Huyendo de las garras del consumismo desmedido
LleidaNo es fácil huir de las garras del consumismo desmedido. ¡Y más a las puertas de Navidad! Unas puertas que, año tras año, se abren demasiado pronto. Algunas personas intentamos no ser partícipes, tratando de poner en práctica un activismo en la forma en que consumimos productos, servicios y bienes. La idea es ir más allá de esa "militancia de sofá" y pasar a la acción cultivando el consumo responsable. ¡Por convicción!
Ahora bien, hacemos lo que podemos. De vez en cuando, estos propósitos fracasan estrepitosamente. Y es entonces cuando aparece la vocecita interior que te susurra al oído:
–¡Lo has cagado!
–¡Ya lo sé, ya lo sé! –le respondes mientras procuras liberarte del sentimiento de culpabilidad como buenamente eres capaz.
¿Ser consumidor consciente implica entrar en contradicciones? Posiblemente. Sin embargo, ya pesar de los obstáculos que el capitalismo salvaje (im)pone; seleccionar qué y dónde consumimos con criterios que sean transformadores, medioambientales, políticos, sociales o humanos no deja de ser un espejo de nuestro sistema de valores. Uno de los efectos coherentes de realizar esta elección es la apuesta decidida por el comercio de proximidad.
Caus de literatura cerca de casa
La pasada primavera la librería El Genet Blau, de Lleida, acogió la presentación de Tres libreras de Estefanía Reñé, Raquel Fontecha y Mertxe París; una recopilación de historias que comparten el amor de sus autoras por la cultura, la lectura, la ciudad y el pequeño comercio.
En uno de los relatos, Fontecha pone sobre la mesa que "la amenaza está ahí fuera". "La que quiere acabar con nuestra independencia, con la de todos los lectores, en el fondo. Porque quien controla la información –y, por tanto, quien controla la cultura– tiene el poder. Porque el saber es poder".
El mundo del libro, de por sí precarizado, no escapa de "la lógica mercantilizadora e impersonal imperante". Los modelos de los grandes grupos editoriales, las grandes cadenas de librerías o las grandes plataformas tienden a promover un pensamiento único y homogeneizador peligroso.
Sin embargo, hay librerías comprometidas y libres que plantan cara, fomentando el hábito lector, tejiendo complicidades y nutriendo el pensamiento crítico.
En Lleida tenemos la suerte de contar con una red de librerías independientes y plurales que cuidan de abonar el ecosistema librero en nuestro país y que creen, a pie firme, en el "poder de la literatura y del conocimiento como instrumentos de transformación social". La Fatal, El Genet Blau, la irreductible y La Zapatería son mucho más que "puntos donde comprar libros". Son espacios generadores de cultura. Son acompañamiento. Son resistencia. Son luz. Son refugio. Son latido. Son regalo. ¡Son vida!e