Bárcenas_Grabaciones
20/04/2026
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La operación Kitchen fue una conspiración montada desde dentro mismo del Estado con el gobierno del PP para evitar que el caso Bárcenas y el escándalo sobre la financiación ilegal del Partido Popular salpicara a sus principales líderes, en especial Mariano Rajoy. Y hay que decir que después de escuchar al mismo Bárcenas en el juicio este lunes parece que la operación logró su objetivo principal, que era salvar a Rajoy. El extesorero del PP ha explicado que grabó una conversación con él en la que le hacía entrega de una cierta cantidad de dinero y de un papel con la contabilidad B. Pero este audio no ha visto nunca la luz. ¿Por qué? Pues porque los agentes de la llamada policía patriótica se encargaron de borrarle cualquier rastro.

Recordemos que la otra prueba incriminatoria contra Mariano Rajoy era su aparición en los llamados papeles de Bárcenas, que era el documento en el cual el extesorero anotaba los sobresueldos en negro que pagaba a los principales dirigentes del PP. En uno de ellos aparecen pagos a un tal "M. Rajoy" por valor de 25.000 euros anuales, pero la Audiencia Nacional que juzgó el caso restó credibilidad al documento porque detectó contradicciones con otras versiones de la contabilidad B. Así que, al fin y al cabo, Mariano Rajoy y otros dirigentes como María Dolores de Cospedal o Javier Arenas no han tenido que afrontar ninguna responsabilidad por haber cobrado un dinero en negro que, recordemos, provenía de comisiones por obra pública que las empresas pagaban a Bárcenas.

Pero la operación no fue perfecta, porque se descubrió, y ahora los que se enfrentan a elevadas penas de prisión son el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y su segundo, Francisco Martínez. Resulta inverosímil, sin embargo, que la operación para robar y destruir los documentos que Bárcenas escondía se llevara a cabo sin el conocimiento del entonces presidente del gobierno español y del PP, Mariano Rajoy. Y hablamos de unos principales escándalos de la democracia, ya que se usó la policía no para perseguir delincuentes sino para protegerlos boicoteando la acción de la justicia.

Con aquel dinero incluso se pagó la reforma de la sede del PP en Madrid, cosa que llevó a Pablo Casado a afirmar que se planteaba un cambio de dirección porque consideraba que el edificio de la calle Génova se había convertido en un emblema de la corrupción del partido. Pero los años han pasado, y el PP continúa instalado en aquella sede reformada con dinero ilegal como si no hubiera pasado nada.

Todavía no sabemos cuál será el desenlace del juicio, pero sí que se puede afirmar que la instrucción del caso, llevada a cabo por el polémico Manuel García-Castellón (el mismo que quería imputar a Carles Puigdemont por terrorismo), renunció a ir más allá de las figuras de Fernández Díaz y Martínez. Por lo tanto, ya se puede prever que si son condenados el PP se desvinculará, les cargará los neolíberos y continuará manteniendo a Mariano Rajoy como uno de sus referentes.

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