hemos dicho a Gota Rajapaksa una y otra vez que vuelva a casa, pero todavía se aferra al poder. No pararemos hasta que nos escuche".

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