Bielorrusia
Internacional 16/06/2021

El régimen bielorruso exhibe a Protasévich en una rueda de prensa sobre el incidente aéreo en el que fue detenido

El periodista dice que está bien y dispuesto a asumir responsabilidades por sus delitos

3 min
Roman Protassévitx, a la rueda de prensa de este lunes en Minsk

SabadellEl periodista bielorruso Roman Protasévich, que fue detenido después de que el avión en el que volaba se viera obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Minsk, ha aparecido por sorpresa este lunes en una rueda de prensa convocada por el gobierno de Aleksandr Lukashenko para dar explicaciones sobre ese incidente. Protasévich, que está encarcelado desde hace tres semanas, ha comparecido junto a cuatro representantes gubernamentales (dos de los cuales iban uniformados) y ha afirmado que está dispuesto a asumir responsabilidades por los delitos que, según dice, ha cometido.

"Entiendo el daño que he hecho no solo al estado sino también al país. Ahora quiero hacer todo lo que esté en mis manos para corregir esta situación", ha afirmado el periodista, según recoge Reuters. Protasévich, de 26 años, también ha dicho que no lo han forzado a cooperar con las autoridades y que, a pesar de su oposición a Lukashenko, respeta al presidente. Son unas palabras que van en la línea de las que había pronunciado en las anteriores apariciones que había hecho desde su arresto y que, como denuncia la oposición, tienen una clara apariencia de haber sido formuladas bajo coerción.

Franak Viačorka, opositor bielorruso

"No lo olvidemos: [Protasévich] es un rehén. Y el régimen lo usa como trofeo –ha dicho en Twitter Franak Viačorka, uno de los principales asesores de la líder opositora exiliada Svetlana Tijanóvskaya–. Esto no es una rueda de prensa sino una escena de Kafka o de Orwell". Por su parte, el periodista de la BBC Jonah Fisher ha explicado en un tuit que se había ido de la rueda de prensa cuando ha visto que el opositor comparecería: "No participaré porque [Protasévich] está aquí claramente bajo coerción", ha dicho. El opositor ha asegurado que participaba en el acto voluntariamente.

Jonah Fisher, periodista de la BBC

"Nadie me ha pegado"

Roman Protasévich fue detenido junto con su pareja, Sofia Sapega, el 23 de marzo, cuando el avión de Ryanair en el que volaba desde Atenas hasta Vilna (la capital de Lituania, donde vivía exiliado) fue obligado a desviarse de la trayectoria mientras cruzaba el espacio aéreo bielorruso y tuvo que aterrizar en Minsk a raíz de una supuesta amenaza de bomba que resultó ser falsa. Desde entonces los dos están detenidos y se sospecha que han sido torturados: en un vídeo publicado al día siguiente de la detención, Protasévich presentaba heridas en la cara. En la rueda de prensa de este lunes, el opositor ha negado las torturas y ha añadido: "Estoy bien, me encuentro perfectamente. Nadie me ha pegado, nadie me ha tocado".

Hace diez días Protasévich ya había participado en un programa de la televisión bielorrusa en el que mostró respeto por Lukashenko y confesó, entre lágrimas, que había organizado protestas contra el gobierno y "disturbios masivos", unos cargos que le podrían conllevar una condena de hasta 15 años de prisión. En esas imágenes el periodista (exresponsable del canal de Telegram Nexta, el principal medio independiente de Bielorrusia) presentaba heridas en las muñecas, causadas aparentemente por unas manillas.

En la comparecencia de este lunes el presidente del comité de instrucción bielorruso, Dmitri Gora, ha explicado también que Sapega ha sido acusada formalmente de "instigació a la discordia y a la enemistad social", unos delitos penados con entre 5 y 12 años de prisión. En un vídeo publicado poco después de su arresto, la pareja de Protasévich, de 23 años, confesó, bajo una más que probable coerción, que era la responsable de un canal de Telegram que difundía "informació personal sobre agentes del orden".

El régimen se defiende

Durante la rueda de prensa, convocada por el ministerio de Asuntos Extranjeros de Bielorrusia, el jefe de las fuerzas aéreas, Igor Golub, ha negado que se hubiera producido "ninguna interceptación, desviación forzosa ni aterrizaje forzoso" del avión de Ryanair. Lukashenko ya había argumentado en su momento que el avión militar que escoltó al aparato no tenía la misión de obligarlo a aterrizar en Minsk, sino que lo acompañó para asistirlo ante la situación de emergencia que representaba la supuesta amenaza de bomba.

Ese incidente conllevó una reacción inmediata de la Unión Europea, que prohibió a la compañía aérea bielorrusa Belavia entrar en el espacio aéreo comunitario e instó a las aerolíneas de los países de la Unión a dejar de sobrevolar el territorio bielorruso.

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