La subida del precio del petróleo engrasa la maquinaria de guerra rusa y Ucrania intenta evitarlo

Los ataques a los puertos rusos pueden tener un efecto indeseado para Zelenski y enriquecer aún más al Kremlin

Imagen de satélite con infrarrojo cercano que muestra humo de los depósitos de petróleo en el puerto ruso de Ust-Luga, afectados por ataques ucranianos.
31/03/2026
3 min

MoscúVolodímir Zelenski teme una tormenta perfecta: un conflicto en Oriente Medio prolongado, del que Vladímir Putin se sigue beneficiando con el aumento sostenido de los precios del petróleo, que engorde el presupuesto ruso para la guerra de Ucrania y haga estancar las economías de los aliados europeos de Kiev. Para impedirlo, el presidente ucraniano está llevando a cabo la campaña más intensa de ataques contra los puertos de exportación de crudo de Rusia desde el inicio de la invasión. Ahora bien, esta estrategia puede resultar contraproducente para los intereses de Zelenski a corto plazo, ya que puede contribuir aún más al aumento del precio del petróleo y, por lo tanto, de los ingresos del Kremlin.

¿Cuánto gana Rusia con la guerra en Irán?

Según las estimaciones de los economistas, con el cierre del estrecho de Ormuz y el levantamiento parcial de las sanciones por parte de los Estados Unidos, Moscú ha pasado de distribuir petróleo por valor de 135 millones de dólares al día a hacerlo por el doble, unos 270 millones diarios. El Urals, el crudo de referencia ruso, se vendió en 2025 a una media de 65 dólares por barril, una cifra que cayó hasta los 45 dólares justo antes del ataque a Irán. Ahora, en cambio, ronda los 110 dólares cada barril. Los expertos calculan que si se mantiene este precio, el Kremlin puede ingresar entre 4.000 y 6.000 millones de dólares adicionales al mes en impuestos por los hidrocarburos.

¿Cómo intenta Zelenski cortar el grifo del oro negro?

En una escalada sin precedentes, en los últimos diez días los drones ucranianos han golpeado hasta cinco veces los dos principales puertos de exportación de petróleo ruso en el mar Báltico: Ust-Luga y Primorsk. El último ataque ha tenido lugar esta madrugada. La región de Leningrado se encuentra en estado de alerta por los bombardeos casi diarios: los aeropuertos se ven obligados a cancelar vuelos y las autoridades extreman los cortes de internet. Una medida que los blogueros de guerra rusos no entienden, si el momento en que más se restringe la conexión a la red es justamente cuando más éxito tienen los drones ucranianos.

Reuters asegura que estos ataques han limitado un 40% la capacidad de exportación de petróleo de Rusia. Zelenski defiende su eficacia porque se está minando una de las fuentes básicas de ingresos del Kremlin. Al mismo tiempo, admite que “algunos socios” han pedido a Ucrania que reduzca los bombardeos contra el sector petrolero ruso con el fin de no empeorar la crisis mundial de carburantes. El presidente ucraniano responde proponiendo a Putin una tregua sobre las instalaciones de energía. “Si Rusia está dispuesta a no atacar la infraestructura energética de Ucrania, no tomaremos represalias contra la suya”, ha dicho.

¿Qué efecto secundario puede tener para Ucrania?

Aun así, la preocupación de los aliados de Ucrania puede tener fundamento. Según el economista ruso Aleksandr Koliander, los ataques contra sus terminales de crudo pueden incrementar aún más las ganancias inmediatas del Kremlin. Desde 2024, Rusia no cobra impuestos por la exportación de petróleo, sino que los ingresos federales provienen de un impuesto sobre el volumen extraído. “El estado cobra en la boca del pozo”, lo resume Koliander. Por lo tanto, bloquear las exportaciones no ahoga automáticamente el presupuesto.

En cambio, si Kiev provoca con sus drones que haya menos petróleo disponible en los mercados mundiales, agravará la crisis de oferta y “favorecerá al mismo presupuesto que intenta desgastar”. El economista apunta que cada aumento de 10 dólares en el precio del barril de Urals suma entre 1.000 y 1.500 millones de dólares mensuales a las arcas rusas. Quienes sufren las consecuencias son las petroleras rusas, que no pueden distribuir su producto, y los consumidores globales, que pagan precios desorbitados por el combustible, pero no el gobierno ruso. De hecho, Putin ya ha ordenado que se pospongan los recortes de gasto previstos para esta primavera.

A Zelenski le preocupa que un conflicto prolongado en Irán desencadene una crisis económica mundial que lleve a los países europeos a limitar la ayuda militar a Ucrania. Putin estaría encantado con esta perspectiva, pero Rusia no es inmune a las recesiones. A largo plazo, no puede vivir solo de los ingresos del petróleo —insuficientes para paliar el enorme déficit presupuestario— y sufrirá si la inflación se vuelve a disparar y aún se desangra más la industria civil.

¿Cómo beneficia a Rusia la crisis de fertilizantes?

Finalmente, el conflicto en Irán también puede llenar los bolsillos del Kremlin por la venta de fertilizantes. La ONU ha avisado que la escasez de estos componentes por el cierre del estrecho de Ormuz puede afectar la seguridad alimentaria del planeta. En este contexto, igual que con el petróleo, la posición de Rusia como uno de los principales productores mundiales es inmejorable. Los efectos de esta crisis pueden tardar en notarse, pero Putin no dudará también en utilizar los precios de la comida para continuar sufragando la guerra de Ucrania.

stats