Aficionados del Sant Andreu celebrando el ascenso
20/04/2026
Periodista
2 min

La reportera de TV3 estaba entrevistando a los emocionados jugadores de la Unió Esportiva Sant Andreu sobre el terreno de juego donde acababan de conseguir el ascenso, y un seguidor mostró su móvil a la cámara. En la pantalla se leía: “Collboni, pon el césped”. Se refería al césped natural imprescindible para jugar en la nueva categoría y se dirigía al alcalde, ya que el campo, el Narcís Sala, es municipal.

En la UESA creen que el Ayuntamiento está haciendo el vago, a ver si les lleva a jugar a Can Dragó, donde este año ya ha jugado el Europa (al que no podían poner césped natural en el Nou Sardenya porque debajo del campo hay un aparcamiento). Y no se explican que una ciudad que se los gasta llevando el Tour, la Vuelta y la Copa América no pueda poner mucho menos dinero para instalar el césped reglamentario del equipo que representa un distrito de la ciudad, donde, por cierto, las elecciones las ganó el PSC.

Al mismo tiempo, la UESA sabe que, con césped natural, tendrá que llevar a los equipos inferiores a entrenarse a otro lugar, y que si el equipo continúa subiendo algún día el problema ya no será el césped sino la capacidad de las gradas de un campo que casi no puede crecer.

Pero el sentimiento en Sant Andreu es unánime: no quieren marcharse de casa. Lo que ha vivido el club cuadribarrado en los últimos años (como el Europa en Gràcia) es un fenómeno de orgullo popular extraordinario. El prepartido en la Rambla es espectacular, como lo son los Desperdicis en la grada de animación. Es allí donde se encuentran los andreuenses de toda la vida y los nuevos catalanes. Y con la senyera en la camiseta. Es un fútbol de escala humana, con jugadores que se pueden saludar al final del partido –nada que ver con el gigantismo azulgrana– y que llena cada partido un campo de 6.500 localidades.

El Ayuntamiento tiene que poner el césped. Otra cosa sería incomprensible.

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